¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

Este blog es el punto de partida de una iniciativa para prestar ayuda y todo el apoyo posible a personas afectadas de cáncer, leucemia y linfoma. ¿Qué tiene de particular? Pues que quien suscribe ha estado viviendo esta experiencia… ¡en primera persona! Sí, me estoy recuperando de un cáncer, pero el mundo no se acaba tras el diagnóstico. Queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?

Junio 2013
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Archivo de la categoría ‘Quimio’

Aunque lo parezca esto no es un publireportaje, ni publicidad, ni nada similar. Hoy quiero hablaros de algo que puede convertirse en un complemento indispensable para personas con cáncer. Yo lo he descubierto hace poco, a través de una amiga que padece Linfoma no Hodgkin. Se trata de una chica muy especial para mi, y aunque nuestra amistad es virtual, es como si la conociera de años. A veces pasan cosas así, ¡la vida es algo sorprendente! El caso es que ella me ha descubierto esta prenda, y me cuenta que es muy cómoda y útil, además de resultar muy versátil.

A algun@ le sonará lo de Buff quizás de su época adolescente, y es que la empresa empezó a fabricarlo en los años 90, de hecho fue en el 92 cuando creó, tal y como cuentan en su web, “el primer tubular multifuncional sin costuras bajo la marca Buff®”. En el 95 empezaron a exportar a otros países dew Europa y actualmente el 80% de sus ventas los realizan en más de 60 países, incluido EEUU. La empresa está ubicada en Igualada, una pequeña ciudad a 60 km de Barcelona, y es un claro ejemplo de éxito de la innovación aplicada al mundo del deporte. Lo que seguramente no contaban es que sus prendas Buff iban a trascender del ámbito deportivo al oncológico.

¿Porqué? Bueno, ya hemos comentado muchas veces uno de los efectos indeseables de la quimioterapia, la caída del cabello, que a veces puede resultar un tanto traumático. De repente, una de nuestras señas de identidad, nuestro pelo ¡desaparece! En fin, y hay a quien en look “bola de billar” o “cocoliso” (como bromeaba una buena amiga) no le acaba de convencer. Están las pelucas, de las que ya hemos hablado y de las que seguiremos hablando, los pañuelos, las gorras… Y los Buff, que por su versatilidad y al ser multiusos, pues pueden ser pañuelo, gorra, bufanda… ¡Lo que quieras! Están hechos con materiales de muy buena calidad, y no tienen costuras, por lo que no producen rozaduras en la piel (ni siquiera en la sensible piel de la cabeza, en el cuero cabelludo, que con la quimio y la pérdida del cabello se vuelve más sensible y es necesario protegerla). Hay varios modelos, de invierno (realizados con lana), de verano, transpirables, con filtro solar UV… Esto me lo ha contado mi ciber amiga onconauta Laura, con la que un día hablaremos de su enfermedad, pero hoy hablamos de Buff, a petición suya por cierto ;)

“Yo ahora tengo uno con protección solar: viene bien para que no salgan manchas en la calva, jeje”- dice Laura- “Y… ¡es comodísimo! Lo uso en casa, cuando salgo al jardín”.

Los hay de muchos colores y con diversos estampados, para que puedas combinarlos a tu gusto y adaptarlos a tu estilo de vestir. Además son unisex, ¡los podemos llevar chicas o chicos!

El Buff original, el modelo básico vamos, cuesta 14 euros, los de protección UV, indicados para estar al aire libre y proteger al 100% nuestra cabeza del sol cuestan 17 euros, y los que vienen con visera incorporada, como la última adquisición de Laura, salen por 21 euros. Podeis consultar modelos y catálogo en http://www.buff.eu/es/ESP/products, ¡os van a encantar!

¡El buff es la nueva “onco-moda”! :)

¡Señores de Buff, una ayudita para LTdC, que menudo product placement les hemos hecho aquí mi amiga Laura y yo!

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Hoy seguimos hablando de alimentación, y de cómo la quimio afecta a nuestro aparato digestivo. Además de las desagradables náuseas y vómitos, causa otros problemillas no menos molestos, pero que tenemos que sobrellevar con paciencia y buen humor (pensemos que todo ello es necesario para curarnos, así que merece la pena el esfuerzo y las molestias).

Es normal padecer gases (también llamados disfagia) durante la quimio o incluso cuando ya hemos terminado el tratamiento. Es incómodo y puede hacer que nos ruboricemos o pasemos por situaciones embarazosas, pero es difícil evitarlo.

Así que nuestra nutricionista Begoña Suárez nos da algún consejo para llevar los “pedetes” algo mejor, y tratar de que se reduzca la hinchazón de nuestras tripillas:

-Comer despacio masticando bien la comida.

-Los alimentos ricos en fibra, como legumbres y verduras, cocerlas bien, condimentarlas con especies como albahaca, hinojo, tomillo, orégano y perejil. Incluso las podemos triturar en forma de puré.

-Podemos tomar infusiones, con las que notaremos cierto alivio. La más efectiva es la manzanilla con anís (no es manzanilla con unas gotas de licor eh? Se vende así, tal cual. ¡Lo que lleva es anís estrellado, no Anís del Mono!).

Como os contaba, las náuseas (sensación de mareo y/o ganas de vomitar) y los vómitos son ya todo un clásico en cuanto a efectos secundarios de la quimioterapia. Begoña nos da algunas pautas para lidiar mejor con ellos:

- Comer lo más relajado posible y en ambiente tranquilo. Masticando bien y pausadamente.

- Repartir las comidas a lo largo del día, con ingestas frecuentes y en pocas cantidades. Optar por alimentos fácilmente digeribles, de textura blanda y  condimentados de forma suave.

- En lo posible, evitar comer y beber en las 2 horas anteriores a la sesión de quimio. Si tenemos sed, un poco de agua será suficiente.

- Beber entre horas líquidos fríos a pequeños sorbos.

- Podemos tomar infusiones de jengibre, se venden en herboristería aunque empieza a venderse en algunos supermercados.

Es frecuente en esta etapa de la enfermedad que suframos episodios alternos de diarrea y estreñimiento. Algunos consejos alimentarios contra la diarrea:

- Tomar los alimentos templados.

- Tomar preparados lácteos sin lactosa.

- Suprimir alimentos integrales o con mucho aporte de fibra,  como verduras y legumbres.

- Beber líquido abundante en forma de  agua, infusiones como té y caldos de arroz blanco.

Para favorecer el tránsito intestinal y evitar el incómodo estreñimiento, evitar laxantes (salvo en casos muy extremos, en todo caso debemos consultarlo previamente con nuestro oncólogo o hematólogo, nunca tomarlos a libre albedrío). Lo mejor es utilizar la alimentación como coadyuvante para ir al WC:

- Beber gran cantidad de líquidos.

- Aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres y  cereales integrales (pan, arroz y pastas integrales).

- Añadir suplementos de fibra siempre que el médico nos lo autorice.

Otro efecto secundario, frecuente tras quimios agresivas o pre-trasplante, es la mucositis. Se trata de inflamación y úlceras en nuestra cavidad bucal, gástrica e intestinal, y puede ser leve o severa, según el paciente y el tratamiento. Os aseguro que es casi más desagradable que las náuseas y los vómitos, al menos así lo he vivido yo. Y es que suele dificultar la ingesta de alimentos, ya que produce dolor (en el caso de la mucositis severa, como la que yo padecí, no podía casi ni tragar líquidos, por lo que tuve que estar con una vía y “alimentándome” de suero. ¡No podía ni tragar saliva! El dolor era indescriptible. Otro día os contaré como lo trataron en el hospital). Aunque contra la mucositis poco se puede hacer, salvo tener paciencia y aumentar nuestra tolerancia al dolor, nuestra nutricionista nos da alguna clave para que, si podemos tragar alimentos, “no echemos más leña al fuego”, ya me entendeis…

- Tomar los alimentos a temperatura ambiente, ya que la comida caliente puede contribuir a aumentar la inflamación y/o el dolor.

- Por este mismo motivo, debemos condimentar la comida con salsas muy suaves (favorecen el paso por el esófago) o un poco de aceite de oliva.

- Por último, evitaremos alimentos irritantes (chorizo, guindilla, salsas picantes, pimentón…) y fritos.

Espero que estos consejos nutricionales que comparto con vosotr@s de la mano de la nutricionista de La Terapia del Canguro, Begoña Suárez (que también es bióloga y naturópata) os resulten interesantes y útiles.

Un abrazo y ¡buen provecho a tod@s!

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Como os comentaba ayer, todavía hay cosas en el tintero, pero en los próximos días trataré de poneros al día sobre todo lo que se cuece en “Cangurolandia”. Tengo un@s colaborador@s maravillos@s y quizás pronto tengamos a alguien más en el staff del canguro… ¡Necesitamos consejos de imagen ya! Hoy os dejo con Begoña Suárez, nuestra nutricionista, bióloga y naturópata. Begoña nos hace algunas recomendaciones para contrarrestar los efectos secundarios (e indeseables) de la quimio, para poder llevar mejor esos efectos no deseados o incluso hacer que casi desaparezcan. ¡Tomad nota!

Consejos a pacientes con anorexia o falta de apetito.

  • Aprovechar los momentos de mayor apetencia: Es decir, vamos a comer a las horas en las que tenemos más hambre.

  • Enriquecer nutricionalmente  los platos, por ejemplo: podemos añadir un huevo batido a los licuados de frutas y/o verduras, sémola de trigo a sopas,  cacitos de leche en polvo a batidos de leche.

  • Tomar bebidas energéticas o  Batidos de soja azucarados.
  • Postres energéticos como natillas, flanes, bizcochos con galletas.

Consejos a pacientes con hinchazón y retención de líquidos.

  • Evitar alimentos salados.
  • No añadir mucha sal a los platos cocinados.
  • Beber mucha agua, y ésta mejor de mineralización débil.
  • Podemos mantener los pies en alto después de las comidas, y si el médico nos lo permite hacer un poco de ejercicio moderado.

Consejos a pacientes que notan cambios de sabor, muy común notar sabor a “metal” en sus comidas.

  • Aumentar la condimentación de los platos con especias.
  • Evitar temperaturas muy calientes o muy frías.
  • Durante el tratamiento es mejor no ingerir los alimentos que más nos gusta, porque llegaremos incluso a odiarlos y a no querer ingerirlos más.
  • “Jubilar” durante el tratamiento nuestra vajilla y utilizar cubiertos, platos y vasos de plástico. Así evitaremos ese sabor a “metal” tan característico y fastidioso.

Beber agua embotellada de baja mineralización.

Consejos a pacientes con xerostomía: sequedad en la boca por falta de salivación.

  • No tomar alimentos secos y fibrosos como algunas carnes, frutos secos y cereales integrales.
  • Condimentar con salsas para hacer las comidas más jugosas.

Si lo podemos tolerar podemos masticar chicles o tomar caramelos que harán que salivemos más.

Podemos hacer cubitos con zumos de frutas y deshacerlos en la boca, siempre y cuando esto no nos quite el apetito.

  • Próximamente: Consejos para evitar o paliar los efectos secundarios desagradables en el aparato digestivo. Ya sabéis: náuseas, vómitos, mucositis…
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Hoy voy a hablar de algo muy importante: el uso de mascarillas. Que nadie se piense que se trata de un nuevo accesorio de belleza que se ha puesto de moda tras la desaparición de Michael Jackson, porque nada tiene que ver con el rey del pop. La mascarilla es un elemento fundamental en determinados casos de cáncer, los especialistas recomiendan su uso principalmente cuando el paciente está sometido a una quimioterapia agresiva, que hace que mermen sus defensas, después de un transplante de médula ósea o tras un autotrasplante. ¿Cuándo y cómo debe usarse la mascarilla?

En general, siempre que el paciente acuda a algún lugar donde corra peligro de contraer alguna infección de cualquier índole (y cuando un paciente está inmunodeprimido, es decir, cuando tiene las defensas bajitas, es muy sensible a todo tipo de infecciones y virus, por lo que hay que extremar las precauciones). Hay que decir que, al aire libre, el paciente tiene menos probabilidades de “cazar” algún virus o bacteria, pero cuando nos trasladamos a lugares cerrados y muy concurridos, la cosa cambia totalmente.

Tu médico te dirá si debes usar mascarilla y cuándo, pero en general es necesario usar mascarilla cuando el paciente acude al hospital o a un centro de salud, si utiliza algún medio de transporte (aunque esto suelen desaconsejarlo los médicos, que reducen las posibilidades de transporte de determinados pacientes al coche particular, al taxi o a la ambulancia), o si entra en un centro comercial, supermercado o tienda donde hay mucha gente (aunque este tipo de situaciones también las desaconsejan los médicos y suelen pedirle a los pacientes que las eviten a toda costa, para minimizar riesgos). Durante algún tiempo, también deberemos evitar a personas enfermas (aunque tengan un simple resfriado), para reducir las posibilidades de contraer algo nosotr@s.

No debe avergonzaros usar mascarilla. Sí, a veces la gente es imprudente e ignorante, y en cuanto nos ve en alguna de las situaciones citadas con la mascarilla bien encasquetada, nos mira raro. Algunos de reojo, otros descaradamente. Pero como es una medida preventiva y que nos puede evitar muchos quebraderos de cabeza, mejor que nos miren raro a caer enferm@s. A mí me han mirado raro muchas veces. Y me da igual, la verdad. No tenemos porqué llevar un letrero con caracteres bien grandes que diga “Warning: enferm@ de cáncer”, o “Llevo mascarilla para protegerme de tus posibles virus”. Os encontrareis incluso en situaciones graciosas, como que la gente pone cara de susto cuando os ve con la mascarilla, y much@s incluso se apartan de ti, por si acaso les puedes contagiar la gripe A o alguna extraña dolencia caribeña. No os cabreeis si vivís situaciones así: mucha gente no sabe de qué va todo esto. Y no saben que usamos la mascarilla para protegernos nosotr@s, no para evitar contagiarles algo a ell@s.

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Esta soy yo hace 2 meses... ahora tengo más pelo!^^

Hoy al fin, se ha terminado el tratamiento. Después de 2 quimios diferentes, de una quimio muy agresiva, de un autotrasplante de células madre y de 1 mes de radioterapia, ahora sí, el onco-radiólogo me ha dicho que podemos estar tranquil@s, que las probabilidades de que esté curada son muy altas (aunque habrá que esperar unos meses para realizar 2 pruebas radiológicas determinantes para saber cómo va todo: un TAC y un PET (otro día os explico de que va cada una de estas pruebas, que hoy no me apetece mucho adentrarme en tecnicismos ;) ).

Hoy me siento feliz, relajada, con ganas de poner un punto y seguido en mi historia personal, con ganas de hacer planes de futuro, de celebrar que estoy viva. Hoy quiero hablar de sentimientos. Sí, el cáncer hace que nuestros sentimientos tengan subidas y bajadas vertiginosas. Como una montaña rusa. Un día estás arriba, al siguiente puedes estar en el sótano, o en el -2, o más abajo… Quienes viven con esta enfermedad o tienen a algún ser querido que la ha vivido o está viviendo, saben muy bien de qué hablo. La euforia y la depresión se van alternando a lo largo del tiempo y de los tratamientos. La quimioterapia y la radioterapia generan un “desgaste” importante. Y no hablo sólo del desgaste físico, acompañado de efectos secundarios indeseables pero inevitables en este tipo de tratamientos. Hablo del desgaste psíquico, del desgaste emocional. Porque cuando un@ asume su condición de enferm@, es probable que esté ya a punto de finalizar el tratamiento. ¿Porqué? Pues tal vez porque no estamos acostumbrados a estar enfermos, y menos aún a enfrentarnos a una enfermedad de larga duración como es el cáncer. Desde que me diagnosticaron el linfoma (cáncer linfático, cáncer en el sistema inmunológico… ¡llamadle como os apetezca!) me he convertido en un manojo de sentimientos andante. Siempre he sido una persona empática y apasionada, pero la enfermedad ha hecho que estas dos facetas se acentúen todavía más. Ya no me importa expresar mis sentimientos en voz alta, ni reconocer mis errores a viva voz, ni mostrar mi cariño a mis seres queridos. Cuando te ves en una situación límite, en la que tu vida corre peligro, tus prioridades cambian totalmente. Otro día hablamos de las prioridades y de cómo aprender con el cáncer, de cómo aprender a crecer como persona.

Gracias a tod@s l@s que siguen este blog, a tod@s l@s que quieren vivir mis vivencias a través de la pantalla de su PC o portátil (o de su Iphone o Blackberry!). Gracias a quienes me están ayudando a dar un paso más en este proyecto que nació de un sueño, a quienes se están volcando conmigo en ese proyecto tan importante que pronto os desvelaré… Hasta el próximo salto de canguro!

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Cuando a uno le diagnostican un cáncer, leucemia o linfoma lo más habitual es que en un corto período de tiempo desde la fecha en que recibe la noticia comience con la quimio. ¿Qué es la quimio? Pues la quimioterapia, uno de los tratamientos más habituales en enfermedades cancerosas. Puede administrarse por vía oral, en forma de pastillas cuyo compuesto principal es un determinado fármaco, o bien administrarse por vía venosa, vertiendo esos compuestos directamente al torrente sanguíneo del paciente.

Para este segundo tipo de administración de la quimio, pueden emplearse las venas periféricas (principalmente las de los brazos), aunque en los últimos tiempos los hematólogos y oncólogos son más partidarios de la colocación de un pequeño dispositivo (similar en forma y tamaño a una caja de lentillas) llamado reservorio venoso subcutáneo. Va colocado debajo de la piel, normalmente encima del pecho, y conectado a través de un catéter a una vena principal, lo que permite que la administración de los fármacos sea más rápida.

La quimio suele tener efectos secundarios que varían de unos pacientes a otros: náuseas, vómitos, diarrea, agotamiento físico, somnolencia, apatía, sudores… Estos efectos son más patentes durante las 48 horas posteriores a la administración de la quimioterapia, y van desapareciendo progresivamente a medida que pasan los días. Entre sesión y sesión suelen darnos un periodo de tiempo que varía (suelen ser varios días) para que nuestro organismo se recupere y esté listo para una nueva sesión.

Lo primero que debemos asumir es que no debemos temer a la quimio. Es desagradable (bueno, los fármacos en sí no, me refiero a sus efectos) y las náuseas, acompañadas de vómitos y cansancio, suelen ser inevitables. Para hacerlo un poco más llevadero los médicos recetan a los pacientes Zofram o Yatrox, dos fármacos que sirven para paliar los efectos desagradables de la quimio (aunque en muchos casos no consiguen eliminarlos del todo).

Pues lo dicho, la quimio es por nuestro bien, en parte gracias a ella podremos curarnos. Así que debemos ser fuertes y asumirla como un sacrificio que nos reportará beneficios en un futuro próximo. Cuando acudas a ponerte la quimio al hospital de día, te recomiendo que lo hagas por la mañana, después de un buen desayuno. Ayuda mucho después de la quimio tomar cosas suaves, como arroz hervido con pechugas de pollo a la plancha, un puré de verduras, una sopa… Evitando comidas con olores y sabores fuertes. También evitaremos cocinar en las 24 horas siguientes a la quimio, para evitar que se incrementen las náuseas y los vómitos.

Es recomendable beber mucha agua (nada de agua del grifo ni agua de pozo, de fuentes, etcétera, sino agua embotellada), tomar infusiones, zumos de frutas y Coca-cola o Pepsi.

Sí, sí, habeis leído bien. Los refrescos de cola son estupendos para asentar el estómago entre vomitona y vomitona, si están fresquitos mejor. Coca-cola, Pepsi… Da igual. Eso sí, debe ser SIN CAFEÍNA (debemos evitar los excitantes: café, té, tabaco, alcohol) y yo os recomiendo que preferiblemente LIGHT o ZERO (sin azúcar, para no sumar calorías inútiles a nuestra dieta).

Las horas post-quimio pueden ser una tortura (por los efectos secundarios) o podemos tomárnoslas como un par de jornadas de relax, en las que limitaremos nuestra actividad física al mínimo, dormiremos muchas horas y podemos hacer otras cosas como leer, ver la tele, ver alguna película en DVD, jugar a algún videojuego (sin cansarnos) o incluso dibujar o pintar!

A medida que nos vayamos sintiendo mejor podemos salir a dar un paseo (si es en invierno bien abrigad@s, ya que nuestras defensas estarán bajas y podemos resfriarnos con mayor facilidad), recibir la visita de algún amigo/a, cocinar, hacer la compra, conectarnos a Internet, escribir (si no estaba entre tus hobbies éste es un buen momento para experimentar con la escritura… engancha, de verdad!), hacer manualidades, aprender a coser, a hacer ganchillo o a crear tu propia bisutería con abalorios… Lo importante es mantenerse activo, no abandonase a la enfermedad… Por mucho que nos duela, por muy incómodos que sean los efectos secundarios, nuestras ganas de vivir siempre tienen que estar en primera plana! Porque ¿sabeis qué? A mi me está funcionando. Y si a mi me funciona, ¿porqué no a vosotros? Ya sé, cada caso es un mundo, cada paciente es un mundo, pero hay una regla universal que me dejó muy clara desde el principio una de mis hematólogas:

El 50% de la curación depende del trabajo de los médicos y del tratamiento, pero el otro 50%, es decir, la mitad de la curación depende de un@ mism@!!!!!!!!!!!!

Nada de dejarse vencer, chicos y chicas, hombres y mujeres que leais este artículo. No hay nada escrito, el destino lo escribimos nosotros mismos! Tu actitud debe ser positiva, debes animarte y desterrar de tu mente los nubarrones-pensamientos pesimistas y negativos. Si eres capaz de repetirte cada día a ti mism@ “Quiero vivir, quiero vivir, la vida es maravillosa, esto solo es una mala racha, un mal trago que pronto quedará atrás” ya tienes medio camino andado…

Piénsalo. No te cuesta nada. Cuanto más sonrías, más fuerte serás ante la enfermedad. Porque una sonrisa tuya alivia a tus seres queridos (en el mejor de los casos preocupadísimos por ti en esta etapa de tu vida, y en el peor de los casos… destrozados tras conocer el diagnóstico), una sonrisa tuya le dice al cáncer “NO TE TENGO MIEDO” y le dice también “Soy más fuerte que tú”.

Sonríe, vive, disfruta de las pequeñas cosas.

No pienses en lo que puede pasar mañana… Porque realmente nadie lo sabe con certeza, tenga o no tenga cáncer, leucemia, un linfoma… o un simple dolor de cabeza!

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