¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

Este blog es el punto de partida de una iniciativa para prestar ayuda y todo el apoyo posible a personas afectadas de cáncer, leucemia y linfoma. ¿Qué tiene de particular? Pues que quien suscribe ha estado viviendo esta experiencia… ¡en primera persona! Sí, me estoy recuperando de un cáncer, pero el mundo no se acaba tras el diagnóstico. Queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?

Junio 2013
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Aunque lo parezca esto no es un publireportaje, ni publicidad, ni nada similar. Hoy quiero hablaros de algo que puede convertirse en un complemento indispensable para personas con cáncer. Yo lo he descubierto hace poco, a través de una amiga que padece Linfoma no Hodgkin. Se trata de una chica muy especial para mi, y aunque nuestra amistad es virtual, es como si la conociera de años. A veces pasan cosas así, ¡la vida es algo sorprendente! El caso es que ella me ha descubierto esta prenda, y me cuenta que es muy cómoda y útil, además de resultar muy versátil.

A algun@ le sonará lo de Buff quizás de su época adolescente, y es que la empresa empezó a fabricarlo en los años 90, de hecho fue en el 92 cuando creó, tal y como cuentan en su web, “el primer tubular multifuncional sin costuras bajo la marca Buff®”. En el 95 empezaron a exportar a otros países dew Europa y actualmente el 80% de sus ventas los realizan en más de 60 países, incluido EEUU. La empresa está ubicada en Igualada, una pequeña ciudad a 60 km de Barcelona, y es un claro ejemplo de éxito de la innovación aplicada al mundo del deporte. Lo que seguramente no contaban es que sus prendas Buff iban a trascender del ámbito deportivo al oncológico.

¿Porqué? Bueno, ya hemos comentado muchas veces uno de los efectos indeseables de la quimioterapia, la caída del cabello, que a veces puede resultar un tanto traumático. De repente, una de nuestras señas de identidad, nuestro pelo ¡desaparece! En fin, y hay a quien en look “bola de billar” o “cocoliso” (como bromeaba una buena amiga) no le acaba de convencer. Están las pelucas, de las que ya hemos hablado y de las que seguiremos hablando, los pañuelos, las gorras… Y los Buff, que por su versatilidad y al ser multiusos, pues pueden ser pañuelo, gorra, bufanda… ¡Lo que quieras! Están hechos con materiales de muy buena calidad, y no tienen costuras, por lo que no producen rozaduras en la piel (ni siquiera en la sensible piel de la cabeza, en el cuero cabelludo, que con la quimio y la pérdida del cabello se vuelve más sensible y es necesario protegerla). Hay varios modelos, de invierno (realizados con lana), de verano, transpirables, con filtro solar UV… Esto me lo ha contado mi ciber amiga onconauta Laura, con la que un día hablaremos de su enfermedad, pero hoy hablamos de Buff, a petición suya por cierto ;)

“Yo ahora tengo uno con protección solar: viene bien para que no salgan manchas en la calva, jeje”- dice Laura- “Y… ¡es comodísimo! Lo uso en casa, cuando salgo al jardín”.

Los hay de muchos colores y con diversos estampados, para que puedas combinarlos a tu gusto y adaptarlos a tu estilo de vestir. Además son unisex, ¡los podemos llevar chicas o chicos!

El Buff original, el modelo básico vamos, cuesta 14 euros, los de protección UV, indicados para estar al aire libre y proteger al 100% nuestra cabeza del sol cuestan 17 euros, y los que vienen con visera incorporada, como la última adquisición de Laura, salen por 21 euros. Podeis consultar modelos y catálogo en http://www.buff.eu/es/ESP/products, ¡os van a encantar!

¡El buff es la nueva “onco-moda”! :)

¡Señores de Buff, una ayudita para LTdC, que menudo product placement les hemos hecho aquí mi amiga Laura y yo!

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Ahí van los últimos consejos que os puedo dar para cuidar la piel durante la radioterapia. Además de mantener una higiene adecuada, usando productos adecuados, y de evitar rozaduras en las zonas que reciben tratamiento, otro factor fundamental es la hidratación. Si ya de por sí usar una buena crema hidratante es un gesto que nuestra piel nos agradecerá (tengamos o no cáncer, recibamos o no radioterapia), con la radiación la piel se vuelve muy sensible y es preciso hidratarla. Para ello debemos aplicar la loción hidratante con un suave masaje, sin frotar, para asegurarnos de su correcta absorción. ¿Qué beneficios tiene la hidratación sobre nuestra piel? Pues permite mantener su equilibrio, además de favorecer la reparación y proliferación de la capa basal de la piel.

Por último, os recomiendo a tod@s proteger adecuadamente vuestra piel del sol. Y es que con la contaminación y el agujero de la capa de ozono, el astro rey se ha convertido en uno de los peores enemigos de nuestra piel, siendo el responsable directo de los melanomas (tipo de cáncer que afecta a la piel). Las pieles claras corren un mayor peligro frente a las inclemencias solares, así que no está de más usar un protector solar incluso en invierno (de factor 15 como mínimo). En verano, por supuesto, al llevar menos ropa y exponer más nuestra piel al sol, debemos usar una protección mayor (SPF-30 o superior). Esto para las pieles sanas. Pero, ¿y las pieles que reciben radioterapia? Pues las zonas irradiadas deben protegerse de las radiaciones solares (¡con la radiación que están recibiendo en el hospital ya tienen suficiente!), utilizando a diario (incluso en invierno, aunque no salga el sol) un protector solar elevado (en verano el SPF debe ser todavía más elevado, o mejor aún, de “pantalla total”). Para que nuestra piel no se resienta, debemos mantenerla protegida de condiciones climatológicas adversas, como viento o temperaturas extremas.

¡Mañana más y mejor! Sólo me quedan… ¡21 sesiones!

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Durante el tiempo que dure el tratamiento también debemos evitar las rozaduras. Las zonas afectadas están especialmente sensibles, como la piel de un recién nacido, y hay que tratarlas con mimo. ¿Cómo? Pues secando la piel con suaves toques con una toalla suave después de la ducha, evitando “frotar” con la toalla las zonas que reciben tratamiento. Es muy recomendable usar ropa cómoda, amplia y de algodón (chicas, evitad tops de lentejuelas y atuendos por el estilo si, como yo, estais recibiendo radio en el tórax. Y chicos, si os están radiando la zona cervical, nada de corbatas. Da igual que Fin de Año esté al caer), lo primero es cuidar nuestra piel, y después del tratamiento con radioterapia habrá que continuar con estos cuidados durante algún tiempo. No puedo deciros cuánto exactamente, porque cada persona tarda un tiempo diferente en recuperarse, tanto de la quimio como de la radio. ¿Porqué? Pues es obvio: cada persona es diferente y única, y por tanto no tod@s respondemos igual.

Un apunte más, que ya se me olvidaba: Es muy importante no aplicar desodorantes ni colonias en las zonas que reciben radiación, ya que entre los compuestos de estos artículos de higiene hay componentes como el alcohol, el aluminio y otros que pueden hacer que nuestra piel se irrite.

Disculpad la brevedad de los post de estos días, entre el traslado al Meixoeiro, el tiempo de espera, la sesión y el regreso a casa… ¡Se me va buena parte del día! Antes, cuando trabajaba, mi vida estaba centrada en el medio de comunicación donde trabajaba: en la radio. Ironías del destino, este mes mi vida seguirá centrada en la radio… ¡pero en otro tipo de radio!

Estos días he encontrado artículos muy interesantes sobre cáncer, que compartiré con vosotr@s en cuanto pueda sentarme largo y tendido frente al ordenador. Hoy ha fallecido una persona importante en mi vida. Aunque no es de la familia, para mi ya casi lo era. Por suerte, ha tenido una muerte de ésas por las que much@s firmaríamos: rápida, repentina, sin sufrimiento. Aurita, te recordaré siempre.

Mañana, algunos consejos más para cuidar de la piel irradiada (y yo creo que los de mañana podeis aplicároslos también aquell@s que ni teneis cáncer ni recibís radioterapia ;) )

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Hoy vamos a empezar a hablar de los cuidados que necesita la piel durante la radioterapia y después de la misma. Con unos sencillos consejos podemos mimar un poquito nuestra piel durante este tratamiento en el que, como comentábamos en otros post, se destruyen células cancerígenas, pero por desgracia las celulas sanas sufren también desbarajustes.

Lo primero y fundamental es mantener una higiene adecuada de nuestra piel. Esto no significa que tengamos que ducharnos 3 veces al día, embadurnarnos de body milk y ducharnos de nuevo (esta vez en colonia y desodorante). La higiene de la piel irradiada (es decir, de la piel de las zonas donde estamos recibiendo radioterapia) es mucho más sencilla. La zona debe lavarse con agua tibia (ni muy fría ni muy caliente, ¡por favor! La piel ya sufre bastante con la radiación, y puede incluso estar irritada, sensible, por lo que debemos evitarle “sufrimientos” innecesarios). Debemos usar jabón o gel preferiblemente neutro, suave y sin perfume.

Hoy ha sido mi segunda sesión y he alucinado de la cantidad de gente que me he encontrado en la sala de espera: la mayoría eran hombres de edad avanzada, pero también había varias chicas jovencitas y un chico de unos treinta y tantos… Realmente parecía que regalaban algo, porque la sala de espera de radioterapia en el Meixoeiro ¡estaba a rebosar! Esto viene a confirmar y reafirmar mi idea de que el cáncer es cosa de tod@s, porque cada vez somos más l@s afectad@s…

Mañana más consejos para el cuidado de la piel durante la radio.

¡Solo me quedan 23 sesiones!

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Al que más y al que menos le preocupa su aspecto físico. Esta es una realidad, un hecho, y aunque much@s niegan que el físico sea un factor importante en el día a día de una persona, sinceramente o mienten o están equivocad@s. ¿Quereis una prueba? Vamos a por ella: ¿cuant@s de vosotr@s salís de casa sin haberos mirado antes, al menos una vez, a un espejo? (¡aunque sea para peinaros!) Está muy claro que el aspecto físico es importante en la sociedad en la que vivimos, y ya no hablamos sólo de nuestro aspecto físico de cara a las relaciones con l@s demás, sino también de cara a la relación con un@ mismo, de cara a subir la propia autoestima. Para que l@s demás nos vean bien, antes tenemos que vernos nosotr@s bien ante el espejo, estar satisfech@s con nuestra imagen. No se trata de ser guap@ o atractiv@, la belleza es algo subjetivo, y por tanto todo el mundo no sigue los mismos criterios a la hora de calificar a alguien como guapo, bello, hermoso. La apreciación de algo como bello va más unido a modas, a prototipos que van cambiando a lo largo de la historia. Yo hablo de la satisfacción con el propio aspecto, que resulte agradable para uno mism@ y para l@s demás.

Si ya en el día a día de cualquier persona es un reto sentirse a gusto con su imagen, en el caso de quienes padecemos algún tipo de cáncer ¡ni os cuento! Hay quien adopta una actitud de total pasotismo, como respuesta a la enfermedad y a la huella que los tratamientos dejan en su imagen, pero creo que esto es contraproducente. En mi caso, por ejemplo, ha aumentado el tiempo que paso ante el espejo, el tiempo que dedico a cuidarme, y los resultados saltan a la vista, porque muy poca gente de mi entorno sabe que estoy luchando contra un cáncer, tengo buen aspecto (y en parte se lo debo al maquillaje, al lápiz corrector, al iluminador…) e incluso mis hematólogos y el onco-radiólogo me felicitó el otro día. Este tipo de cosas ayudan a un@ a venirse arriba, y os lo digo con total sinceridad, sin afán de frivolizar ni nada por el estilo. Cuando un@ tiene cáncer, verse bien ante el espejo, sentirse satisfech@ con su imagen, ya es una gran ayuda para hacer frente a la enfermedad.

Para hablar de imagen y maquillaje en el caso de pacientes oncológicos, nadie mejor para asesorarnos que una maquilladora profesional, y la elegida ha sido Cristina Vázquez Santiso, una joven coruñesa de 27 años que, tras licenciarse en Sociología en la UDC descubrió que su verdadera vocación era maquillar. Comenzó a trabajar en el mundo de la perfumería, para pagarse los estudios, formándose de la mano de varias firmas de maquillaje y estética. Esto le sirvió para adquirir experiencia a la hora de trabajar de cara al público, para captar las carencias existentes en ese ámbito y también para conocer las necesidades del cliente, algo en lo que, reconoce Cristina, también le han aportado mucho sus estudios de Sociología.

Cristina, que tiene un blog en Novaxove, y una web propia, confiesa que siempre le gustó todo lo que rodea al mundo de la fitoterapia, y estudiando sobre ello pudo aprender todo lo que las plantas ofrecían como bálsamo para nuestra piel. Algo que, según ella misma explica, ahora está muy de moda: lo eco. ¿En qué momento esta socióloga de formación se dio cuenta de que, definitivamente, lo suyo era el maquillaje? “En Madrid de la mano de Roberto Siguero”- relata- “A partir de ahí realicé un curso en Sevilla de estética, maquillaje y caracterización. Este último año me he especializado en maquillaje para medios audiovisuales, moda, cine y televisión. También en cuidados estéticos para pacientes oncológicos, de la mano de la firma barcelonesa Zenith”. Pero eso no es todo… “Actualmente sigo formándome en dermocosmética e imagen personal. Además de maquilladora, soy beauty personal shopper, y oriento en cuidados de la piel”- nos cuenta esta emprendedora coruñesa.

La quimioterapia deja una huella bien visible en el aspecto de los pacientes oncológicos. Estos cambios se van produciendo paulatinamente, a medida que aumentan las sesiones de tratamiento acumuladas en el organismo, y suelen apreciarlos mejor, según recalca Cristina, quienes no viven el día a día con el paciente. Tomad nota de algunos consejos que nos da la experta: “Lo primero es hacerse con una buena peluca, ya sea de pelo natural como de las últimas que se están realizando sintéticas, de este modo un@ no se encuentra tan rar@. La piel cambia rotundamente con la quimio, no es la misma de antes, por lo tanto los cuidados tampoco: la deshidratación se hace visible, se vuelve hipersensible, no cicatriza bien, no acepta bien la luz solar… Hay que prestar especial atención a las manchas, y las cremas a utilizar han de ser muy fluídas y simples. Una vez que acabemos con la quimio y la piel vuelva a ser lo que era (en la medida de lo posible) haremos más uso de la protección solar. En cuanto al maquillaje, tenemos que vernos lo mejor posible, la imagen, el buen aspecto proporciona empuje: corregir flacidez, proporcionar luz, crear cejas suaves, hacer uso de las correcciones…”. Las pesatañas y las uñas, según la maquilladora coruñesa, mejor ni tocarlas. “Los pegamentos que se usan para fijar las pestañas postizas pueden dañar la piel de los pacientes que reciben quimio, que están más sensibles. Y los médicos en general recomiendan que no se pinten las uñas, ni usen acetonas o productos químicos en ellas. Como mucho limarlas suavemente o recortarlas con mucho cuidado”. Lo que sí se recomienda es usar crema de manos y crema específica para los pies que suelen agrietarse y si no se cuidan pueden incluso resultar heridos durante el proceso quimioterápico.

De todas formas, como cada paciente es único, antes de hacer nada, es mejor consultar al oncólogo o hematólogo que nos lleva, y una vez que nos den luz verdem acudir a asesorarse con un profesional en el ámbito de la estética y el maquillaje, que tenga formación en este campo. “Esto se aplica también a los hombres, que pueden usar maquillajes con fines correctores, es decir, para disimular bolsas y ojeras, para mejorar el tono de su piel (que suele volverse muy pálido o cetrino durante los tratamientos). No tienen porqué tener vergüenza, el maquillaje ya no es algo exclusivo de mujeres”- explica Cristina Vázquez.

En cuanto a la elección de la peluca, la maquilladora y experta en imagen nos recomienda que sea de un tono similar al del paciente o la paciente, y mejor aún si tiene mechas o reflejos que contribuyan a aportar luz al rostro. Con respecto a la elección del lápiz de cejas, que se usa para disimular un poco la pérdida del vello de las cejas durante o tras la quimio, Cristina nos recomienda elegir un tono que no sea demasiado oscuro “Mejor pecar de claro que de oscuro. Y negro ¡ni hablar! Aporta dureza a las facciones y resta naturalidad”.

¿Y que hay de la experiencia directa de Cristina con el cáncer? Pues en lo profesional ha realizado, como comentábamos, un curso especializado en cuidados estéticos para pacientes oncológicos. “El curso lo impartía una profesional en el ámbito de la belleza que además sufrió un cáncer y seguía luchando contra la enfermedad. La información era muy válida y tenía aún más mérito”. De momento Cristina solo ha tenido un cliente que ha recibido quimioterapia, pero seguro que en un futuro serán más l@s pacientes oncológic@s que acudan a ella…  Es una chica sensible y empática, y esto le da más puntos a la hora de tratar con este tipo de clientela. De hecho, considera que no es lo mismo trabajar con pacientes oncológicos que con otro tipo de clientes. “Las diferencias se encuentran, ya para empezar, en el estado psicológico en el que se encuentran estas personas, es duro y hay que poner todas las energías del mundo para continúar y no dejarse vencer, algo que es muy sencillo de decir pero difícil de realizar. Cada persona es un mundo”- asegura. “La quimio es un tratamiento tóxico y corrosivo, queda acumulada en otros zonas del cuerpo, y los efectos secundarios son múltiples. La piel se vuelve hipersensible, como la de un bebé. La persona no se siente ella misma, es un cambio brutal, y creo que además del apoyo psicológico, del día a día con la persona, de todo lo que pueda hacer un médico, los cuidados de la piel… La alimentación también juega un papel muy importante”- señala.

¿Es importante mantener alta la autoestima durante el tratamiento del cáncer? “Muchísimo, esa autoestima, esa fuerza es la que mantiene vivo a uno, y más sintiendo los cambios que tanto a nivel interno como externo, se sufren”- opina Cristina.

En lo personal, nuestra entrevistada también ha vivido de cerca el cáncer, no en su propia familia, pero sí en la de su mejor amiga… “Fue hace unos seis años. No suelo hablar mucho de esto… Era la madre  de mi mejor amiga, a la cual le tenía mucho cariño porque siempre estuvimos muy unidas. He visto como con cuarenta y pocos años una persona encantadora, llena de salud y con unos hábitos impresionantes cambiaba de la noche a la mañana, mostró toda su fortaleza e intentó ser ella misma hasta el último momento. Falleció, su familia quedó destrozada como te puedes imaginar, y su hija por aquel entonces sólo contaba con 22 años y una madurez digna de admiración”- recuerda, un poco triste como es lógico.

Cristina asegura que el rojo es un color que le transmite pasión y optimismo, recomienda música salsa para “cambiar el chip”, y además lleva una vida sana. “Jamás he probado un cigarrillo en mi vida, sin embargo he sido y soy fumadora pasiva”- señala- aunque las amistades que son fumadoras, conmigo son siempre muy respetuosas”. Se pondría un 8 en hábitos de vida saludables (¡Sobresaliente!). ¿Quereis saber porqué? “Además de poder presumir todavía de huerta, y de consumir productos ecológicos… las algas, lo integral, el sésamo, el lino, las plantas, frutas, verduras y agua son mis productos indispensables. Sin descuidar la carne y el pescado. Realizo deporte. No consumo grasas en exceso y la comida rápida no es lo mío. No puedo ponerme un 9… ¡porque mis hábitos, mis horas, muchas veces se ven trastocados por mi trabajo!”- señala.

La maquilladora y estilista Cristina Vázquez se confiesa amante del cine clásico y la lectura, y nos recomienda una película que ella no se cansa de ver: “Desayuno con diamantes, para mí tiene una riqueza en matices absoluta gracias a la interpretación de Audrey, puesto que nada tiene que ver con la obra literaria. Un ejemplo, es ver cómo en su buzón guarda el maquillaje y su perfume, porque no espera ni cartas ni noticias de nadie: estaba sola en el mundo”- nos cuenta.

Sobre lectura, asegura que le encantan las obras de Daniel Goleman, y nos las recomienda. En relación con el cáncer, Cristina asegura que no debemos dejar de leer “Tu vida en tus manos”, de Janet Plant.

¡Tomamos nota!

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Según muchos artículos publicados en Internet y otros medios de comunicación, los desodorantes y los antitranspirantes (que sirven para reducir el sudor axilar y están presentes en muchos desodorantes) pueden causar cáncer de pecho. Los informes aseguran que estos productos cuentan entre sus ingredientes con sustancias dañinas que pueden ser absorbidas por la piel cercana al pecho o entrar en nuestro cuerpo a través de pequeñas heridas (incluso invisibles a nuestros ojos) producidas al depilarnos las axilas.

Sin embargo, los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos aseguran que los resultados de los estudios de investigación sobre desodorantes y cáncer de pecho realizados hasta el momento arrojan unos resultados contradictorios, por lo que de momento no hay ninguna evidencia clara ni resultados concluyentes que relacionen el uso de estos productos y la presencia de cáncer de pecho como consecuencia de su uso.

Entre los principios activos de muchos desodorantes se encuentran ciertos compuestos de aluminio, que taponan temporalmente los conductos del sudor, impidiendo que éste fluya a la superficie de la piel. Al estar el sudor compuesto por sustancias de desecho, que ya no le sirven a nuestro cuerpo, esas toxinas se quedan “bloqueadas” bajo nuestra piel. Ahí, según algunos científicos, está el riesgo. Otros estudios se centran en los parabenos, otro componente habitual de los desodorantes y antitranspirantes que, según los investigadores, resultan también nocivos para nuestro organismo. Actualmente en USA las principales marcas de desodorantes no contienen parabenos, aunque este compuesto sí está presente en muchos cosméticos, alimentos y productos farmacéuticos.

La idea que los parabenos se acumulan en el tejido del seno fue respaldada por un estudio realizado en 2004, el cual encontró parabenos en 18 de las 20 muestras de tumores de mama humanos. Sin embargo, este estudio no probó que los parabenos causan tumores de seno. Los autores del estudio no analizaron tejido de seno sano o tejido de otras partes del cuerpo y no demostraron que los parabenos se encuentran solamente en el tejido canceroso de seno. Además, la investigación no identificó el origen de los parabenos y no puede confirmar que la acumulación de los parabenos se debe al uso de desodorantes o antitranspirantes.

Se requiere más investigación para examinar específicamente si el uso de desodorantes o antitranspirantes puede causar la acumulación de parabenos y de compuestos de aluminio en el tejido del pecho. También, es preciso investigar para determinar si estas sustancias químicas pueden alterar el ADN de algunas células o causar otros cambios en las células de seno que pueden derivar en un cáncer de mama.

En 2002, salieron a la luz los resultados de una investigación sobre la relación entre el cáncer de seno y los antitranspirantes o desodorantes. Este estudio no demostró un riesgo mayor de cáncer de mama entre las mujeres que aseguraron usar antitranspirante o desodorante. Los resultados tampoco demostraron un riesgo mayor de cáncer de mama entre las féminas que aseguraron depilarse con cuchilla, ni entre las que acostumbraban a usar desodorante o antitranspirante antes de que transcurriera una hora tras la depilación axilar. Estos resultados se basaron en las entrevistas realizadas en 813 mujeres con cáncer de seno y 793 mujeres sin antecedentes de este cáncer.

Otro estudio realizado en 2003 examinó la frecuencia de afeitarse las axilas y usar desodorantes y antitranspirantes entre 437 supervivientes de cáncer de mama. En este estudio se demostró que las mujeres que usaban estos productos y se depilaban las axilas con frecuencia fueron diagnosticadas de cáncer de mama con menor edad de las que no seguían este ritual higiénico.

Por otra parte, las mujeres que iniciaron estos hábitos antes de los 16 años fueron diagnosticadas de cáncer de mama a una edad más temprana que quienes empezaron esas costumbres con más edad. Estos resultados sugieren que afeitarse las axilas y usar antitranspirantes o desodorantes pueden estar relacionados con el cáncer de mama, aunque no demuestran un vínculo conclusivo entre las costumbres de higiene de la axila y el cáncer de seno.

En 2006, los investigadores examinaron el uso de antitranspirantes y otros factores en 54 mujeres con cáncer de mama y 50 mujeres sanas. La conclusión de ese nuevo estudio fue que no existe una asociación entre el uso de antitranspirantes y el riesgo de padecer cáncer de mama. Sin embargo, los antecedentes familiares y el uso de anticonceptivos orales (píldora anticonceptiva) si han sido asociados con un mayor riesgo de padecer un cáncer de pecho.

Ya que los estudios que relacionan el uso de antitranspirantes y desodorantes con el riesgo de padecer cáncer de mama han proporcionado resultados diversos, conflictivos y poco claros, es necesario que se sigan realizando investigaciones en este ámbito, para poder demostrar si existe esa relación y detallar otros factores que puedan estar involucrados.

De todas formas, a la vista de los datos, cada un@ puede extraer sus propias conclusiones. Por si os interesan las mías: desde que he conocido estos datos, antes de comprar un desodorante en el súper o la droguería me leo sus componentes. Evito llevarme a casa los que incorporan aluminio y parabenos a su fórmula. Tampoco se los compro a mi pareja. Porque más vale prevenir ¿no? A lo mejor, con este pequeño gesto, estamos evitando que nuestra salud corra riesgos…

Fuente consultada : www.cancer.gov (web del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU)

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