¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

Este blog es el punto de partida de una iniciativa para prestar ayuda y todo el apoyo posible a personas afectadas de cáncer, leucemia y linfoma. ¿Qué tiene de particular? Pues que quien suscribe ha estado viviendo esta experiencia… ¡en primera persona! Sí, me estoy recuperando de un cáncer, pero el mundo no se acaba tras el diagnóstico. Queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?

Junio 2013
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Hoy quiero presentaros a Jorge Delgado, un chico de preciosa sonrisa y gran corazón. Él es un luchador, un superviviente que ha superado un cáncer complicado. Aunque ha perdido una pierna en la batalla. Pero ¿qué es una pierna en comparación con la vida? Nada que una buena prótesis no pueda arreglar… Su lucha no ha sido fácil, porque empezó cuando era muy pequeño todavía para entender el significado de la palabra cáncer. Tenía 6 añitos y una tarde, jugando con su hermano, se dio un golpe en la rodilla derecha, al que siguieron un fuerte dolor, hinchazón, fiebre y un gran hematoma.

“Yo no era consciente de lo que se me venía encima, ya no solo por mi, sino por mis padres, fue terrible la verdad. Tuve que someterme a quimio y radioterapia, pasar por el quirófano para extraerme 2cm de hueso y luego, rehabilitación para volver a caminar. Soy de Barcelona pero me trataron en el hospital La Fe, en Valencia. Tuve que desplazarme a un sitio nuevo, dejar mi colegio, mis amigos, mi familia, y lo mas importante: mi niñez. Todo para aprender, desde muy pequeño, a ser maduro y combatir con el cáncer”- cuenta Jorge.

El cáncer que tuvo Jorge se llama sarcoma de Ewing, “es un tipo de cáncer óseo maligno, destructor, que suele aparecer en la niñez”, nos explica. “Son células malignas que se salen de su rutina normal para crecer haciendo mal, destruyendo donde se encuentren. En mi situación concreta fue en mi pierna derecha, en la rodilla, hasta destruirme el fémur entero. ¡Imaginaos tener 12 centimetros de cáncer maligno dentro!Hasta que me rompió el hueso en dos partes: ahí viene el problema grande, porque el cáncer quiere mezclarse con la sangre”.

El sarcoma de Ewing le había dejado “tocada” la pierna, pero Jorge volvió a caminar, aunque con algunas limitaciones. En 2009 este joven catalán tuvo una recivida: el cáncer había vuelto, pero esta vez era mucho más agresivo. Jorge tuvo que enfrentarse a uno de los peores momentos de su vida, cuando los médicos le dijeron “hay que amputar”. Era la pierna… o la vida. ¡Estaba clara la opción que había que elegir! “No había otra opción que la amputación mas radical que hay, llamada hemipelvectomía, a nivel de cadera.  Ya no era solo el cáncer. Me preguntaba ¿cómo podré andar?, ¿qué tipo de prótesis necesitaré? Estas y muchas otras preguntas antes de la amputación no me ayudaron mucho, pero saqué fuezas, de dónde aún no lo sé, y me prepare para el día más importante de mi vida”, explica.

Tras el duro episodio de la amputación, ya fuera de peligro y con meses de rehabilitación, Jorge consiguió dominar su prótesis y llevar una vida casi normal. Él reconoce que hay barreras en el día a día “si una persona normal ya las tiene imaginate yo. No es fácil, pero nunca es imposible. Tengo fuerzas y sobre todo razones para vivir: es mi motivación diaria”.

Sin embargo, el tema de la prótesis fue complicado, ya que la que necesitaba Jorge era especial y poco frecuente, debido al tipo de amputación radical a la que fue sometido. “Pasar otra vez por el cáncer y luego por la amputación no fue nada fácil, pero la sorpresa fue cuando a la hora de aprender a andar de nuevo me dicen que como soy un caso muy especial necesito una prótesis especial… En ese momento no entiendes nada, y menos que para poder andar ¡tenía que pagar! En España no había la prótesis que yo necesitaba, tuve que ir a Madrid a probar un prototipo, de hecho fui el primero en probarla. Al ver que funcionaba, hubo que dar el paso de comprarla… No fue nada barata, 43 mil euros. La Seguridad Social sólo financiaba una pequeñísima parte. Mi familia me ayudó, sino ¿cómo andaría yo?”, nos relata Jorge.

“He aprendido dos veces a combatir con la enfermedad, y de esto he aprendido muchas cosas: no bajar nunca la guardia, seguir mis controles médicos y, sobre todo, cuidarme,  comer sano, hacer ejercicio y hacer el bien a los que me rodean. Así es como consigo mi felicidad para vivir”, cuenta.

Este luchador ha decidido continuar la batalla contra el cáncer, y para ello ha creado una web, http://www.weboficialjorgedelgado.com/, y un proyecto solidario relacionado con el cáncer y la discapacidad. “No sólo he sobrevivido al cáncer y a la discapacidad que me ha supuesto la enfermedad, sino que en mi tiempo libre intento ayudar a los que más lo necesitan con mi ejemplo de superación y mi experiencia”. De hecho, ha salido en radio y televisión contando sus vivencias, e imparte charlas informativas para ayudar a personas que pasan por una experiencia similar a la suya. Está implicado en esta lucha, no le da la espalda y simplemente olvida, como harían muchas personas. “Sobre todo porque a mí me faltó ayuda e información, tanto con mi prótesis como en ver a alguien en mi misma situación, para reflejarme en él. Me propuse que si lograba vencer al cáncer por segunda vez, pondría mi granito de arena en esta causa. Y es lo que hago actualmente. A la vez pido la colaboración de la gente para poder pagar mi prótesis, gracias a ella puedo caminar”.

Pero la cosa no termina ahí. Parece que no soy la única que está decidida a escribir un libro, porque me ha dicho un pajarito que Jorge Delgado también se ha puesto a la faena. En él contará su historia, su experiencia de superación, los cambios que ha experimentado su vida. “Estoy escribiendo mi libro-biografia, es otra forma de que mi ayuda llegue a quienes más la necesitan. Creo y pienso que será otra herramienta más, a parte de mi web con mis videos tutoriales y explicativos, para dar a conocer que el cáncer es una enfermedad a la que se le puede ganar la batalla”.

Jorge nos cuenta que conoció La Terapia del Canguro a través de Internet, por Facebook (¡¡¡benditas redes sociales!!!). “Es una iniciativa positiva, solidaria y sobre todo en primera persona, como la mía”, comenta.

Se le ve feliz, optimista, luchador. Y hay una frase en su web que se me ha quedado grabada a fuego, una frase para pensar: “En la vida no hay problemas, sólo dificultades y todas se pueden superar”.

Gracias Jorge por tu labor social, por demostrarnos que querer es poder, por dar ejemplo… y por tu sonrisa.

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Dicen que cuando tocas fondo sólo te queda una alternativa: volver a subir, salir de nuevo a la superficie. Y en eso estoy. De ahí mi silencio en los últimos meses, el estado de abandono al que he sometido el blog. Pero he decidido echarle un par de ovarios, aparcar mi difícil situación personal a un lado, y volver a hacer lo que más amo en el mundo: escribir.

Si algo me enseñó el señor cáncer es que todo tiene solución en esta vida, así que mis problemas, si es que se les puede llamar así (problemas son otros, lo que estoy viviendo ahora mismo son… situaciones adversas ;) ), tarde o temprano se van a solucionar.

No tengo un trabajo al que volver, ni amigos cerca con quien celebrar que estoy viva. La enfermedad se ha ido, sí, pero me ha dejado unas cuantas desagradables secuelas de las que mis hematólogos, las personas a las que le debo la vida, no quieren ni oír hablar. Ell@s se lavan las manos, buscan excusas y no quieren reconocer que más de un año seguido con 2 quimios diferentes me han producido estas cosas… Oigo muy muy mal, tengo memoria de pez, no duermo más de 5 horas diarias, todo se me olvida, me siento cansada a todas horas… y hay días en los que no puedo ni levantarme de la cama, me cuesta hasta caminar. Por no hablar de las citas para tal o cual especialista, esta prueba o esta otra, que pueblan mi agenda (todas bien anotadas, porque sino me olvido, os lo digo en serio!). Tengo 29 años pero desde hace unos meses me pregunto sino me habré convertido en una persona de 80… Me miro al espejo y mi cara no es la de una señora octogenaria, así que supongo que sigo teniendo 29…

Hay días en los que me despierto cargada de energías, tantas que ni yo me lo creo. Y ¿quereis saber lo que pasa esos días? Me vuelvo hiperactiva, trato de poner todas mis cosas al día, salgo, entro, voy, vuelvo… Lo malo es el resultado: creo que esos días gasto taaaanta energía que luego me toca encamarme al menos un día entero para recuperarla. Una cosa muy chunga, vamos.

No tengo derecho a ninguna pensión, estoy en el paro (aunque me he pateado todas las ETTs de Vigo y portales de empleo, he llamado a todas las ofertas de trabajo de los periódicos- hasta a las de “señorita de compañía” :O, pero nada, ni así). Mi perrita y yo vivimos desde hace 2 meses sin ninguna fuente de ingresos, de la caridad de mis padres, y quién sabe, si la cosa no cambia, igual uno de estos días me ven en la cola de algún comedor social. Y no me avergüenzo, sería mucho peor pasar hambre por orgullo…  ¿Porqué me encuentro en esta situación? Pues porque aún con todas estas premisas que os cuento, los señores del Tribunal Médico de la Seguridad Social han dicho que estoy muy bien, que como tengo muy buena cara mi salud está bien , y que a trabajar. Cuando me lo dijeron, para mi fue una gran noticia: volver a trabajar significaría dar un paso más hacia la normalidad en mi vida.

Pero nada más lejos de la realidad…  En varias entrevistas me han rechazado. ¿Porqué? Pues porque 3 años de enfermedad, de vacío en un currículum brillante, no se pueden justificar así como así. Y yo he decidido llamarle a las cosas por su nombre. En cuanto oyen las palabras mágicas “He tenido cáncer”, l@s entrevistador@s deciden que no me adapto al perfil que buscan (aunque me adapte sobradamente). Otra cuestión es el tipo de trabajo que puedo realizar: trabajo de oficina, que no requiera esfuerzo físico (mi semana de prueba como comercial no llegó a terminar, no por mi falta de aptitudes para la venta, sino por mi escasa resistencia física a pasearme la ciudad de cabo a rabo).

Me siento mucho mejor que cuando estaba con quimio, mucho mejor que con la radioterapia, mucho mejor que en los meses siguientes al trasplante de médula… Pero todavía no soy yo al 100%, no estoy al 100% de mis capacidades.

Hay cosas que no están en mi mano, solo el tiempo podrá hacer que mejoren. Pero todo lo que dependa de mí lo haré, para salir de ese pozo en el que he estado buceando últimamente, para volver a la superficie. Nuevos proyectos, muchas ganas de hacer cosas… y ahora, sólo cruzo los dedos para levantarme cada día con las fuerzas suficientes para llevarlos a cabo!

Gracias a tod@s por estar ahí. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡He vuelto para quedarme!!!!!!

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En estos días he recibido una noticia luctuosa, a la que en un principio respondí con tristeza y un gran nudo en el estómago. No, no me refiero a la muerte del histórico líder del PP Manuel Fraga, ni a la de otro gallego ilustre, que aportó (y vaya si aportó!) mucho a la cultura gallega, Isaac Díaz Pardo. Que en paz descansen ambos, pero no ha sido esta la noticia triste de la que he estado pendiente. La noticia era el fallecimiento de una facebook-amiga, Yoli, una chica catalana de 37 años, con un marido y una hija pequeña. Tras una larga batalla contra el cáncer, no pudo soportar más los embistes de las hordas enemigas. Yoli pasó estas últimas navidades hospitalizada, con visitas restringidas. Algo no iba bien. La enfermedad avanzaba imparable. Y sin embargo, estoy segura de que, hasta el último momento, los médicos hicieron todo lo posible por ella, por alargar su vida al máximo. Sus hermosos y enormes ojos azules serán sin duda dos nuevas estrellas nacidas en el firmamento. Me queda el consuelo de que pudo al menos despedirse, pasar las últimas navidades con su familia, sus últimas vacaciones en la playa, conocer a su sobrino recién nacido, recibir un último beso y un “te amo” de su marido, abrazar por última vez a su pequeña.

En este blog siempre he dejado claro que hay que enfrentarse al cáncer con alegría, con esperanza, que hay que ser positiv@s… Y aprovecho este duro momento para recordar que también debemos ser conscientes de que aunque las posibilidades de curarnos sean elevadas, también existen otras posibilidades (esto debemos aceptarlo con serenidad y sin dramatismos), entre ellas la que le ha tocado a Yoli en esta especie de ruleta rusa caprichosa y macabra que es el cáncer…

Pero por favor, que no cunda el pánico. No hay porqué alarmarse. La muerte es una realidad más, es algo que está ahí. A todos nos llegará, en algún momento. No tiene porqué ser debido a un cáncer, de hecho muchas personas, muchísimas, más de las que imagináis, se curan, salen adelante, continúan con sus vidas y llevan una existencia feliz y longeva tras vencer a la enfermedad.

Y otras mueren. Lo mismo que muere gente en accidentes de tráfico, o de avión, ¡o de crucero! (mirad lo que ha pasado estos días en Italia), o incluso por una caída tonta, tras resbalar con una cáscara de plátano. La muerte es una posibilidad más. No hay que darle más importancia que ésa, no hay que dramatizar, ni obsesionarse con el “y si me muero!!!!????!!!???” (una pregunta que suele plantearse al menos una vez en la mente del paciente diagnosticado de cáncer, de leucemia, o de linfoma. Distintos nombres para tipificar al mismo criminal). Morir se puede morir cualquiera. No es algo exclusivo de los pacientes oncológicos en estados terminales. Pero vivir, VIVIR con mayúsculas… Eso ya es otra historia.

La pérdida de Yoli me ha hecho reflexionar en lo importante que es vivir, en lo importante que es luchar, mantener viva siempre la esperanza… Después del cáncer, cuando superas la enfermedad, cuando llegas a la ansiada meta a la que, por desgracia, no todos los pacientes llegan, te cambia la vida. Sí. Del todo. Como si hubiera un nuevo orden mundial. Quieres disfrutar cada minuto, no perderte nada, amar, ser amad@, compartir tus horas con la gente a la que quieres y aprecias (tu familia, tu pareja, tus amigos… ¡hasta con tu mascota!)

Yoli se ha ido, pero sé que su familia estará orgullosa de ella y la llevará siempre en el corazón. Como yo. Porque luchó con todas sus ganas, con todas sus fuerzas, hasta el final. Ella no tiró la toalla. Murió en el campo de batalla, como una auténtica heroína, dándonos ejemplo. Gracias Yoli por haber coincidido conmigo en esta vida. Gracias también a Erick, de Perú, y a Ricardo y Patri, de Canarias, otros caídos en el campo de batalla a los que llevaré siempre en la memoria.

A tod@s y cada un@ de nosotr@s, tengamos cáncer o no, Yoli (y Erick, y Ricardo, y Patri…) nos ha dado una valiosísima lección de vida:

“NO TE RINDAS NUNCA, NI PIERDAS LA ESPERANZA: LUCHA HASTA EL FINAL”.

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El actor Andy Whitfield, estrella de la serie de televisión “Spartacus: Sangre y Arena”, ha luchado hasta el final como el fiero gladiador al que encarnaba en la pequeña pantalla. La serie protagonizada por Whitfiel fue emitida en España por Cuatro, con más de 2 millones de espectadores. De hecho la cadena ha adquirido los derechos de “Spartacus: Gods of the Sand” , la precuela de 6 episodios que cambia de protagonista para narrar el pasado de la mano del héroe Gannicus.

Con 39 años, Andy no ha podido vencer al cáncer que le obligó a dejar la serie tras la primera y exitosa temporada. Llevaba 18 meses, año y medio, luchando sin cesar contra un Linfoma No Hodgkin, y finalmente, como a veces sucede, vencieron “los malos”.

“En una bonita mañana soleada de primavera en Sidney, rodeado de su familia, en los brazos de su querida esposa, nuestro hermoso y joven guerrero Andy Whitfield ha perdido su batalla de 18 meses contra el linfoma”, ha informado su mujer, Vashti, en un comunicado emitido a los medios.

Whitfield, nacido en Gales aunque australiano de adopción, era prácticamente un desconocido cuando se presentó para el papel de Espartaco, una serie que se hizo popular por las escenas de violencia y sexualidad. El actor se preparaba para su segunda temporada cuando hace 18 meses le diagnosticaron la enfermedad, por lo que fue reemplazado en el papel de héroe a principios de año por su colega y compatriota, Liam McIntyre. La batalla fue larga y tediosa: a mediados de 2010, al hacerse los exámenes médicos como preparación para la segunda temporada de “Spartacus”, los médicos diagnosticaron a Andy un Linfoma No Hodgkin, un tipo de cáncer en la sangre. La cadena Starz decidió retrasar la segunda temporada y crear una precuela para esperar la recuperación total del intérprete.

Tras semanas de tratamiento, nuestro Espartaco más televisivo comenzó a realizar apariciones públicas de promoción y recibió el alta médica, para reaparecer en la segunda temporada. Desafortunadamente, al poco tiempo de comenzar las grabaciones, el actor recayó y dejó definitivamente la producción. En las últimas horas, terminaba la batalla y Spartacus caía en la arena, ante su invisible y cruel enemigo.

Pero aunque el gladiador ha perdido la batalla, la lucha continúa. Son muchos quienes han rendido sus armas en la arena, ante el enemigo que, sin piedad, se cobra cada día nuevas vidas en todo el planeta. Hace poco, fallecía también de cáncer el padre de una buena amiga de Canarias, y otra amiga me contaba cómo un cáncer acabó también con la vida de su padre… Gladiadores anónimos, de los que no se habló en los medios de comunicación, pero a los que llevo en mi corazón, igual que a Spartacus. ¿Significa que el cáncer vence, que muchas personas están muriendo en vano? No exactamente. Cada día, cada mes, cada segundo de vida que le ganamos al cáncer, es un gran avance en el campo de batalla. La ciencia es nuestra aliada, la gente que nos quiere y que nos apoya nos fortalece, nosotros mismos somos el mejor escudo, y la mejor arma. Andy ha muerto debido al Linfoma, pero no sabemos hasta qué punto la enfermedad se había extendido, qué tratamientos recibió, si éstos llegaron a tiempo… Tuvo una recaída, sí, pero recaer no es sinónimo de morir. Aquí me teneis a mi, yo sigo entre los vivos. Hace pocos meses salí de peligro. Mi lucha superó los 18 meses de duración. Pero siempre tuve muy clara una cosa: quería vivir, amaba vivir. Eso nunca lo olvidéis, el valorar la vida por encima de todo. Tengais o no cáncer (si lo tenéis, con más motivo aún).

Por Andy, por su coraje y por el de tod@s aquell@s   que le han plantado cara al enemigo, hasta el final, sin rendirse. Muchos mueren, pero muchos otros se salvan.

Y creo que nuestro testimonio es importante para reconfortar al que sufre, al que está en plena batalla, al que necesita apoyo. Porque hay que mantener la sonrisa, el coraje y la esperanza. Hasta el final.

Fuentes consultadas: Público, El Mundo, El País, AP, EFE, Reuters.

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No es que esté trabajando en un guión para una serie de ficción del estilo de la protagonizada por el Duque, Cata y compañía. Pero pensando en lo que os quiero contar hoy, me ha salido este título… Hace tiempo conocí a una mujer muy especial para mí. Llamémosle Sarita. Pues bien, Sarita era vecina mía cuando estuve viviendo en otra ciudad, tenía casi 80 años (o quizás los hubiera cumplido ya, quién sabe… A una chica, a partir de ciertas edades, resulta hasta grosero preguntarle cuántos años tiene…) y para mí es un ejemplo de lucha contra el cáncer de mama. Sí ella lo tuvo. Y no uno, sino 2, con unos 10 años de diferencia, entre uno y otro. No sé qué pecho sufrió el ataque cancerígeno primero, pero qué más da. A Sarita la sometieron no a una, sino a dos mastectomías radicales. Por si os suena a chino mandarín, os diré que le extirparon ambos pechos, junto con los ganglios linfáticos ubicados en sus axilas y parte de los músculos pectorales. Tras la cirugía, no fue necesaria quimio, pero si radioterapia. Y el resultado fue que Sarita se curó de ambos pechos (primero de uno, y 10 años después del otro), pero perdió los dos.

Algun@ puede que se quede horrorizad@ ante lo que le sucedió a esta valiente mujer. Le ofrecieron la posibilidad de realizarle cirugía reconstructiva, para colocarle implantes donde antes estuvieron sus mamas. Pero no la aceptó, porque a veces este tipo de operaciones puede conllevar otros riesgos, que ella consideró riesgos que no valía la pena correr. A fin de cuentas, Sarita es una mujer de los pies a la cabeza. Una mujer sin pechos, pero eso se disimula fácilmente con rellenos de silicona o de gel en el sujetador. A Sarita no le ha traumatizado en exceso la pérdida definitiva de sus pechos. Ella sabe que una mujer (un hombre también) vale por lo que es, por sus cualidades, por sus ideas, su personalidad, por su espíritu luchador, no por sus tetas. Por desgracia, no todo el mundo tiene esto tan claro hoy en día.

A la derecha, mama afectada por cáncer

En España se diagnostican cada año 15.000 nuevos casos y actualmente ya se manejan cifras que indican que una de cada 16-18 españolas tendrá un cáncer de mama. Los datos que me he encontrado revelan que “en la franja de edad de 45 a 55 años, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de nuestro país, por delante del cáncer de pulmón”. Pero está claro que si se da el fatal desenlace es porque el cáncer ha hecho metástasis y afecta a otras zonas del organismo. Así que este dato lo entrecomillamos, porque los datos sin interpretar, aislados, pueden llevarnos a interpretar negativamente las informaciones que leemos. Hay que decir además que la tasa de curación en España ronda el 60%, un porcentaje que no está nada mal.

Es FUNDAMENTAL que todas las mujeres nos realicemos autoexploraciones, basta con una al mes, para constatar que nuestros pechos están como deben estar. Sólo tardarás 10 minutos en realizarte una, y quién sabe, puede que te salve la vida. Además, a partir de cierta edad realizarse mamografías periódicas no debería ser una recomendación, sino una obligación para todas. ¿Porqué? Pues porque la detección precoz, cuando el tumor no está extendido ni ha evolucionado, hace que el porcentaje de curación se eleve casi al 90%. Cambia bastante la cosa ¿no?
Admiro de verdad a Sarita. Ahí está, años después de la segunda mastectomía radical. Ella sigue con su vida, sonríe, porque sabe que ha ganado la batalla. Sí, y porque sabe también que SIN TETAS, SÍ HAY PARAÍSO…
Fuentes consultadas: www.elmundo.es, wikipedia.

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Las metástasis (extensión del tumor a otras zonas del organismo) o recividas (recaídas) tras un cáncer de cualquier tipo, hacen que merme el tiempo de supervivencia. Esto quizás a simple vista no sea ninguna buena noticia, pero para mí sí que lo es, y os lo explico: hace no tanto tiempo, ser diagnosticado de cáncer solía ir aparejado a la búsqueda de nicho en el camposanto y a tomarse las medidas para “la caja de pino”. ¿Porqué cáncer ha sido durante tanto tiempo sinónimo de muerte? Porque cuando se detectaba la enfermedad solía estar ya demasiado avanzada, o en su última fase; porque mucha gente se saltaba a la torera los chequeos médicos anuales; porque no había los mismos avances que tenemos hoy (ni los que están por llegar); porque el cáncer solía afectar en mayor medida a personas de edad avanzada; porque la gente tenía miedo hasta de nombrar “la palabra maldita”, lo que hacía que alguién muriese “de una larga y penosa enfermedad” en lugar de morir de cáncer. Hoy se ha avanzado en muchos de estos aspectos (en otros seguimos igual, parece mentira, en pleno siglo 21), pero todavía queda un largo camino por delante.

La ciencia, la medicina, las técnicas para combatir el cáncer y los tratamientos avanzan: nosotr@s debemos avanzar con ellos, no quedarnos atrás, estancad@s en el pasado. Lo primero es llamar a cada cosa por su nombre, y para eso hay que perder ese miedo bestial a decir “tengo cáncer”.

El cáncer se puede curar, una persona que lo haya padecido puede, al cabo de varios meses o a veces de varios años, llevar una vida plenamente normal. ¿Y a qué llamamos una vida plenamente normal? Pues una vida en la que podamos trabajar o realizar actividades que nos resulten satisfactorias, en la que podamos tener una pareja, una familia, viajar, estudiar, soñar, amar…

Eso sí, debemos cuidarla como un tesoro, y si antes no prestábamos atención a la salud, a la necesidad de llevar una alimentación sana y equilibrada, de realizar ejercicio; a la importancia de evitar excesos, al flaco favor que nos hacemos abusando del alcohol, del tabaco o de cualquier otra sustancia dañina para nuestro organismo… Pues ha llegado la hora de tener en cuenta todos estos aspectos, de mimarse un poco más. Sí, seguimos viendo en televisión, en la prensa y escuchando en las noticias casos de gente que muere de cáncer… Pero también son muchos y muchas los que sobreviven, los que siguen adelante en la vida, aprovechando y exprimiendo la nueva oportunidad que les ha brindado la ciencia, la medicina. Solo que entre ellos y ellas, hay muchos que prefieren borrar este episodio de sus vidas, guardarlo bajo llave y no contarle a nadie “Yo lo he superado”. Y esos testimonios, esos precisamente, son los que más necesita la gente conocer. Sobre todo la gente que en estos momentos se encuentra en plena lucha contra ese cabroncete llamado cáncer.

Si te sientes identificad@, si quieres compartir tu historia (puedes guardar el anonimato si lo deseas) escribe un mail a vsaez@laterapiadelcanguro.com. Queremos conocerte, queremos ejemplos de lucha y superación, queremos optimismo y esperanza: medicinas a veces tan eficaces para combatir el cáncer como la quimio. O más…

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De nuevo ON LINE! De vuelta en el CIBERESPACIO! Después de una larga ausencia, debido a un cambio de domicilio y a otros factores con los que no os voy a atosigar, he vuelto con más fuerzas, con más ganas y, ATENCIÓN, con mi linfoma en fase de remisión, es decir, en retirada. Eso han revelado las últimas pruebas, las realizadas hace 15 días. Sé que nunca bajaré la guardia, sé que esta enfermedad es silenciosa y traicionera, pero ¡qué narices! Me ha enseñado mucho, muchísimo. Y todo eso y más espero seguir compartiéndolo con vosotr@s!!!!!

Después de algo más de un mes de total desconexión a Internet, os comento que hay reportajes y artículos en los que he estado trabajando, también colaboraciones de nuestra nutricionista Begoña y nuestra psicóloga Marta, que están pendientes de edición, pero pronto estarán disponibles estos y otros contenidos…  Como me cuesta arrancar y no puedo dejar pasar ni un día más sin actualizar el blog, he recuperado parte de un artículo que escribí hace tiempo para La Regla de William, en www.lainformación.com. Algun@s ya lo habreis leído, otros no. Pero aquí os dejo un decálogo de cómo enfrentarse al cáncer (a mí me ha funcionado muy bien. Lo he sacado de mi propia experiencia).

DECÁLOGO PARA ENFRENTARSE AL CÁNCER

  1. Información. Mantenerse informado/a no cuesta nada, y puede incluso contribuir a la prevención o a la detección precoz.
  2. Autoestima. Es fundamental para que el o la paciente no se sienta enfermo/a.
  3. Serenidad. Confiar en la ciencia, en los avances, en el destino, en la providencia… ¡En lo que queráis!
  4. Valentía. Plántale cara al cáncer, enfréntate a él. ¡No vale jugar al escondite!
  5. Sentido del humor. Ríete del cáncer, demuéstrale que puedes ser como House pero en paciente. “¿Y si me muero por culpa de la enfermedad?”, dirás tú… Eso no deberías ni planteártelo, pero si te has formulado esta pregunta, yo te respondo: si la muerte llega, ¡que te pille con la sonrisa puesta!
  6. Espíritu luchador. “¡Esto es Esparta!” Bueno, no es Esparta, pero casi… ¡Auuu! ¡Auuu! ¡Auuu!
  7. Creatividad. Seguramente si te han diagnosticado un cáncer habrá muchas cosas que tendrás que dejar de hacer por prescripción médica… Innova, explora tus gustos y aficiones: piensa que hay otras cosas que sí puedes hacer… ¡Y hazlas!
  8. Oportunismo. Has de saber que de todo lo malo puede salir algo bueno. Una lección que a mí me enseñó la enfermedad, y que espero que compartas…
  9. Optimismo. Aprende a ver el lado bueno de las cosas (porque todo tiene un lado bueno, solo hay que saber encontrarlo) y no te empeñes en ser fatalista ni te recrees en la autocompasión.
  10. Ganas de vivir. Son fundamentales para vencer a la enfermedad. Aquí no valen medias tintas, hay que poner toda la carne en el asador. La vida es para disfrutarla, la vida es nuestro mejor regalo. Los de Ikea decían en un anuncio que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita… ¡Aprende a disfrutar de las pequeñas cosas!

Y después del decálogo, os resumo en clave de humor (nunca olvideis que llevar las cosas con sentido del humor nos ayuda a llevarlas mejor) las fases que identifiqué durante mi enfermedad:

¿ Te han diagnosticado un cáncer? Pasarás por varias fases (corrígeme si me equivoco):

  1. Negación. “Esto no me puede estar pasando. No. No puede estar pasando. Voy a pellizcarme para asegurarme de que es una pesadilla. ¡Au! Duele. Entonces es real… No puede ser”.
  2. Ocultación. “Pienso mantenerlo en secreto, así evitaré a mi familia un sufrimiento innecesario”- pero no te paras a pensar que cuando lo descubran el sufrimiento será… ¡DOBLE!.
  3. Entonación del “mea culpa”. “Seguro que es por el tabaco… ¡no! Seguro que ha sido por la cogorza que me pillé en Nochevieja… ¡Oh, no! Seguro, segurísimo que ha sido por mentirle a mi jefe la semana pasada”- encontrarás múltiples y diversas razones por las que estarás convencido de que has desarrollado un cáncer…
  4. Hipotética-deductiva-negativa. “¿Y si los tratamientos no funcionan? ¡Oh, no! Entonces puede que muera…”- sueles plantearte casos hipotéticos que pueden ser totalmente improbables, y sueles encontrar respuestas poco alentadoras.
  5. “Mi pelo, ¿dónde está mi pelo?”. El cáncer deja de preocuparte, ahora lo que te preocupa es tu imagen. Esta es una buena señal, estás haciendo progresos.
  6. Aceptación. Hay pacientes que nunca llegan a esta fase, o a quienes les resulta difícil. Por ejemplo, al prota de la serie Breaking Bad. “Bien, tengo cáncer”. Si ya lo has aceptado, es un enorme avance.
  7. Fulanito, andresito y ronaldito también lo tienen/ lo han tenido/tienen un amigo cuya prima tiene una amiga cuyo novio lo ha tenido/ lo tiene. De repente dejarás de ser el único/a que tiene cáncer, te vendrán a la cabeza casos de conocidos/as, o te llegarán comentarios con experiencias similares a la tuya “Pepito tuvo uno como el tuyo y se curó. Hoy es padre de quintillizos”- y tú piensas “No están los tiempos para traer al mundo a 5 criaturas de golpe, ¡hay que dosificar!”.
  8. ¡Ayuda! Help! SOS! Tu médico será tu confidente, aceptarás la ayuda que te brinde tu familia, tus amigos, el hospital… Piensas que todo es poco para librar la gran batalla, así que en un alarde de desesperación aceptas incluso acudir a psicoterapia y citarte asiduamente con un psiquiatra.
  9. Auto-ayuda. Libros, compañeros o compañeras del hospital… Tu frase favorita en esta etapa será “Yo puedo, yo puedo, yo puedo…” La repetirás, te la repetirás a ti mismo hasta la saciedad… ¡Hasta en inglés! “Yes, I can”. Quién sabe, igual en un futuro serás el sucesor de Obama, que te lo dice en plural “Yes, we can”.
  10. Despertar. De repente, todo cobra sentido, encuentras tu lugar en el mundo, en el universo. Sí, vas a hacer frente al cáncer, y sí, piensas vencer. Alguien dijo un sabio proverbio “Siempre positifo, nunca negatifo”. Lo haces tuyo y lo llevas al pie de la letra. Si has llegado a esta fase, ¡FELICIDADES! Te vas a comer al cáncer con patatas, está claro que tú vas a ganar la partida.
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Como muchos sabréis, la cadena privada Telecinco apuesta las noches de los miércoles en su parrilla, en horario de prime time (horario de máxima audiencia) por su veterana serie de médicos HOSPITAL CENTRAL. Pues bien, hoy tengo que tirarles de las orejas, a los productores de la serie, a los guionistas y en general a todo el equipo porque en los últimos capítulos que he visto (ya van por la temporada 19), han aparecido en la trama argumental 2 pacientes con enfermedades oncológicas: leucemia uno, y tumor cerebral otra. Y ambos pacientes han corrido la misma suerte: la han palmado en el mismo capítulo (el primero duró varios días, y la segunda varias horas tras el diagnóstico). Pues bien: no me parece en absoluto la forma adecuada de tratar el tema de las enfermedades oncológicas, este tipo de historias dentro de la historia de la serie suelen tener un final cruel y amargo, y creo que el equipo de producción debería plantearse empezar a cambiar un poco el rumbo de esas “historietas oncológicas”, porque los enfermos que puedan estar viendo la serie lo necesitan y porque la sociedad en general lo necesita.

En uno de los últimos capítulos que se han emitido, sale un chico jovencito, homosexual, que acude al Central por síntomas que lleva arrastrando desde hace meses, pero que últimamente le están empezando a inquietar. Es un chico joven, que mantiene una relación con un hombre mayor que él. Los médicos le dicen que tiene LEUCEMIA y que le quedan apenas unos días de vida. Y la verdad es que en un breve espacio de tiempo cae fulminado. En el capítulo de la semana pasada (el 15 de la temporada 19), ingresa por urgencias una chica jovencita, que explica a la doctora interina que se va a casar muy pronto con su novio, del que está muy enamorada. Le diagnostican un TUMOR EN EL CEREBRO, y le dicen que el tumor está sangrando, que no se puede operar y que su muerte es cuestión de horas… ¿Será posible tamaña crueldad? Pasen y vean, el morbo está servido, pero…

Necesitamos historias más amables, pueden ser casos complicados pero en los que al final, de una u otra forma, triunfe la vida sobre la muerte, la sanación o el mantener a raya a la enfermedad sobre un fatal desenlace.

Así que equipo de Hospital Central: documentaos un poco mejor, si necesitáis que os explique cómo se vive la enfermedad lo hago encantada y sin animo de lucro, pero POR FAVOR: Más OPTIMISMO y menos MORBO.

PD. Si por casualidad yo tengo algún día una recaída, por favor NO me lleveis al Hospital Central, llevadme al Princeton Plainsboro, que es donde curra HOUSE: allí no se les mueren demasiados pacientes oncológicos. ;)

Imágenes: Telecinco, Fox.

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“Mi hijo Guzmán tiene 3 años y tiene leucemia linfoblástica aguda. Solo le ocurre a 3 niños de cada 100.000, más del 80% sale adelante. Quiero que este blog sea un motor de ilusión, esperanza y fe para que todos los que le rodeamos proyectemos y visualicemos el final de este camino en positivo. Hay una energía positiva que movemos entre todos. Solo hay que creer en ella”.

Así encabeza Jose Carnero, el papá de Guzmán, el blog http://unoentrecienmil.blogspot.com/, unoentrecienmil, dedicado a su pequeño hijo Guzmán, que padece una leucemia linfoblástica aguda. Descubrí este blog una tarde, por casualidad. Buceando en las profundidades del ciberespacio, entre pantallazo y pantallazo, de repente un día vi la foto de un peque precioso, con un look muy similar al que yo llevaba por aquel entonces…Ambos peladillos, pero ambos sin perder la sonrisa, con muchas ganas de vencer a nuestras respectivas enfermedades (la suya leucemia, el mío linfoma… Sería estupendo que leucemia y linfoma se enamorasen entre ellos, que ella soltase a Guzmán y que él me olvidase a mí de una vez, para irse a paseo juntos y dejarnos de una vez en paz), con muchas ganas de vivir, de sonreír, de disfrutar… De SOÑAR.

La familia de Guzmán es una piña en torno al pequeñín: su papi Jose, su mamá Eva, su hermanita, sus abuelos… Pero unoentrecienmil no es, como dice el padre del protagonista de esta entrada, un blog para hablar de leucemia (aunque en él, inevitablemente, se habla de leucemia), es un blog para hablar de lo hermoso que es vivir. Y yo añado algunas valoraciones más: es un blog para leer, para reflexionar, para reír, sonreír y, porqué no, para derramar alguna lágrima. De emoción, por supuesto! De derrota, de tristeza… NUNCA! Y sino preguntadle a Guzmán… Si algún día os levantais con el pie izquierdo, pensad que todo aquello que a uno le parece un problema, en realidad no lo es. No nos ofusquemos: problemas son otros. Problemas son los que trae el cáncer a mi vida y a la de Guzmán. Pero vamos a cerrar los ojos, a visualizarnos jugando en un hermoso jardín en primavera, yo tengo una mariquita en mi mano, se la paso cuidadosamente a Guzmán… Él la mira, le digo “pide un deseo, mi niño, pero no lo digas, solo piénsalo. Luego ¡sopla muy fuerte!”. Y Guzmán sopla, la mariquita abre sus alas y se echa a volar… Y el pequeñajo no suelta prenda del deseo que ha pedido, pero estoy segura de que sé qué deseo es: el mismo que durante mucho tiempo yo he pedido. “¡Vete cáncer, que nos queda mucho por vivir!”

Como dicen los papás de Guzmán, “hay una energía positiva que movemos entre todos, solo hay que creer en ella”.  Mi familia cree en ella, la de Guzmán también. Yo creo en ella, Guzmán también. ¿Y tú? ;)

Para ver el blog unoentrecienmil pincha AQUÍ

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A lo largo de mi enfermedad, una de las cosas más motivadoras que he hecho (después de dar forma a este proyecto, La Terapia del Canguro), es volcarme de lleno en una faceta de mi personalidad que de vez en cuando, a lo largo de mis 28 años, ha asomado tímidamente en varias ocasiones, pero a la que nunca he dedicado todo el tiempo que me gustaría: mi faceta artística. Estoy convencida, tod@s y cada un@ de nosotr@s llevamos dentro un pequeño artista. Puede ser un poeta, un pintor, un fotógrafo, un escritor, un crítico de cine… Sólo hay que profundizar en uno mismo, explorar las posibilidades de cada uno, convencerse, dar el salto. Si los hombres de las cavernas ya hacían arte (¿qué me decís de las cuevas de Altamira?) ¿porqué tú no vas a poder hacerlo? Será mejor o peor, más o menos brillante, pero debes tener clara una cosa: Lo que tú hagas será ÚNICO. Porque no hay dos personas iguales, no hay dos creaciones iguales.

Tienes cáncer, sí, pero precisamente este es el mejor momento del mundo para ponerte manos a la obra (y nunca mejor dicho). Con la enfermedad, el concepto “tiempo” se vuelve relativo. De repente, pasas a tener muuuuuucho tiempo libre. Y no es bueno estar mucho tiempo sin hacer nada. El tiempo es un bien muy valioso, y para muchas personas, un bien escaso. Aprovecha esta oportunidad que te brinda la vida. Coge papel y boli, escribe: puedes empezar tratando de escribir un poema corto, una narración breve, una reflexión sobre algo que te apetezca (una película, un libro, la situación política, el medio ambiente… ¡lo que sea!).

Si no te atreves con el pincel, empieza con el lápiz. Dibuja, haz bocetos. Puedes observar lo que te rodea y tratar de plasmarlo, o tomar alguna imagen de otro artista como referencia. Cuando te sientas segur@ con el lápiz, añade color. Mezcla, experimenta, ¡eres libre! Si te animas, puedes hacer como yo, ir a clases de pintura, atreverte con el acrílico y los óleos. Además puedes conocer a gente en esas clases, gente que ¿quién sabe? A lo mejor pasa a ser alguien importante en tu vida. Como me sucedió a mi con mi profe, Chola, una mujer que es un ejemplo a seguir. Una amiga, una compañera de tertulias, alguien a quien nunca habría conocido de no ser por la pintura.

¿No te convence nada de esto? ¿Y qué tal si sacas tu cámara de fotos a la calle y te dedicas a “cazar” momentos? Es fácil: te vas a dar un paseo por la ciudad, por la playa, por tu pueblo, al campo. Llevas contigo la cámara (¡asegúrate de que tenga batería!) y cuando veas algo, lo que sea, que te llame la atención (por curioso, por simpático, por hermoso, por feo, por cotidiano, por extraordinario), enciende, enfoca, encuadra y… ¡dispara!

¿Te animas? ¡Tú puedes ser un onco-artista! Si quieres… ¡PUEDES!

Fotos: Vanesa Sáez (cuadro y foto mar), Wylio (escritura)

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