Archivo de la categoría ‘Cuida tu imagen’
Aunque lo parezca esto no es un publireportaje, ni publicidad, ni nada similar. Hoy quiero hablaros de algo que puede convertirse en un complemento indispensable para personas con cáncer. Yo lo he descubierto hace poco, a través de una amiga que padece Linfoma no Hodgkin. Se trata de una chica muy especial para mi, y aunque nuestra amistad es virtual, es como si la conociera de años. A veces pasan cosas así, ¡la vida es algo sorprendente! El caso es que ella me ha descubierto esta prenda, y me cuenta que es muy cómoda y útil, además de resultar muy versátil.
A algun@ le sonará lo de Buff quizás de su época adolescente, y es que la empresa empezó a fabricarlo en los años 90, de hecho fue en el 92 cuando creó, tal y como cuentan en su web, “el primer tubular multifuncional sin costuras bajo la marca Buff®”. En el 95 empezaron a exportar a otros países dew Europa y actualmente el 80% de sus ventas los realizan en más de 60 países, incluido EEUU. La empresa está ubicada en Igualada, una pequeña ciudad a 60 km de Barcelona, y es un claro ejemplo de éxito de la innovación aplicada al mundo del deporte. Lo que seguramente no contaban es que sus prendas Buff iban a trascender del ámbito deportivo al oncológico.
¿Porqué? Bueno, ya hemos comentado muchas veces uno de los efectos indeseables de la quimioterapia, la caída del cabello, que a veces puede resultar un tanto traumático. De repente, una de nuestras señas de identidad, nuestro pelo ¡desaparece! En fin, y hay a quien en look “bola de billar” o “cocoliso” (como bromeaba una buena amiga) no le acaba de convencer.
Están las pelucas, de las que ya hemos hablado y de las que seguiremos hablando, los pañuelos, las gorras… Y los Buff, que por su versatilidad y al ser multiusos, pues pueden ser pañuelo, gorra, bufanda… ¡Lo que quieras! Están hechos con materiales de muy buena calidad, y no tienen costuras, por lo que no producen rozaduras en la piel (ni siquiera en la sensible piel de la cabeza, en el cuero cabelludo, que con la quimio y la pérdida del cabello se vuelve más sensible y es necesario protegerla). Hay varios modelos, de invierno (realizados con lana), de verano, transpirables, con filtro solar UV… Esto me lo ha contado mi ciber amiga onconauta Laura, con la que un día hablaremos de su enfermedad, pero hoy hablamos de Buff, a petición suya por cierto
“Yo ahora teng
o uno con protección solar: viene b
ien para que no salgan manchas en la calva, jeje”- dice Laura- “Y… ¡es comodísimo! Lo uso en casa, cuando salgo al jardín”.
Los hay de muchos colores y con diversos estampados, para que puedas combinarlos a tu gusto y adaptarlos a tu estilo de vestir. Además son unisex, ¡los podemos llevar chicas o chicos!
El Buff original, el modelo básico vamos, cuesta 14 euros, los de protección UV, indicados para estar al aire libre y
proteger al 100% nuestra cabeza del sol cuestan 17 euros, y los que vienen con visera incorporada, como la última adquisición de Laura, salen por 21 euros. Podeis consultar modelos y catálogo en http://www.buff.eu/es/ESP/products, ¡os van a encantar!
¡El buff es la nueva “onco-moda”!
¡Señores de Buff, una ayudita para LTdC, que menudo product placement les hemos hecho aquí mi amiga Laura y yo!
Ya os había comentado que la entrevista era larga, interesante e intensa ¿no? Esta es ¡la segunda parte! ¡Que la disfruteis!
Para la psicóloga Marta Lazcano, que el paciente olvide de vez en cambio su condición de “enfermo de cáncer” es una cuestión crucial, ya que “la persona además de ser un enfermo de cáncer es muchas otras cosas . El papel que le ha tocado vivir como afectado de cáncer, no es el único que ha de desempeñar en su día a día”- asegura. “Afortunadamente una misma persona además de enfermo es también hombre/mujer, padre/madre, hijo, pareja, profesor, estudiante,amigo, etc. El enfermo de cáncer está capacitado para desempeñar muchas de las actividades y roles que ya antes de padecer la enfermedad realizaba, pero incluso otras que quizás hasta el momento no se le habrían ni si quiera ocurrido”. Esto sin duda, nos encanta oírlo. ¡Así se habla Marta! “La mejor forma de evadirse de la enfermedad es tratar de seguir realizando, en la medida de lo posible, aquellas actividades que antes se realizaban. Seguir muy en contacto con aquellos que nos hagan sentir bien. Tratando de impedir que sea la enfermedad la que te venza a ti”- recalca nuestra psicóloga.
Marta nos habla de cómo afecta el cáncer a la vida “normal”, o mejor, a la vida “rutinaria” de una persona.“La enfermedad y sobretodo sus tratamientos pueden generar un desgaste físico y emocional importante que puede afectar en ciertos momentos a todas o varias áreas de la vida de la persona, entre ellas la vida laboral”- nos cuenta.
Y en ámbitos como la vida sexual… ¿también afecta? “Si, es habitual que
aparezca algún tipo de disfunción o problema sexual, esto es particularmente cierto en algunas localizaciones tumorales tales como colorrectales, ginecológicas, urológicas y mama. Además se pueden dar trastornos de la imagen corporal y de la autoestima que acaban por dificultar en gran medida las relaciones sexuales”.
¡Chic@s, ya sabéis! ¡Arriba esa autoestima! Lo importante es no obsesionarnos con nuestra imagen, ya que su deterioro por causa de los tratamientos o de la enfermedad en sí es algo transitorio, no nos vamos a metamorfosear en “gremlims” ni nada por el estilo… En esencia seguimos siendo nosotr@s… Con más o menos kilos, con más o menos pelo, más o menos hinchados… Pero nuestra esencia, la persona que somos, ésa… ¡Es la misma! Marta nos habla de la importancia de mantener la autoestima durante la enfermedad… “La Autoestima es simplificando, el amor que una persona tiene hacia si misma. Este amor está estrechamente relacionado con la imagen que uno tiene de si mismo, la belleza y la estética. Recibir un diagnóstico de cáncer supone un acontecimiento muy estresante que influye en esta imagen, y si a eso se le añade que en ocasiones se caen el pelo, las cejas y las pestañas, la cara se hincha, el tono de piel cambia, que hay que sufrir una mastectomía u otro tipo de cirugía… Todo esto puede suponer la demostración externa de que se está enfermo y como es lógico, puede hacer que ese amor propio caiga en desánimo”. Por ello, según nos explica esta psicóloga, es importante trabajar la autoestima y reforzar reflexiones como la siguiente: “ no soy yo, esto es la enfermedad. Me he quedado sin pelo, pero volverá a salir moreno
y hermoso como siempre”.
Marta Lazcano afirma rotundamente que es importante que el paciente se sienta a gusto consigo mismo, con su imagen y su aspecto físico. “Desgraciadamente el cáncer hace que esto a veces sea difícil”- señala- “por ello quizás haya que prestar especial atención y cuidados con respecto a antes de padecer la enfermedad. Pero existen numerosos trucos para que este impacto que la enfermedad tiene sobre nuestro aspecto sea menor, como pueden ser el uso de pelucas, el pintarse las cejas, o el asistir a cursos de maquillaje reparador”. Según nos cuenta la psicóloga, la Fundación Grupo IMO ofrece talleres gratuitos dedicados a la imagen corporal y la autoestima, para ayudar a quienes han superado el cáncer o todavía lo siguen padeciendo. Se dirigen concretamente a pacientes con cáncer de mama.
Tras hablar de su faceta profesional, queremos conocer a la persona. Nos
recomienda que leamos el libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, de Oliver Sacks. Y en cuanto al cine, nos invita a ver “La vida es bella” (Roberto B
enigni) y “Mi vida sin mí” (Isabel Coixet). (Marta, como buena psicóloga, lo que quiere es que lloremos y descarguemos tensiones, yo las he visto las 2 y aviso: pañuelo en mano, por si acaso). A Marta Lazcano el azul no le parece un color frío, como suele estar catalogado, es más para ella transmite energía y optimismo. Además, para animarnos en un día gris, nos recomienda escuchar “I will survive” de Gloria Gaynor, y “You really got me” de The Kinks.
La entrevista estaba llendo demasiado bien, pero ahora el canguro se pone serio para reprender a Marta porque ¡fuma! Eso sí, reconoce que es un hábito nada recomendable para la salud, y nos explica que pasa épocas en las que apenas fuma. Para ella el cigarrillo es una cuestión “social”, ya que nos cuenta que fuma cuando está con sus amistades y cuando sale de juerga. Entre semana “cambia el chip” y según nos cuenta no le cuesta estar sin fumar. Además, Lazcano Larkin considera que la educación debería incidir en la importancia de mantener hábitos saludables, como por ejemplo una buena alimentación y el ejercicio físico. Su estilo de vida es menos saludable de lo que a ella le gustaría, sin embargo Marta recalca que es cada vez más consciente de la importancia de llevar una vida sana: “Me pondría un 6 porque esta mayor conciencia en un futuro compensará a la escasa práctica actual”- señala.
Atención a la interpretación que Marta hace a priori de La terapia del canguro: “Creo que has elegido este animal porque el canguro quizás sea algo tímido, a veces huye ante señales o situaciones en las cuales el peligro es menor del que creen. Sin embargo, si se sienten amenazados, cambian de carácter y utilizan la uña corva y muy afilada de sus patas posteriores para defenderse con éxito”. Vaya, yo no pensaba en la uña corva esa, pero ya que lo dices Marta… J “De alguna forma la terapia del canguro es una forma de hacer frente a las adversidades y de defender aquello a lo que toda persona tiene derecho, que es tener una calidad de vida digna . Quizás se presentó en un principio como una iniciativa algo tímida también, pero a día de hoy ha llegado a alcanzar gran fuerza y estoy segura de que seguirá haciéndolo. Al igual que el canguro con sus crías en la bolsa marsupial, esta iniciativa supone un espacio donde poder ofrecer unos cuidados y atenciones específicos”.
Con sus palabras, ¡Marta hace que se nos suban los colores! Y mirad que es difícil (sino casi imposible) que un canguro se sonroje… Pero no terminan aquí sus elogios (¿debería “censurar” la entrevista y eliminar esta última parte para evitar que al canguro se le suba a la cabeza tanta alabanza? ¡Leed, leed!). Porque cuando pregunto a Marta qué le parece la iniciativa, y si la recomendaría a sus pacientes que padecen cáncer, asegura que le parece un proyecto muy interesante, ya que “nos permite acercarnos a una realidad presente de una forma u otra en la vida de todos. Sirve como medio de consulta pero además nos sirve también como forma de catarsis puesto que nos permite compartir con los demás nuestras experiencias. Creo que es una iniciativa muy valiente por tu parte Vanesa, además de ser algo de gran utilidad. Es como un “chute” de optimismo y vitalidad que puede considerarse como ejemplo a seguir tanto para los que padecen cáncer como para los que no”.
Por si esto fuera poco, Marta no duda en que nos recomendaría a sus pacientes: “por supuesto, es una herramienta que puede ser de gran ayuda, ya que la idea es que proporcione información que en ocasiones se nos puede escapar y además supone un medio de apoyo emocional, por que el compartir experiencias con gente que te entiende y el poder expresar lo que se siente o lo que a uno le inquieta es de gran ayuda terapéutica”.
Su mensaje para quienes lean el blog: “como bien dice la autora del blog, queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?. Estas dos frases reflejan con gran exactitud mi actitud ante la vida. No podría expresarlo mejor”.
¡Y nosotros lo vamos a tener difícil para encontrar una psicóloga mejor!
Al que más y al que menos le preocupa su aspecto físico. Esta es una
realidad, un hecho, y aunque much@s niegan que el físico sea un factor importante en el día a día de una persona, sinceramente o mienten o están equivocad@s. ¿Quereis una prueba? Vamos a por ella: ¿cuant@s de vosotr@s salís de casa sin haberos mirado antes, al menos una vez, a un espejo? (¡aunque sea para peinaros!) Está muy claro que el aspecto físico es importante en la sociedad en la que vivimos, y ya no hablamos sólo de nuestro aspecto físico de cara a las relaciones con l@s demás, sino también de cara a la relación con un@ mismo, de cara a subir la propia autoestima. Para que l@s demás nos vean bien, antes tenemos que vernos nosotr@s bien ante el espejo, estar satisfech@s con nuestra imagen. No se trata de ser guap@ o atractiv@, la belleza es algo subjetivo, y por tanto todo el mundo no sigue los mismos criterios a la hora de calificar a alguien como guapo, bello, hermoso. La apreciación de algo como bello va más unido a modas, a prototipos que van cambiando a lo largo de la historia. Yo hablo de la satisfacción con el propio aspecto, que resulte agradable para uno mism@ y para l@s demás.
Si ya en el día a día de cualquier persona es un reto sentirse a gusto con su imagen, en el caso de quienes padecemos algún tipo de cáncer ¡ni os cuento! Hay quien adopta una actitud de total pasotismo, como respuesta a la enfermedad y a la huella que los tratamientos dejan en su imagen, pero creo que esto es contraproducente. En mi caso, por ejemplo, ha aumentado el tiempo que paso ante el espejo, el tiempo que dedico a cuidarme, y los resultados saltan a la vista, porque muy poca gente de mi entorno sabe que estoy luchando contra un cáncer, tengo buen aspecto (y en parte se lo debo al maquillaje, al lápiz corrector, al iluminador…) e incluso mis hematólogos y el onco-radiólogo me felicitó el otro día. Este tipo de cosas ayudan a un@ a venirse arriba, y os lo digo con total sinceridad, sin afán de frivolizar ni nada por el estilo. Cuando un@ tiene cáncer, verse bien ante el espejo, sentirse satisfech@ con su imagen, ya es una gran ayuda para hacer frente a la enfermedad.
Para hablar de imagen y maquillaje en el caso de pacientes oncológicos, nadie mejor para asesorarnos que una maquilladora profesional, y la elegida ha sido Cristina Vázquez Santiso, una joven coruñesa de 27 años que, tras licenciarse en Sociología en la UDC descubrió que su verdadera vocación era maquillar. Comenzó a trabajar en el mundo de la perfumería, para pagarse los estudios, formándose de la mano de varias firmas de maquillaje y estética. Esto le sirvió para adquirir experiencia a la hora de trabajar de cara al público, para captar las carencias existentes en ese ámbito y también para conocer las necesidades del cliente, algo en lo que, reconoce Cristina, también le han aportado mucho sus estudios de Sociología.
Cristina, que tiene un blog en Novaxove, y una web propia, confiesa que
siempre le gustó todo lo que rodea al mundo de la fitoterapia, y estudiando sobre ello pudo aprender todo lo que las plantas ofrecían como bálsamo para nuestra piel. Algo que, según ella misma explica, ahora está muy de moda: lo eco. ¿En qué momento esta socióloga de formación se dio cuenta de que, definitivamente, lo suyo era el maquillaje? “En Madrid de la mano de Roberto Siguero”- relata- “A partir de ahí realicé un curso en Sevilla de estética, maquillaje y caracterización. Este último año me he especializado en maquillaje para medios audiovisuales, moda, cine y televisión. También en cuidados estéticos para pacientes oncológicos, de la mano de la firma barcelonesa Zenith”. Pero eso no es todo… “Actualmente sigo formándome en dermocosmética e imagen personal. Además de maquilladora, soy beauty personal shopper, y oriento en cuidados de la piel”- nos cuenta esta emprendedora coruñesa.
La quimioterapia deja una huella bien visible en el aspecto de los pacientes oncológicos. Estos cambios se van produciendo paulatinamente, a medida que aumentan las sesiones de tratamiento acumuladas en el organismo, y suelen apreciarlos mejor, según recalca Cristina, quienes no viven el día a día con el paciente. Tomad nota de algunos consejos que nos da la experta: “Lo primero es hacerse con una buena peluca, ya sea de pelo natural como de las últimas que se están realizando sintéticas, de este modo un@ no se encuentra tan rar@. La piel cambia rotundamente con la quimio, no es la misma de antes, por lo tanto los cuidados tampoco: la deshidratación se hace visible, se vuelve hipersensible, no cicatriza bien, no acepta bien la luz solar… Hay que prestar especial atención a las manchas, y las cremas a utilizar han de ser muy fluídas y simples. Una vez que acabemos con la quimio y la piel vuelva a ser lo que era (en la medida de lo posible) haremos más uso de la protección solar. En cuanto al maquillaje, tenemos que vernos lo mejor posible, la imagen, el buen aspecto proporciona empuje: corregir flacidez, proporcionar luz, crear cejas suaves, hacer uso de las correcciones…”. Las pesatañas y las uñas, según la maquilladora coruñesa, mejor ni tocarlas. “Los pegamentos que se usan para fijar las pestañas postizas pueden dañar la piel de los pacientes que reciben quimio, que están más sensibles. Y los médicos en general recomiendan que no se pinten las uñas, ni usen acetonas o productos químicos en ellas. Como mucho limarlas suavemente o recortarlas con mucho cuidado”. Lo que sí se recomienda es usar crema de manos y crema específica para los pies que suelen agrietarse y si no se cuidan pueden incluso resultar heridos durante el proceso quimioterápico.
De todas formas, como cada paciente es único, antes de hacer nada, es mejor consultar al oncólogo o hematólogo que nos lleva, y una vez que nos den luz verdem acudir a asesorarse con un profesional en el ámbito de la estética y el maquillaje, que tenga formación en este campo. “Esto se aplica también a los hombres, que pueden usar maquillajes con fines correctores, es decir, para disimular bolsas y ojeras, para mejorar el tono de su piel (que suele volverse muy pálido o cetrino durante los tratamientos). No tienen porqué tener vergüenza, el maquillaje ya no es algo exclusivo de mujeres”- explica Cristina Vázquez.
En cuanto a la elección de la peluca, la maquilladora y experta en imagen
nos recomienda que sea de un tono similar al del paciente o la paciente, y mejor aún si tiene mechas o reflejos que contribuyan a aportar luz al rostro. Con respecto a la elección del lápiz de cejas, que se usa para disimular un poco la pérdida del vello de las cejas durante o tras la quimio, Cristina nos recomienda elegir un tono que no sea demasiado oscuro “Mejor pecar de claro que de oscuro. Y negro ¡ni hablar! Aporta dureza a las facciones y resta naturalidad”.
¿Y que hay de la experiencia directa de Cristina con el cáncer? Pues en lo profesional ha realizado, como comentábamos, un curso especializado en cuidados estéticos para pacientes oncológicos. “El curso lo impartía una profesional en el ámbito de la belleza que además sufrió un cáncer y seguía luchando contra la enfermedad. La información era muy válida y tenía aún más mérito”. De momento Cristina solo ha tenido un cliente que ha recibido quimioterapia, pero seguro que en un futuro serán más l@s pacientes oncológic@s que acudan a ella… Es una chica sensible y empática, y esto le da más puntos a la hora de tratar con este tipo de clientela. De hecho, considera que no es lo mismo trabajar con pacientes oncológicos que con otro tipo de clientes. “Las diferencias se encuentran, ya para empezar, en el estado psicológico en el que se encuentran estas personas, es duro y hay que poner todas las energías del mundo para continúar y no dejarse vencer, algo que es muy sencillo de decir pero difícil de realizar. Cada persona es un mundo”- asegura. “La quimio es un tratamiento tóxico y corrosivo, queda acumulada en otros zonas del cuerpo, y los efectos secundarios son múltiples. La piel se vuelve hipersensible, como la de un bebé. La persona no se siente ella misma, es un cambio brutal, y creo que además del apoyo psicológico, del día a día con la persona, de todo lo que pueda hacer un médico, los cuidados de la piel… La alimentación también juega un papel muy importante”- señala.
¿Es importante mantener alta la autoestima durante el tratamiento del cáncer? “Muchísimo, esa autoestima, esa fuerza es la que mantiene vivo a uno, y más sintiendo los cambios que tanto a nivel interno como externo, se sufren”- opina Cristina.
En lo personal, nuestra entrevistada también ha vivido de cerca el cáncer, no en su propia familia, pero sí en la de su mejor amiga… “Fue hace unos seis años. No suelo hablar mucho de esto… Era la madre de mi mejor amiga, a la cual le tenía mucho cariño porque siempre estuvimos muy unidas. He visto como con cuarenta y pocos años una persona encantadora, llena de salud y con unos hábitos impresionantes cambiaba de la noche a la mañana, mostró toda su fortaleza e intentó ser ella misma hasta el último momento. Falleció, su familia quedó destrozada como te puedes imaginar, y su hija por aquel entonces sólo contaba con 22 años y una madurez digna de admiración”- recuerda, un poco triste como es lógico.
Cristina asegura que el rojo es un color que le transmite pasión y optimismo, recomienda música salsa para “cambiar el chip”, y además lleva una vida sana. “Jamás he probado un cigarrillo en mi vida, sin embargo he sido y soy fumadora pasiva”- señala- aunque las amistades que son fumadoras, conmigo son siempre muy respetuosas”. Se pondría un 8 en hábitos de vida saludables (¡Sobresaliente!). ¿Quereis saber porqué? “Además de poder presumir todavía de huerta, y de consumir productos ecológicos… las algas, lo integral, el sésamo, el lino, las plantas, frutas, verduras y agua son mis productos indispensables. Sin descuidar la carne y el pescado. Realizo deporte. No consumo grasas en exceso y la comida rápida no es lo mío. No puedo ponerme un 9… ¡porque mis hábitos, mis horas, muchas veces se ven trastocados por mi trabajo!”- señala.
La maquilladora y estilista Cristina Vázquez se confiesa amante del cine clásico y la lectura, y nos recomienda una película que ella no se cansa de ver: “Desayuno con diamantes, para mí tiene una riqueza en matices absoluta gracias a la interpretación de Audrey, puesto que nada tiene que ver con la obra literaria. Un ejemplo, es ver cómo en su buzón guarda el maquillaje y su perfume, porque no espera ni cartas ni noticias de nadie: estaba sola en el mundo”- nos cuenta. 
Sobre lectura, asegura que le encantan las obras de Daniel Goleman, y nos las recomienda. En relación con el cáncer, Cristina asegura que no debemos dejar de leer “Tu vida en tus manos”, de Janet Plant.
¡Tomamos nota!

