¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

Este blog es el punto de partida de una iniciativa para prestar ayuda y todo el apoyo posible a personas afectadas de cáncer, leucemia y linfoma. ¿Qué tiene de particular? Pues que quien suscribe ha estado viviendo esta experiencia… ¡en primera persona! Sí, me estoy recuperando de un cáncer, pero el mundo no se acaba tras el diagnóstico. Queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?

Junio 2013
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Recientemente, tras finalizar mis vacaciones, he leído un titular en la prensa que ha llamado poderosamente mi atención: “Dietas ricas en vegetales reducirían el riesgo de cáncer mamario”. El titular y la noticia están muy bien, pero parecen dirigirse sólo a las mujeres (por la referencia al cáncer de mama, aunque como os he comentado en alguna ocasión, los hombres también pueden padecerlo, aunque es menos habitual en ellos).

No soy investigadora oncológica, sólo comunicadora, pero he leído mucho sobre cáncer, y creo que las recomendaciones alimenticias a las mujeres para reducir el riesgo de padecer cáncer de pecho pueden aplicarse a toda la población en general, para reducir el riesgo de padecer cáncer.

Según un estudio realizado en Estados Unidos y cuyos resultados fueron publicados el pasado mes de agosto en el American Journal of Epidemiology, en las mujeres con una alimentación rica en vegetales, frutas y legumbres disminuye el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. Las féminas que consumen poca carne roja (la carne de ternera, la de buey, la caza y las vísceras se engloban en el apartado de “carnes rojas”), poco sodio y pocos carbohidratos procesados son, según el estudio, menos propensas a determinado tipo de tumores mamarios, en concreto a los RE negativo, los que carecen de receptores de estrógeno.

Menos del 1% de más de 86.000 mujeres (todas ellas enfermeras) estudiadas durante 26 años desarrolló cáncer de mama RE negativo. El riesgo fue más bajo en las participantes con una alimentación más parecida a la dieta DASH, que los especialistas recomiendan a personas con hipertensión, porque es rica en vegetales, frutas, granos con alto contenido en fibra, legumbres y frutos secos. Además, incluye lácteos descremados. En la dieta DASH se recomienda el consumo diario de entre 4 y 5 porciones de verduras y la misma cantidad de frutas, además de 4 o 5 porciones semanales de legumbres, frutos secos y semillas.

Este estudio en concreto no prueba al 100% que la dieta rica en vegetales, en sí misma, disminuya la posibilidad de desarrollar cáncer mamario, y los estudios suelen llegar a conclusiones contradictorias sobre la relación entre dieta y cáncer. Sin embargo, como dice Teresa T. Fung, profesora asociada de nutrición del Simmons College, en Boston, y autora principal de un nuevo estudio sobre el tema mujer-alimentación-cáncer de mama, “cualquier mejora es mejor que nada“. Por eso no creo que esté de más ir tomando nota de algunos consejos nutricionales para mejorar nuestra salud: recomendaciones que deberíamos seguir tod@s, hombres y mujeres, para comer más sano y tener menos papeletas para desarrollar un cáncer.¡Apuntad!

  • Reducir el consumo de carnes rojas y optar por las blancas (lomo de cerdo, pollo, pavo, conejo).
  • Tomar frutas y verduras cada día.
  • Consumir cereales, alimentos ricos en fibra y legumbres varias veces por semana.
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en carbohidratos procesados (bollería industrial, snacks, comidas precocinadas, precocinados congelados).
  • Optar por leche desnatada o semi.
  • Incrementar la ingesta de proteínas vegetales (podemos encontrarlas en alimentos como los guisantes, la soja o las nueces).
  • Reducir la ingesta de carbohidratos refinados (como el pan blanco y otros alimentos con almidón).

La vida sedentaria, el estréss, el sobrepeso y los malos hábitos nutricionales son, para muchos, algunos de los factores que pueden influir en el desarrollo de un tumor. Pero también hay otros factores, como los genéticos y/o hereditarios, a los que hay que prestar atención. Luego está la suerte, porque cuando a un@ le toca la enfermedad, no deja de ser una especie de sorteo macabro. Y luego están los vicios: el tabaquismo, el consumo irresponsable de alcohol, el consumo de drogas… Todo suma, todo influye, y tarde o temprano, puede pasarnos factura. Así que ¿no es mejor prevenir que curar? Prevenir cuesta poco, basta con incorporar a nuestra vida diaria ciertas rutinas (un poco más de ejercicio, comer variado y lo más sano posible, ir abandonando malos hábitos). Pero curar cuesta un huevo. Os lo dice una que lo ha vivido en sus carnes.

Fuentes consultadas: American Journal of Epidemiology online, www.publico.es.

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Según un estudio norteamericano, más de la mitad de los pacientes oncológicos podría padecer insomnio. Al parecer, las dificultades para conciliar el sueño aparecen durante el tratamiento y pueden persistir durante meses. Es justo lo que me temía: que el insomnio de caballo que comenzó a darme la lata hace un par de años, está relacionado con mi enfermedad. Hasta ahora pensaba que era mucha casualidad que mis problemas para dormir comenzasen justo después de la primera quimio, ahora con esta noticia ya me queda claro que mi insomnio poco tiene que ver con la casualidad.

Así lo desvela un estudio del Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad Laval, en Quebec (Canadá), publicado en “Journal of Clinical Oncology”. La investigación, dirigida por el doctor Josee Savard, se basó en una encuesta realizada a cerca de 1.000 pacientes oncológicos que se sometieron a una cirugía, a quienes se les preguntó si tenían problemas para dormir durante la noche o para conciliar el sueño.

Según Savard, “el insomnio es un problema frecuente y duradero en pacientes con cáncer,  particularmente en el nivel de síndrome”, en referencia al síndrome de insomnio, un problema que se manifiesta con síntomas persistentes, como necesitar más de media hora para dormirse por lo menos tres noches a la semana.

“Las estrategias de intervención temprana, como la terapia cognitivo-conductual, podrían evitar que el problema se volviera cada vez más grave y crónico”, añade.

El equipo de Savard hizo un seguimiento a estos pacientes, de entre 23 y 79 años de edad, la mayoría con cánceres en etapa inicial, para ver si su sueño y los síntomas cambiaban meses después de finalizar el tratamiento. Durante el tratamiento, el 59% dijo presentar síntomas de insomnio y de ellos, casi la mitad sufrían síntomas tan graves como para ser propios del síndrome de insomnio. El índice que presentaban estos pacientes era tres veces mayor que el de la población general. Un año y medio después, el 38% de estos pacientes presentaba todavía síntomas de insomnio.

Carol Enderlin, que estudia el sueño en mujeres con cáncer de mama en la Universidad de Arkansas y no ha participado en el estudio al que nos referismos, asegura que “el sueño es realmente un gran problema para los pacientes con cáncer”. La experta recomienda a los pacientes oncológicos ser conscientes de la importancia del sueño y de un buen descanso nocturno, por lo que les sugiere que no tengan miedo de hablar del tema con su médico y le informen sobre sus cambios en el sueño, para buscar una solución antes de que se agraven.

Un dato esperanzador es que la práctica de yoga y/o tai chi podría ayudar a quienes nos desvelamos debido a habernos sometido a tratamientos para combatir el cáncer. En fin, que ya me veo en breve “haciendo posturitas” en una clase de tai chi. Si hay que ir se va, todo sea por acabar con el insomnio de forma sana y natural (la otra opción es que te receten pastillas para dormir, aunque yo prefiero probar con terapias naturales. A mí hace tiempo me recetaron este tipo de comprimidos para inducir el sueño y os puedo decir que se terminaron mis problemas de insomnio, claro que el problema después era que me pasaba no solo la noche, sino gran parte del día, durmiendo, dormitando o roncando, según el momento. ¡¡¡¡¡¡Cual marmota u oso en estado de hivernación!!!!!!!). Según Julienne Bower, de la Universidad de California, sólo en los últimos años se ha reconocido el sueño como un problema para los pacientes oncológicos. Julienne Bower lidera otro estudio del que se desprende que casi 2 tercios de las pacientes tratadas por tumores mamarios sufrían fatiga y su calidad de su sueño era deficiente.

El equipo de investigación de Bower ha comprobado la eficacia del Yoga como tratamiento contra la fatiga y el Tai Chi para el insomnio. La terapia cognitivo-conductual, que ha ayudado a otros pacientes de insomnio, también puede resultar útil. “Cuando la gente padece estrés, cuando se enfrenta a retos, lo hacen mucho mejor tras una noche de descanso”, concluye.

Tomad nota y ¡dulces sueños!

Fuentes: Reuters, Europa Press, Flickr, Neilbetter.

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No es que esté trabajando en un guión para una serie de ficción del estilo de la protagonizada por el Duque, Cata y compañía. Pero pensando en lo que os quiero contar hoy, me ha salido este título… Hace tiempo conocí a una mujer muy especial para mí. Llamémosle Sarita. Pues bien, Sarita era vecina mía cuando estuve viviendo en otra ciudad, tenía casi 80 años (o quizás los hubiera cumplido ya, quién sabe… A una chica, a partir de ciertas edades, resulta hasta grosero preguntarle cuántos años tiene…) y para mí es un ejemplo de lucha contra el cáncer de mama. Sí ella lo tuvo. Y no uno, sino 2, con unos 10 años de diferencia, entre uno y otro. No sé qué pecho sufrió el ataque cancerígeno primero, pero qué más da. A Sarita la sometieron no a una, sino a dos mastectomías radicales. Por si os suena a chino mandarín, os diré que le extirparon ambos pechos, junto con los ganglios linfáticos ubicados en sus axilas y parte de los músculos pectorales. Tras la cirugía, no fue necesaria quimio, pero si radioterapia. Y el resultado fue que Sarita se curó de ambos pechos (primero de uno, y 10 años después del otro), pero perdió los dos.

Algun@ puede que se quede horrorizad@ ante lo que le sucedió a esta valiente mujer. Le ofrecieron la posibilidad de realizarle cirugía reconstructiva, para colocarle implantes donde antes estuvieron sus mamas. Pero no la aceptó, porque a veces este tipo de operaciones puede conllevar otros riesgos, que ella consideró riesgos que no valía la pena correr. A fin de cuentas, Sarita es una mujer de los pies a la cabeza. Una mujer sin pechos, pero eso se disimula fácilmente con rellenos de silicona o de gel en el sujetador. A Sarita no le ha traumatizado en exceso la pérdida definitiva de sus pechos. Ella sabe que una mujer (un hombre también) vale por lo que es, por sus cualidades, por sus ideas, su personalidad, por su espíritu luchador, no por sus tetas. Por desgracia, no todo el mundo tiene esto tan claro hoy en día.

A la derecha, mama afectada por cáncer

En España se diagnostican cada año 15.000 nuevos casos y actualmente ya se manejan cifras que indican que una de cada 16-18 españolas tendrá un cáncer de mama. Los datos que me he encontrado revelan que “en la franja de edad de 45 a 55 años, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de nuestro país, por delante del cáncer de pulmón”. Pero está claro que si se da el fatal desenlace es porque el cáncer ha hecho metástasis y afecta a otras zonas del organismo. Así que este dato lo entrecomillamos, porque los datos sin interpretar, aislados, pueden llevarnos a interpretar negativamente las informaciones que leemos. Hay que decir además que la tasa de curación en España ronda el 60%, un porcentaje que no está nada mal.

Es FUNDAMENTAL que todas las mujeres nos realicemos autoexploraciones, basta con una al mes, para constatar que nuestros pechos están como deben estar. Sólo tardarás 10 minutos en realizarte una, y quién sabe, puede que te salve la vida. Además, a partir de cierta edad realizarse mamografías periódicas no debería ser una recomendación, sino una obligación para todas. ¿Porqué? Pues porque la detección precoz, cuando el tumor no está extendido ni ha evolucionado, hace que el porcentaje de curación se eleve casi al 90%. Cambia bastante la cosa ¿no?
Admiro de verdad a Sarita. Ahí está, años después de la segunda mastectomía radical. Ella sigue con su vida, sonríe, porque sabe que ha ganado la batalla. Sí, y porque sabe también que SIN TETAS, SÍ HAY PARAÍSO…
Fuentes consultadas: www.elmundo.es, wikipedia.

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El cáncer de tiroides es el más frecuente de los tumores de tipo endocrinológico, y según José Manuel Gómez Sáez, coordinador del Grupo de Trabajo de Cáncer de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, el 80% de las personas afectadas por este tipo de cáncer, vive los mismos años que la población sana.

Este tipo de tumor es uno de los que presentan una menor incidencia en nuestro país, sin embargo es una muy buena noticia que los estudios desvelen que las afectados tienen una supervivencia similar a la de la población sana: eso se traduce en una mejor calidad de vida para ellos, y creo que es motivo más que suficiente para mostrarnos optimistas y felices, agradecidos a la ciencia, a la medicina.

El cáncer de tiroides es el cáncer endocrinológico más frecuente y, sin embargo, es raro en comparación con otros tipos de cánceres. En general, la edad media del diagnóstico se sitúa entre los 40 y los 53 años, siendo especialmente frecuente entre las mujeres de raza blanca. La mayoría suele curarse tras cirugía y rara vez produce dolor. Además, en los casos en los que la cirugía no es suficiente, se aplica un tratamiento farmacológico con yodo radioactivo, que resulta muy efectivo y fácil de tolerar. La incidencia de este tipo de tumor en España es de 9 casos por cada 100.000 habitantes, por debajo de otros países europeos.

En la mayoría de los casos no se presentan síntomas, a excepción de un nódulo o bultito en la glándula tiroides: un bulto que puede descubrir el médico o endocrino durante un exámen físico rutinario, o que puede ser detectado por el propio paciente, palpándose el cuello. Para descartar el cáncer de tiroides o para su detección precoz es fundamental no pasar por alto un hallazgo de este tipo y comunicárselo en seguida al médico de cabecera.

Fuentes: Europa Press.

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Hace unos días hablábamos de la PET, una de las pruebas de radiodiagnóstico más importantes para la detección y el seguimiento de la evolución de cualquier tipo de cáncer (incluidos leucemia y linfomas). Para refrescaros la memoria os recuerdo que las siglas PET vienen del inglés (Positron Emission Tomography), lo que traducido al castellano es el nombre que suele darse a una tomografía por emisión de positrones.

Es una técnica de diagnóstico e investigación “in vivo”, por imagen, capaz de medir la actividad metabólica del organismo humano con la ayuda de un radiofármaco de vida muy muy corta, administrado al paciente a través de inyección intravenosa.

La PET permite a los médicos identificar, localizar y cuantificar el consumo de glucosa. Esto resulta un arma de capital importancia al diagnostico médico, puesto que muestra qué áreas del cuerpo tienen un metabolismo glucídico elevado, que es una característica primordial de los tejidos neoplásicos, es decir, de los tejidos en crecimiento (tanto benignos como cancerígenos). Para el paciente la exploración no es molesta ni dolorosa.

Se debe consultar en caso de mujeres lactantes o embarazadas ya que en estas situaciones se debe de retrasar la prueba, o bien no realizarse. De hecho, al menos aquí en Galicia, las mujeres (incluso en edad menopáusica) deben acudir un par de días antes de la fecha de la prueba a su Centro de Salud, a consulta con su médico de cabecera, y realizarse un test de embarazo, que obviamente ha de resultar negativo y ha de presentarse en el hospital a la enfermera momentos antes de realizarse la PET.

El día previo a la exploración, lo recomendable es permanecer mayoritariamente en reposo, evitando todo esfuerzo o ejercicio físico, y tomando la medicación habitual. Lo que sí se debe hacer es evitar el café, bebidas de cola, té y cualquier tipo de excitante (incluido el alcohol) durante esa jornada. Además no se debe fumar en las 24 horas anteriores a la PET, y no debe consumirse azúcar ni ningún producto azucarado (es muy importante para que la prueba salga bien, ya que puede imposibilitar la obtención de imágenes adecuadas, obligando a repetir el estudio posteriormente).

El día de la PET, se debe acudir en ayunas. El o la paciente deben beber abundante agua, aproximadamente un litro y medio desde que se levanta el día de la prueba hasta el momento de ir a realizársela. Al llegar al hospital deberá responder a unas preguntas rutinarias, y posteriormente deberá ponerse un camisón que le entregará la enfermera y le será inyectado el radiofármaco. En ocasiones, la enfermera administra al paciente un relajante muscular en forma de comprimido, para facilitar su relajación. El o la paciente permanecerá en una habitación en reposo y relajado (yo a veces me relajo tanto…¡que me quedo dormida!). La exploración tiene una duración aproximada de 30-45 minutos, y la duración total de la prueba es de aproximadamente 1 hora y media.

Espero que os haya parecido interesante y útil ;)

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Si el título del post os suena a chino mandarín, seguid leyendo, porque yo me estoy convirtiendo en una experta en el manejo de estos “palabros”. Es el mote cariñoso que le tengo a los tecnicismos de cualquier rama del conocimiento que, a quienes somos profanos en la materia, más que aclararnos dudas nos las plantean.

Con todo lo acontecido en Japón tras desatarse las fuerzas de la naturaleza y con el peligro sobrevolando la central nuclear de Fukushima, hablar de energía nuclear está de moda. Para mal, claro, porque de repente, todo el mundo la odia y clama por el uso de las energías renovables. ¿Y si os dijera que no todo lo que incluye la palabra NUCLEAR es “malo”? Por ejemplo, debeis saber que, hoy por hoy, la medicina nuclear es una de las principales aliadas de l@s oncólog@s y hematólog@s para el diagnóstico y seguimiento de la evolución de cualquier tipo de cáncer o actividad tumoral.

Imagen del cerebro tomada a través de la PET

En medicina nuclear se utilizan radiofármacos, formados por un fármaco transportador y un isótopo radiactivo. Se aplican al organismo del/ la paciente, principalmente por vía intravenosa. Este compuesto, una vez inyectado, se reparte por todo nuestro organismo (o al menos es así en el caso de los linfomas), y después es detectado por un aparato llamado gammacámara, y se almacena digitalmente, en unos ordenadores que están en “la pecera” de medicina nuclear y que me imagino tendrán más memoria que un PC o portátil normal…

Los médicos procesan esa información obteniendo imágenes de todo el cuerpo (o del órgano a estudiar). A diferencia de las obtenidas mediante otras técnicas radiológicas, muestran en vivo y en directo cómo están funcionando los órganos y tejidos explorados, y son capaces de mostrar alteraciones a nivel molecular, y por tanto, células cancerígenas en crecimiento. Este tipo de exploración no suele presentar efectos secundarios en el paciente.

Imagen PEt de linfoma

Pero ¿qué es exactamente una PET? (a parte de lo que me van a hacer a mi mañana por la mañana). Pues PET viene del inglés Positron Emission Tomography, es una tomografía por emisión de positrones. Nos quedamos como estábamos ¿no? La PET es una de las tecnologías que usa la medicina nuclear. Es una técnica de diagnóstico e investigación “in vivo”, por imagen, capaz de medir la actividad metabólica del organismo humano con la ayuda de un radiofármaco de vida muy muy corta, administrado al paciente a través de inyección intravenosa.

La PET permite a los médicos identificar, localizar y cuantificar el consumo de glucosa. Esto resulta un arma de capital importancia al diagnostico médico, puesto que muestra qué áreas del cuerpo tienen un metabolismo glucídico elevado, que es una característica primordial de los tejidos neoplásicos, es decir, de los tejidos en crecimiento (tanto benignos como cancerígenos). Precisamente la PET permite diferenciar unas y otras células, al revelar los focos de crecimiento celular anormal en todo el organismo. Esto se consigue mediante un solo estudio, al ser un estudio de cuerpo entero, y permite a los especialistas conocer la extensión de los tejidos tumorales, es decir, del cáncer: si hay un solo tumor localizado, si el cáncer se ha extendido a otras zonas del organismo (proceso conocido como metástasis)… Pero la PET no tiene solamente fines diagnósticos: sirve, entre otras cosas, para comprobar si el organismo está respondiendo bien a los tratamientos de quimio y radioterapia.

¡Deseadme suerte mañana en mi PET!

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El diagnóstico del cáncer folicular de tiroides será más rápido y fiable gracias a un test molecular desarrollado por un grupo de investigadores gallegos que ha obtenido una patente internacional en Estados Unidos y que ya está listo para su comercialización.   La nueva herramienta ofrece resultados en un día y supone un avance especialmente importante porque distingue los tumores benignos de los malignos (si se detecta un tumor tiroideo maligno es necesario extirpar la glándula tiroides, situada en el cuello, un órgano esencial para la producción de hormonas).

“No pretendemos sustituir al patólogo, sino darle una nueva herramienta que le ayude a obtener un mejor diagnóstico, más preciso y fiable”, explica Anxo Vidal, especialista en biología molecular del cáncer en la Universidade de Santiago e investigador principal de un proyecto que se enmarca dentro del programa Diana, que financia la Fundación Pedro Barrié de la Maza con un millón y medio de euros.

“Ahora puedes identificar variaciones de genes que ni siquera sospechabas que pudiesen tener relación con este tipo de cáncer”, señala Anxo Vidal. Gracias a estos estudios se ha podido determinar un método que se basa en el análisis genético de la expresión de cuatro genes y que resulta rápido, sencillo y aplicable a un laboratorio de rutina clínica. Los resultados de la prueba se han validado en casi un centenar de muestras de tumores recogidas por el patólogo José Manuel Cameselle, del Complexo Hospitalario Universitario de Sanatiago de Compostela. Este novedoso sistema ha sido posible gracias a las más avanzadas herramientas de análisis genómico de que dispone la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica y el nodo de Santiago del Centro Nacional de Genotipado, ambos dirigidos por Ángel Carracedo, que también es el responsable del programa Diana.

Fuente consultada: La Voz de Galicia.

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Hay una serie de aspectos que debemos tener en cuenta si nuestras defensas están bajas como consecuencia de la quimioterapia o la radioterapia. Si esto ocurre, nuestro organismo está más indefenso ante infecciones, y por tanto hay que extremar los cuidados. A continuación comparto con vosotr@s una serie de recomendaciones para colaborar con vuestro organismo y evitar infecciones.

–        Tomar zumos de frutas y vegetales preferentemente ENVASADOS.

–        Evitar los alimentos crudos (nada de ensaladas, sushi o verduras crudas!): siempre COCINADOS.

–        Tomar alimentos envasados y que sigan controles estrictos (zumos, helados, leche).

–        Tomar solo fruta que se pueda pelar: plátanos, mandarinas, manzanas, melocotones… Evitar, por ejemplo, fresas, moras, frambuesas o cerezas.

–        Cuando cocines, extrema la higiene. Hay que lavarse las manos con mucha frecuencia, sobre todo antes de preparar la comida, antes de comer y después de ir al baño.

–        No consumir especias crudas: AÑADIRLAS SÓLO DURANTE LA COCCIÓN (no después).

–        No comer natas o cremas (ni pasteles que las lleven).

–        La olla exprés puede ser una buena aliada en la cocina, ya que esteriliza los alimentos.

–        No comer huevos poco hechos (si se fríen, la yema ha de estar del todo cuajada), no comer requesón, fiambres, queso azul o queso roquefor

–        Evitar depilarse con cuchilla, no hacerse la manicura y, en general, evitar cortes y contusiones. Si es necesario utilizar guantes.

–        No compartir vasos, tazas ni cepillos de dientes.

–        Usar cepillos de dientes extra suaves, para evitar lesiones en las encías o sangrado.

–        Cada 3 meses renovar nuestro cepillo de dientes. Hay que renovar el cepillo de dientes SIEMPRE después de haber tenido una infección en la boca.

–        No manipular plantas ni animales. Evitar cepillar a las mascotas, no limpiar las jaulas

–        Evitar ambientes cerrados y muy concurridos, con aires acondicionados, aglomeraciones de personas, calefacción muy alta…

–        Evitar todo tipo de contacto con personas que tengan alguna infección, aunque sea un simple catarro o un resfriado. Posponer las visitas para otro momento.

–        Es conveniente ponerse el termómetro al menos 2 veces al día: al levantarse y justo antes de irse a dormir. Si tu temperatura alcanza los 38º o es superior, corre a urgencias. A veces los propios tratamientos o la enfermedad pueden provocar fiebre, pero podría ser también síntoma de alguna infección. El especialista deberá valorarlo.

Espero que os resulten útiles estos consejos, lo mejor es seguirlos a rajatabla mientras estéis inmuno-deprimidos (con las defensas bajitas). Eso sí, que no suponga un trauma, eh? Tenéis que verlos como unos cuidados extra para vuestro bienestar y para evitar, en la medida de lo posible, infecciones. Sin obsesionarse, pero ¡sin bajar la guardia!

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Hoy voy a hablar de algo muy importante: el uso de mascarillas. Que nadie se piense que se trata de un nuevo accesorio de belleza que se ha puesto de moda tras la desaparición de Michael Jackson, porque nada tiene que ver con el rey del pop. La mascarilla es un elemento fundamental en determinados casos de cáncer, los especialistas recomiendan su uso principalmente cuando el paciente está sometido a una quimioterapia agresiva, que hace que mermen sus defensas, después de un transplante de médula ósea o tras un autotrasplante. ¿Cuándo y cómo debe usarse la mascarilla?

En general, siempre que el paciente acuda a algún lugar donde corra peligro de contraer alguna infección de cualquier índole (y cuando un paciente está inmunodeprimido, es decir, cuando tiene las defensas bajitas, es muy sensible a todo tipo de infecciones y virus, por lo que hay que extremar las precauciones). Hay que decir que, al aire libre, el paciente tiene menos probabilidades de “cazar” algún virus o bacteria, pero cuando nos trasladamos a lugares cerrados y muy concurridos, la cosa cambia totalmente.

Tu médico te dirá si debes usar mascarilla y cuándo, pero en general es necesario usar mascarilla cuando el paciente acude al hospital o a un centro de salud, si utiliza algún medio de transporte (aunque esto suelen desaconsejarlo los médicos, que reducen las posibilidades de transporte de determinados pacientes al coche particular, al taxi o a la ambulancia), o si entra en un centro comercial, supermercado o tienda donde hay mucha gente (aunque este tipo de situaciones también las desaconsejan los médicos y suelen pedirle a los pacientes que las eviten a toda costa, para minimizar riesgos). Durante algún tiempo, también deberemos evitar a personas enfermas (aunque tengan un simple resfriado), para reducir las posibilidades de contraer algo nosotr@s.

No debe avergonzaros usar mascarilla. Sí, a veces la gente es imprudente e ignorante, y en cuanto nos ve en alguna de las situaciones citadas con la mascarilla bien encasquetada, nos mira raro. Algunos de reojo, otros descaradamente. Pero como es una medida preventiva y que nos puede evitar muchos quebraderos de cabeza, mejor que nos miren raro a caer enferm@s. A mí me han mirado raro muchas veces. Y me da igual, la verdad. No tenemos porqué llevar un letrero con caracteres bien grandes que diga “Warning: enferm@ de cáncer”, o “Llevo mascarilla para protegerme de tus posibles virus”. Os encontrareis incluso en situaciones graciosas, como que la gente pone cara de susto cuando os ve con la mascarilla, y much@s incluso se apartan de ti, por si acaso les puedes contagiar la gripe A o alguna extraña dolencia caribeña. No os cabreeis si vivís situaciones así: mucha gente no sabe de qué va todo esto. Y no saben que usamos la mascarilla para protegernos nosotr@s, no para evitar contagiarles algo a ell@s.

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Como el Canguro ha sido bueno, los Reyes le han traído una página web, gracias a la inestimable ayuda de Taller de Internet, Manufacturas de Internet, Miguelángel López y Diego González o Dieworks, como prefirais llamarle! Pero en nuestro pequeño equipo humano hay otras 2 incorporaciones que sin duda serán de gran interés para nuestros onconautas e internautas interesados en aprender un poquito más sobre el cáncer y sus efectos, en este caso os hablo de Cristina Vázquez,

Marta, la "psicóloga del canguro"

que podemos decir que ya es nuestra maquilladora y asesora de imagen de mano, y de Marta Lazcano, la psicóloga del canguro, que ¡ya cuenta con una sección propia! La sección se llama “La psicóloga responde” y esperamos y deseamos que os resulte a tod@s de gran utilidad. Marta y yo estamos encantadas de colaborar!

Calma, calma, nuestra asesora de imagen y maquilladora profesional Cristina también tendrá pronto la suya…

Tenemos dos correos electrónicos recién estrenados y estamos deseando recibir vuestras consultas: correo@laterapiadelcanguro.com o vsaez@laterapiadelcanguro.com.

Poned en el asunto del mensaje “consulta psicóloga” o “consulta imagen” y os responderemos a través de la publicación de un artículo relacionado en la web y en el blog, tan rápido como nuestras torpes patitas canguriles sean capaces de teclear! Mantendremos vuestra confidencialidad si así lo deseais! Un abrazo enorme, y hasta el próximo salto de canguro!

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