¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

Este blog es el punto de partida de una iniciativa para prestar ayuda y todo el apoyo posible a personas afectadas de cáncer, leucemia y linfoma. ¿Qué tiene de particular? Pues que quien suscribe ha estado viviendo esta experiencia… ¡en primera persona! Sí, me estoy recuperando de un cáncer, pero el mundo no se acaba tras el diagnóstico. Queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?

Junio 2013
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Aunque lo parezca esto no es un publireportaje, ni publicidad, ni nada similar. Hoy quiero hablaros de algo que puede convertirse en un complemento indispensable para personas con cáncer. Yo lo he descubierto hace poco, a través de una amiga que padece Linfoma no Hodgkin. Se trata de una chica muy especial para mi, y aunque nuestra amistad es virtual, es como si la conociera de años. A veces pasan cosas así, ¡la vida es algo sorprendente! El caso es que ella me ha descubierto esta prenda, y me cuenta que es muy cómoda y útil, además de resultar muy versátil.

A algun@ le sonará lo de Buff quizás de su época adolescente, y es que la empresa empezó a fabricarlo en los años 90, de hecho fue en el 92 cuando creó, tal y como cuentan en su web, “el primer tubular multifuncional sin costuras bajo la marca Buff®”. En el 95 empezaron a exportar a otros países dew Europa y actualmente el 80% de sus ventas los realizan en más de 60 países, incluido EEUU. La empresa está ubicada en Igualada, una pequeña ciudad a 60 km de Barcelona, y es un claro ejemplo de éxito de la innovación aplicada al mundo del deporte. Lo que seguramente no contaban es que sus prendas Buff iban a trascender del ámbito deportivo al oncológico.

¿Porqué? Bueno, ya hemos comentado muchas veces uno de los efectos indeseables de la quimioterapia, la caída del cabello, que a veces puede resultar un tanto traumático. De repente, una de nuestras señas de identidad, nuestro pelo ¡desaparece! En fin, y hay a quien en look “bola de billar” o “cocoliso” (como bromeaba una buena amiga) no le acaba de convencer. Están las pelucas, de las que ya hemos hablado y de las que seguiremos hablando, los pañuelos, las gorras… Y los Buff, que por su versatilidad y al ser multiusos, pues pueden ser pañuelo, gorra, bufanda… ¡Lo que quieras! Están hechos con materiales de muy buena calidad, y no tienen costuras, por lo que no producen rozaduras en la piel (ni siquiera en la sensible piel de la cabeza, en el cuero cabelludo, que con la quimio y la pérdida del cabello se vuelve más sensible y es necesario protegerla). Hay varios modelos, de invierno (realizados con lana), de verano, transpirables, con filtro solar UV… Esto me lo ha contado mi ciber amiga onconauta Laura, con la que un día hablaremos de su enfermedad, pero hoy hablamos de Buff, a petición suya por cierto ;)

“Yo ahora tengo uno con protección solar: viene bien para que no salgan manchas en la calva, jeje”- dice Laura- “Y… ¡es comodísimo! Lo uso en casa, cuando salgo al jardín”.

Los hay de muchos colores y con diversos estampados, para que puedas combinarlos a tu gusto y adaptarlos a tu estilo de vestir. Además son unisex, ¡los podemos llevar chicas o chicos!

El Buff original, el modelo básico vamos, cuesta 14 euros, los de protección UV, indicados para estar al aire libre y proteger al 100% nuestra cabeza del sol cuestan 17 euros, y los que vienen con visera incorporada, como la última adquisición de Laura, salen por 21 euros. Podeis consultar modelos y catálogo en http://www.buff.eu/es/ESP/products, ¡os van a encantar!

¡El buff es la nueva “onco-moda”! :)

¡Señores de Buff, una ayudita para LTdC, que menudo product placement les hemos hecho aquí mi amiga Laura y yo!

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Como el Canguro ha sido bueno, los Reyes le han traído una página web, gracias a la inestimable ayuda de Taller de Internet, Manufacturas de Internet, Miguelángel López y Diego González o Dieworks, como prefirais llamarle! Pero en nuestro pequeño equipo humano hay otras 2 incorporaciones que sin duda serán de gran interés para nuestros onconautas e internautas interesados en aprender un poquito más sobre el cáncer y sus efectos, en este caso os hablo de Cristina Vázquez,

Marta, la "psicóloga del canguro"

que podemos decir que ya es nuestra maquilladora y asesora de imagen de mano, y de Marta Lazcano, la psicóloga del canguro, que ¡ya cuenta con una sección propia! La sección se llama “La psicóloga responde” y esperamos y deseamos que os resulte a tod@s de gran utilidad. Marta y yo estamos encantadas de colaborar!

Calma, calma, nuestra asesora de imagen y maquilladora profesional Cristina también tendrá pronto la suya…

Tenemos dos correos electrónicos recién estrenados y estamos deseando recibir vuestras consultas: correo@laterapiadelcanguro.com o vsaez@laterapiadelcanguro.com.

Poned en el asunto del mensaje “consulta psicóloga” o “consulta imagen” y os responderemos a través de la publicación de un artículo relacionado en la web y en el blog, tan rápido como nuestras torpes patitas canguriles sean capaces de teclear! Mantendremos vuestra confidencialidad si así lo deseais! Un abrazo enorme, y hasta el próximo salto de canguro!

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¡Tirad vuestras pelucas, guardad vuestros pañuelos para la cabeza, gorros y demás outfits de moda “onco”! ¡Ojiplática me he quedado cuando he visto esta noticia!La publicaba la agencia EFE hace unas horas, y no tiene desperdicio. Y es que uno de los aspectos que más preocupa a l@s pacientes oncológic@s es la pérdida del cabello como efecto secundario de la quimioterapia. Pues al parecer, en Estados Unidos ya están probando una técnica experimental, ya utilizada en algunos países europeos, que podría ayudar a los pacientes de cáncer a evitar quedarse lampiños cual bolas de billar.

Los médicos del Centro de investigación dedicado al cáncer de la Universidad de California, en San Francisco, coinciden conmigo en que la pérdida del pelo es uno de los efectos secundarios “más traumáticos”. No hay explicación lógica, tu vida peligra porque te han detectado un cáncer y vas tú y te preocupas por tus greñas. Parece de locos (pero no lo es: es la realidad). Yo he llegado a la conclusión de que esta preocupación desmesurada por el aspecto físico puede ser un mecanismo de auto-defensa de nuestra psique ante el fuerte impacto del diagnóstico de cáncer. ¡Consultaré con Marta, la psicóloga colaboradora del Canguro, si esta puede ser la explicación!

El caso es que han iniciado el proyecto “Hair to Stay” (Pelo para quedarse) en el que se evalúan las posibles soluciones que pueden reducir la pérdida del pelo en pacientes con cáncer de mama (esperemos que también para pacientes con otros tipos de cáncer). Para ello han utilizado el “Dignicap”, un sistema de enfriamiento del cuero cabelludo, que ya se utiliza en Europa, pero que tiene que ser aprobado por las autoridades sanitarias estadounidenses. El dispositivo consiste en un gorro de neopreno con un líquido refrigerante que circula dentro de una cápsula de gel, que refresca el cuero cabelludo mientras el paciente recibe el tratamiento.

Al enfriar el cuero cabelludo, los vasos sanguíneos que rodean el folículo se cierran y con la reducción del flujo sanguíneo baja la cantidad de absorción de las sustancias químicas de la quimioterapia. Sencillamente ¡genial! Queremos un gorraco de esos por Navidad ;)

Pero no es tan sencillo, porque como casi todos los avances científicos, los gorros tienen  un “pero”: solo protegen del calor durante 20 minutos, y durante cada sesión de quimio tienen que usarse al menos una docena de gorros por persona. Vamos, que de gorra no saldrían los gorros… Por eso los médicos están estudiando otras opciones para el enfriamiento del cuero cabelludo. En Estados Unidos no se ha utilizado este sistema de frío debido a la preocupación de que el enfriamiento del cuero cabelludo pudiera permitir a las células cancerosas esconderse en esa zona del cuerpo (como los piojos, pero ¡más invisibles! :S).

El objetivo del nuevo estudio de viabilidad es probar si los pacientes toleran el gorro, que fue inventado en los años noventa en Suecia por una enfermera de oncología y que comercializa la compañía sueca Dignitana. Según una investigación realizada por Dignitana, 8 de cada 10 mujeres en Europa y Asia, que utilizó el sistema de la empresa tapa de refrigeración durante la quimioterapia mantuvo el pelo.

Si se logra una fórmula eficaz, podría evitarse la caída del pelo en pacientes oncológicos. ¡Eso sí que sería un salto de canguro!

Fuentes consultadas: Agencia EFE.

Fotos: Amy Altshuler, Dignitana.com.

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Ya os había comentado que la entrevista era larga, interesante e intensa ¿no? Esta es ¡la segunda parte! ¡Que la disfruteis!

Para la psicóloga Marta Lazcano, que el paciente olvide de vez en cambio su condición de “enfermo de cáncer” es una cuestión crucial, ya que “la persona además de ser un enfermo de cáncer es muchas otras cosas . El papel que le ha tocado vivir como afectado de cáncer, no es el único que ha de desempeñar en su día a día”- asegura. “Afortunadamente una misma persona además de enfermo es también hombre/mujer, padre/madre, hijo, pareja, profesor, estudiante,amigo, etc. El enfermo de cáncer está capacitado para desempeñar muchas de las actividades y roles que ya antes de padecer la enfermedad realizaba, pero incluso otras que quizás hasta el momento no se le habrían ni si quiera ocurrido”. Esto sin duda, nos encanta oírlo. ¡Así se habla Marta! “La mejor forma de evadirse de la enfermedad es tratar de seguir realizando, en la medida de lo posible, aquellas actividades que antes se realizaban. Seguir muy en contacto con aquellos que nos hagan sentir bien. Tratando de impedir que sea la enfermedad la que te venza a ti”- recalca nuestra psicóloga.

Marta nos habla de cómo afecta el cáncer a la vida “normal”, o mejor, a la vida “rutinaria” de una persona.“La enfermedad y sobretodo sus tratamientos pueden generar un desgaste físico y emocional importante que puede afectar en ciertos momentos a todas o varias áreas de la vida de la persona, entre ellas la vida laboral”- nos cuenta.

Y en ámbitos como la vida sexual… ¿también afecta? “Si, es habitual que aparezca algún tipo de disfunción o problema sexual, esto es particularmente cierto en algunas localizaciones tumorales tales como colorrectales, ginecológicas, urológicas y mama. Además se pueden dar trastornos de la imagen corporal y de la autoestima que acaban por dificultar en gran medida las relaciones sexuales”.

¡Chic@s, ya sabéis! ¡Arriba esa autoestima! Lo importante es no obsesionarnos con nuestra imagen, ya que su deterioro por causa de los tratamientos o de la enfermedad en sí es algo transitorio, no nos vamos a metamorfosear en “gremlims” ni nada por el estilo… En esencia seguimos siendo nosotr@s… Con más o menos kilos, con más o menos pelo, más o menos hinchados… Pero nuestra esencia, la persona que somos, ésa… ¡Es la misma! Marta nos habla de la importancia de mantener la autoestima durante la enfermedad… “La Autoestima es simplificando, el amor que una persona tiene hacia si misma. Este amor está estrechamente relacionado con la imagen que uno tiene de si mismo, la belleza y la estética. Recibir un diagnóstico de cáncer supone un acontecimiento muy estresante que influye en esta imagen, y si a eso se le añade que en ocasiones se caen el pelo, las cejas y las pestañas, la cara se hincha, el tono de piel cambia, que hay que sufrir una mastectomía u otro tipo de cirugía… Todo esto puede suponer la demostración externa de que se está enfermo y como es lógico, puede hacer que ese amor propio caiga en desánimo”. Por ello, según nos explica esta psicóloga, es importante trabajar la autoestima y reforzar reflexiones como la siguiente: “ no soy yo, esto es la enfermedad. Me he quedado sin pelo, pero volverá a salir moreno y hermoso como siempre”.

Marta Lazcano afirma rotundamente que es importante que el paciente se sienta a gusto consigo mismo, con su imagen y su aspecto físico. “Desgraciadamente el cáncer hace que esto a veces sea difícil”- señala- “por ello quizás haya que prestar especial atención y cuidados con respecto a antes de padecer la enfermedad. Pero existen numerosos trucos para que este impacto que la enfermedad tiene sobre nuestro aspecto sea menor, como pueden ser el uso de pelucas, el pintarse las cejas, o el asistir a cursos de maquillaje reparador”. Según nos cuenta la psicóloga, la Fundación Grupo IMO ofrece talleres gratuitos dedicados a la imagen corporal y la autoestima, para ayudar a quienes han superado el cáncer o todavía lo siguen padeciendo. Se dirigen concretamente a pacientes con cáncer de mama.

Tras hablar de su faceta profesional, queremos conocer a la persona. Nos recomienda que leamos el libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, de Oliver Sacks. Y en cuanto al cine, nos invita a ver “La vida es bella” (Roberto Benigni) y “Mi vida sin mí” (Isabel Coixet). (Marta, como buena psicóloga, lo que quiere es que lloremos y descarguemos tensiones, yo las he visto las 2 y aviso: pañuelo en mano, por si acaso). A Marta Lazcano el azul no le parece un color frío, como suele estar catalogado, es más para ella transmite energía y optimismo. Además, para animarnos en un día gris, nos recomienda escuchar “I will survive” de Gloria Gaynor, y “You really got me” de The Kinks.

La entrevista estaba llendo demasiado bien, pero ahora el canguro se pone serio para reprender a Marta porque ¡fuma! Eso sí, reconoce que es un hábito nada recomendable para la salud, y nos explica que pasa épocas en las que apenas fuma. Para ella el cigarrillo es una cuestión “social”, ya que nos cuenta que fuma cuando está con sus amistades y cuando sale de juerga. Entre semana “cambia el chip” y según nos cuenta no le cuesta estar sin fumar. Además, Lazcano Larkin considera que la educación debería incidir en la importancia de mantener hábitos saludables, como por ejemplo una buena alimentación y el ejercicio físico. Su estilo de vida es menos saludable de lo que a ella le gustaría, sin embargo Marta recalca que es cada vez más consciente de la importancia de llevar una vida sana: “Me pondría un 6 porque esta mayor conciencia en un futuro compensará a la escasa práctica actual”- señala.

Atención a la interpretación que Marta hace a priori de La terapia del canguro: “Creo que has elegido este animal porque el canguro quizás sea algo tímido, a veces huye ante señales o situaciones en las cuales el peligro es menor del que creen. Sin embargo, si se sienten amenazados, cambian de carácter y utilizan la uña corva y muy afilada de sus patas posteriores para defenderse con éxito”. Vaya, yo no pensaba en la uña corva esa, pero ya que lo dices Marta… J “De alguna forma la terapia del canguro es una forma de hacer frente a las adversidades y de defender aquello a lo que toda persona tiene derecho, que es tener una calidad de vida digna . Quizás se presentó en un principio como una iniciativa algo tímida también, pero a día de hoy ha llegado a alcanzar gran fuerza y estoy segura de que seguirá haciéndolo. Al igual que el canguro con sus crías en la bolsa marsupial, esta iniciativa supone un espacio donde poder ofrecer unos cuidados y atenciones específicos”.

Con sus palabras, ¡Marta hace que se nos suban los colores! Y mirad que es difícil (sino casi imposible) que un canguro se sonroje… Pero no terminan aquí sus elogios (¿debería “censurar” la entrevista y eliminar esta última parte para evitar que al canguro se le suba a la cabeza tanta alabanza? ¡Leed, leed!). Porque cuando pregunto a Marta qué le parece la iniciativa, y si la recomendaría a sus pacientes que padecen cáncer, asegura que le parece un proyecto muy interesante, ya que “nos permite acercarnos a una realidad presente de una forma u otra en la vida de todos. Sirve como medio de consulta pero además nos sirve también como forma de catarsis puesto que nos permite compartir con los demás nuestras experiencias.  Creo que es una iniciativa muy valiente por tu parte Vanesa, además de ser algo de gran utilidad. Es como un “chute” de optimismo y vitalidad que puede considerarse como ejemplo a seguir tanto para los que padecen cáncer como para los que no”.

Por si esto fuera poco, Marta no duda en que nos recomendaría a sus pacientes: “por supuesto, es una herramienta que puede ser de gran ayuda, ya que la idea es que proporcione información que en ocasiones se nos puede escapar y además supone un medio de apoyo emocional, por que el compartir experiencias con gente que te entiende y el poder expresar lo que se siente o lo que a uno le inquieta es de gran ayuda terapéutica”.

Su mensaje para quienes lean el blog: “como bien dice la autora del blog, queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?. Estas dos frases reflejan con gran exactitud mi actitud ante la vida. No podría expresarlo mejor”.

¡Y nosotros lo vamos a tener difícil para encontrar una psicóloga mejor!

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Ahí van los últimos consejos que os puedo dar para cuidar la piel durante la radioterapia. Además de mantener una higiene adecuada, usando productos adecuados, y de evitar rozaduras en las zonas que reciben tratamiento, otro factor fundamental es la hidratación. Si ya de por sí usar una buena crema hidratante es un gesto que nuestra piel nos agradecerá (tengamos o no cáncer, recibamos o no radioterapia), con la radiación la piel se vuelve muy sensible y es preciso hidratarla. Para ello debemos aplicar la loción hidratante con un suave masaje, sin frotar, para asegurarnos de su correcta absorción. ¿Qué beneficios tiene la hidratación sobre nuestra piel? Pues permite mantener su equilibrio, además de favorecer la reparación y proliferación de la capa basal de la piel.

Por último, os recomiendo a tod@s proteger adecuadamente vuestra piel del sol. Y es que con la contaminación y el agujero de la capa de ozono, el astro rey se ha convertido en uno de los peores enemigos de nuestra piel, siendo el responsable directo de los melanomas (tipo de cáncer que afecta a la piel). Las pieles claras corren un mayor peligro frente a las inclemencias solares, así que no está de más usar un protector solar incluso en invierno (de factor 15 como mínimo). En verano, por supuesto, al llevar menos ropa y exponer más nuestra piel al sol, debemos usar una protección mayor (SPF-30 o superior). Esto para las pieles sanas. Pero, ¿y las pieles que reciben radioterapia? Pues las zonas irradiadas deben protegerse de las radiaciones solares (¡con la radiación que están recibiendo en el hospital ya tienen suficiente!), utilizando a diario (incluso en invierno, aunque no salga el sol) un protector solar elevado (en verano el SPF debe ser todavía más elevado, o mejor aún, de “pantalla total”). Para que nuestra piel no se resienta, debemos mantenerla protegida de condiciones climatológicas adversas, como viento o temperaturas extremas.

¡Mañana más y mejor! Sólo me quedan… ¡21 sesiones!

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Durante el tiempo que dure el tratamiento también debemos evitar las rozaduras. Las zonas afectadas están especialmente sensibles, como la piel de un recién nacido, y hay que tratarlas con mimo. ¿Cómo? Pues secando la piel con suaves toques con una toalla suave después de la ducha, evitando “frotar” con la toalla las zonas que reciben tratamiento. Es muy recomendable usar ropa cómoda, amplia y de algodón (chicas, evitad tops de lentejuelas y atuendos por el estilo si, como yo, estais recibiendo radio en el tórax. Y chicos, si os están radiando la zona cervical, nada de corbatas. Da igual que Fin de Año esté al caer), lo primero es cuidar nuestra piel, y después del tratamiento con radioterapia habrá que continuar con estos cuidados durante algún tiempo. No puedo deciros cuánto exactamente, porque cada persona tarda un tiempo diferente en recuperarse, tanto de la quimio como de la radio. ¿Porqué? Pues es obvio: cada persona es diferente y única, y por tanto no tod@s respondemos igual.

Un apunte más, que ya se me olvidaba: Es muy importante no aplicar desodorantes ni colonias en las zonas que reciben radiación, ya que entre los compuestos de estos artículos de higiene hay componentes como el alcohol, el aluminio y otros que pueden hacer que nuestra piel se irrite.

Disculpad la brevedad de los post de estos días, entre el traslado al Meixoeiro, el tiempo de espera, la sesión y el regreso a casa… ¡Se me va buena parte del día! Antes, cuando trabajaba, mi vida estaba centrada en el medio de comunicación donde trabajaba: en la radio. Ironías del destino, este mes mi vida seguirá centrada en la radio… ¡pero en otro tipo de radio!

Estos días he encontrado artículos muy interesantes sobre cáncer, que compartiré con vosotr@s en cuanto pueda sentarme largo y tendido frente al ordenador. Hoy ha fallecido una persona importante en mi vida. Aunque no es de la familia, para mi ya casi lo era. Por suerte, ha tenido una muerte de ésas por las que much@s firmaríamos: rápida, repentina, sin sufrimiento. Aurita, te recordaré siempre.

Mañana, algunos consejos más para cuidar de la piel irradiada (y yo creo que los de mañana podeis aplicároslos también aquell@s que ni teneis cáncer ni recibís radioterapia ;) )

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Hoy vamos a empezar a hablar de los cuidados que necesita la piel durante la radioterapia y después de la misma. Con unos sencillos consejos podemos mimar un poquito nuestra piel durante este tratamiento en el que, como comentábamos en otros post, se destruyen células cancerígenas, pero por desgracia las celulas sanas sufren también desbarajustes.

Lo primero y fundamental es mantener una higiene adecuada de nuestra piel. Esto no significa que tengamos que ducharnos 3 veces al día, embadurnarnos de body milk y ducharnos de nuevo (esta vez en colonia y desodorante). La higiene de la piel irradiada (es decir, de la piel de las zonas donde estamos recibiendo radioterapia) es mucho más sencilla. La zona debe lavarse con agua tibia (ni muy fría ni muy caliente, ¡por favor! La piel ya sufre bastante con la radiación, y puede incluso estar irritada, sensible, por lo que debemos evitarle “sufrimientos” innecesarios). Debemos usar jabón o gel preferiblemente neutro, suave y sin perfume.

Hoy ha sido mi segunda sesión y he alucinado de la cantidad de gente que me he encontrado en la sala de espera: la mayoría eran hombres de edad avanzada, pero también había varias chicas jovencitas y un chico de unos treinta y tantos… Realmente parecía que regalaban algo, porque la sala de espera de radioterapia en el Meixoeiro ¡estaba a rebosar! Esto viene a confirmar y reafirmar mi idea de que el cáncer es cosa de tod@s, porque cada vez somos más l@s afectad@s…

Mañana más consejos para el cuidado de la piel durante la radio.

¡Solo me quedan 23 sesiones!

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Al que más y al que menos le preocupa su aspecto físico. Esta es una realidad, un hecho, y aunque much@s niegan que el físico sea un factor importante en el día a día de una persona, sinceramente o mienten o están equivocad@s. ¿Quereis una prueba? Vamos a por ella: ¿cuant@s de vosotr@s salís de casa sin haberos mirado antes, al menos una vez, a un espejo? (¡aunque sea para peinaros!) Está muy claro que el aspecto físico es importante en la sociedad en la que vivimos, y ya no hablamos sólo de nuestro aspecto físico de cara a las relaciones con l@s demás, sino también de cara a la relación con un@ mismo, de cara a subir la propia autoestima. Para que l@s demás nos vean bien, antes tenemos que vernos nosotr@s bien ante el espejo, estar satisfech@s con nuestra imagen. No se trata de ser guap@ o atractiv@, la belleza es algo subjetivo, y por tanto todo el mundo no sigue los mismos criterios a la hora de calificar a alguien como guapo, bello, hermoso. La apreciación de algo como bello va más unido a modas, a prototipos que van cambiando a lo largo de la historia. Yo hablo de la satisfacción con el propio aspecto, que resulte agradable para uno mism@ y para l@s demás.

Si ya en el día a día de cualquier persona es un reto sentirse a gusto con su imagen, en el caso de quienes padecemos algún tipo de cáncer ¡ni os cuento! Hay quien adopta una actitud de total pasotismo, como respuesta a la enfermedad y a la huella que los tratamientos dejan en su imagen, pero creo que esto es contraproducente. En mi caso, por ejemplo, ha aumentado el tiempo que paso ante el espejo, el tiempo que dedico a cuidarme, y los resultados saltan a la vista, porque muy poca gente de mi entorno sabe que estoy luchando contra un cáncer, tengo buen aspecto (y en parte se lo debo al maquillaje, al lápiz corrector, al iluminador…) e incluso mis hematólogos y el onco-radiólogo me felicitó el otro día. Este tipo de cosas ayudan a un@ a venirse arriba, y os lo digo con total sinceridad, sin afán de frivolizar ni nada por el estilo. Cuando un@ tiene cáncer, verse bien ante el espejo, sentirse satisfech@ con su imagen, ya es una gran ayuda para hacer frente a la enfermedad.

Para hablar de imagen y maquillaje en el caso de pacientes oncológicos, nadie mejor para asesorarnos que una maquilladora profesional, y la elegida ha sido Cristina Vázquez Santiso, una joven coruñesa de 27 años que, tras licenciarse en Sociología en la UDC descubrió que su verdadera vocación era maquillar. Comenzó a trabajar en el mundo de la perfumería, para pagarse los estudios, formándose de la mano de varias firmas de maquillaje y estética. Esto le sirvió para adquirir experiencia a la hora de trabajar de cara al público, para captar las carencias existentes en ese ámbito y también para conocer las necesidades del cliente, algo en lo que, reconoce Cristina, también le han aportado mucho sus estudios de Sociología.

Cristina, que tiene un blog en Novaxove, y una web propia, confiesa que siempre le gustó todo lo que rodea al mundo de la fitoterapia, y estudiando sobre ello pudo aprender todo lo que las plantas ofrecían como bálsamo para nuestra piel. Algo que, según ella misma explica, ahora está muy de moda: lo eco. ¿En qué momento esta socióloga de formación se dio cuenta de que, definitivamente, lo suyo era el maquillaje? “En Madrid de la mano de Roberto Siguero”- relata- “A partir de ahí realicé un curso en Sevilla de estética, maquillaje y caracterización. Este último año me he especializado en maquillaje para medios audiovisuales, moda, cine y televisión. También en cuidados estéticos para pacientes oncológicos, de la mano de la firma barcelonesa Zenith”. Pero eso no es todo… “Actualmente sigo formándome en dermocosmética e imagen personal. Además de maquilladora, soy beauty personal shopper, y oriento en cuidados de la piel”- nos cuenta esta emprendedora coruñesa.

La quimioterapia deja una huella bien visible en el aspecto de los pacientes oncológicos. Estos cambios se van produciendo paulatinamente, a medida que aumentan las sesiones de tratamiento acumuladas en el organismo, y suelen apreciarlos mejor, según recalca Cristina, quienes no viven el día a día con el paciente. Tomad nota de algunos consejos que nos da la experta: “Lo primero es hacerse con una buena peluca, ya sea de pelo natural como de las últimas que se están realizando sintéticas, de este modo un@ no se encuentra tan rar@. La piel cambia rotundamente con la quimio, no es la misma de antes, por lo tanto los cuidados tampoco: la deshidratación se hace visible, se vuelve hipersensible, no cicatriza bien, no acepta bien la luz solar… Hay que prestar especial atención a las manchas, y las cremas a utilizar han de ser muy fluídas y simples. Una vez que acabemos con la quimio y la piel vuelva a ser lo que era (en la medida de lo posible) haremos más uso de la protección solar. En cuanto al maquillaje, tenemos que vernos lo mejor posible, la imagen, el buen aspecto proporciona empuje: corregir flacidez, proporcionar luz, crear cejas suaves, hacer uso de las correcciones…”. Las pesatañas y las uñas, según la maquilladora coruñesa, mejor ni tocarlas. “Los pegamentos que se usan para fijar las pestañas postizas pueden dañar la piel de los pacientes que reciben quimio, que están más sensibles. Y los médicos en general recomiendan que no se pinten las uñas, ni usen acetonas o productos químicos en ellas. Como mucho limarlas suavemente o recortarlas con mucho cuidado”. Lo que sí se recomienda es usar crema de manos y crema específica para los pies que suelen agrietarse y si no se cuidan pueden incluso resultar heridos durante el proceso quimioterápico.

De todas formas, como cada paciente es único, antes de hacer nada, es mejor consultar al oncólogo o hematólogo que nos lleva, y una vez que nos den luz verdem acudir a asesorarse con un profesional en el ámbito de la estética y el maquillaje, que tenga formación en este campo. “Esto se aplica también a los hombres, que pueden usar maquillajes con fines correctores, es decir, para disimular bolsas y ojeras, para mejorar el tono de su piel (que suele volverse muy pálido o cetrino durante los tratamientos). No tienen porqué tener vergüenza, el maquillaje ya no es algo exclusivo de mujeres”- explica Cristina Vázquez.

En cuanto a la elección de la peluca, la maquilladora y experta en imagen nos recomienda que sea de un tono similar al del paciente o la paciente, y mejor aún si tiene mechas o reflejos que contribuyan a aportar luz al rostro. Con respecto a la elección del lápiz de cejas, que se usa para disimular un poco la pérdida del vello de las cejas durante o tras la quimio, Cristina nos recomienda elegir un tono que no sea demasiado oscuro “Mejor pecar de claro que de oscuro. Y negro ¡ni hablar! Aporta dureza a las facciones y resta naturalidad”.

¿Y que hay de la experiencia directa de Cristina con el cáncer? Pues en lo profesional ha realizado, como comentábamos, un curso especializado en cuidados estéticos para pacientes oncológicos. “El curso lo impartía una profesional en el ámbito de la belleza que además sufrió un cáncer y seguía luchando contra la enfermedad. La información era muy válida y tenía aún más mérito”. De momento Cristina solo ha tenido un cliente que ha recibido quimioterapia, pero seguro que en un futuro serán más l@s pacientes oncológic@s que acudan a ella…  Es una chica sensible y empática, y esto le da más puntos a la hora de tratar con este tipo de clientela. De hecho, considera que no es lo mismo trabajar con pacientes oncológicos que con otro tipo de clientes. “Las diferencias se encuentran, ya para empezar, en el estado psicológico en el que se encuentran estas personas, es duro y hay que poner todas las energías del mundo para continúar y no dejarse vencer, algo que es muy sencillo de decir pero difícil de realizar. Cada persona es un mundo”- asegura. “La quimio es un tratamiento tóxico y corrosivo, queda acumulada en otros zonas del cuerpo, y los efectos secundarios son múltiples. La piel se vuelve hipersensible, como la de un bebé. La persona no se siente ella misma, es un cambio brutal, y creo que además del apoyo psicológico, del día a día con la persona, de todo lo que pueda hacer un médico, los cuidados de la piel… La alimentación también juega un papel muy importante”- señala.

¿Es importante mantener alta la autoestima durante el tratamiento del cáncer? “Muchísimo, esa autoestima, esa fuerza es la que mantiene vivo a uno, y más sintiendo los cambios que tanto a nivel interno como externo, se sufren”- opina Cristina.

En lo personal, nuestra entrevistada también ha vivido de cerca el cáncer, no en su propia familia, pero sí en la de su mejor amiga… “Fue hace unos seis años. No suelo hablar mucho de esto… Era la madre  de mi mejor amiga, a la cual le tenía mucho cariño porque siempre estuvimos muy unidas. He visto como con cuarenta y pocos años una persona encantadora, llena de salud y con unos hábitos impresionantes cambiaba de la noche a la mañana, mostró toda su fortaleza e intentó ser ella misma hasta el último momento. Falleció, su familia quedó destrozada como te puedes imaginar, y su hija por aquel entonces sólo contaba con 22 años y una madurez digna de admiración”- recuerda, un poco triste como es lógico.

Cristina asegura que el rojo es un color que le transmite pasión y optimismo, recomienda música salsa para “cambiar el chip”, y además lleva una vida sana. “Jamás he probado un cigarrillo en mi vida, sin embargo he sido y soy fumadora pasiva”- señala- aunque las amistades que son fumadoras, conmigo son siempre muy respetuosas”. Se pondría un 8 en hábitos de vida saludables (¡Sobresaliente!). ¿Quereis saber porqué? “Además de poder presumir todavía de huerta, y de consumir productos ecológicos… las algas, lo integral, el sésamo, el lino, las plantas, frutas, verduras y agua son mis productos indispensables. Sin descuidar la carne y el pescado. Realizo deporte. No consumo grasas en exceso y la comida rápida no es lo mío. No puedo ponerme un 9… ¡porque mis hábitos, mis horas, muchas veces se ven trastocados por mi trabajo!”- señala.

La maquilladora y estilista Cristina Vázquez se confiesa amante del cine clásico y la lectura, y nos recomienda una película que ella no se cansa de ver: “Desayuno con diamantes, para mí tiene una riqueza en matices absoluta gracias a la interpretación de Audrey, puesto que nada tiene que ver con la obra literaria. Un ejemplo, es ver cómo en su buzón guarda el maquillaje y su perfume, porque no espera ni cartas ni noticias de nadie: estaba sola en el mundo”- nos cuenta.

Sobre lectura, asegura que le encantan las obras de Daniel Goleman, y nos las recomienda. En relación con el cáncer, Cristina asegura que no debemos dejar de leer “Tu vida en tus manos”, de Janet Plant.

¡Tomamos nota!

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Según muchos artículos publicados en Internet y otros medios de comunicación, los desodorantes y los antitranspirantes (que sirven para reducir el sudor axilar y están presentes en muchos desodorantes) pueden causar cáncer de pecho. Los informes aseguran que estos productos cuentan entre sus ingredientes con sustancias dañinas que pueden ser absorbidas por la piel cercana al pecho o entrar en nuestro cuerpo a través de pequeñas heridas (incluso invisibles a nuestros ojos) producidas al depilarnos las axilas.

Sin embargo, los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos aseguran que los resultados de los estudios de investigación sobre desodorantes y cáncer de pecho realizados hasta el momento arrojan unos resultados contradictorios, por lo que de momento no hay ninguna evidencia clara ni resultados concluyentes que relacionen el uso de estos productos y la presencia de cáncer de pecho como consecuencia de su uso.

Entre los principios activos de muchos desodorantes se encuentran ciertos compuestos de aluminio, que taponan temporalmente los conductos del sudor, impidiendo que éste fluya a la superficie de la piel. Al estar el sudor compuesto por sustancias de desecho, que ya no le sirven a nuestro cuerpo, esas toxinas se quedan “bloqueadas” bajo nuestra piel. Ahí, según algunos científicos, está el riesgo. Otros estudios se centran en los parabenos, otro componente habitual de los desodorantes y antitranspirantes que, según los investigadores, resultan también nocivos para nuestro organismo. Actualmente en USA las principales marcas de desodorantes no contienen parabenos, aunque este compuesto sí está presente en muchos cosméticos, alimentos y productos farmacéuticos.

La idea que los parabenos se acumulan en el tejido del seno fue respaldada por un estudio realizado en 2004, el cual encontró parabenos en 18 de las 20 muestras de tumores de mama humanos. Sin embargo, este estudio no probó que los parabenos causan tumores de seno. Los autores del estudio no analizaron tejido de seno sano o tejido de otras partes del cuerpo y no demostraron que los parabenos se encuentran solamente en el tejido canceroso de seno. Además, la investigación no identificó el origen de los parabenos y no puede confirmar que la acumulación de los parabenos se debe al uso de desodorantes o antitranspirantes.

Se requiere más investigación para examinar específicamente si el uso de desodorantes o antitranspirantes puede causar la acumulación de parabenos y de compuestos de aluminio en el tejido del pecho. También, es preciso investigar para determinar si estas sustancias químicas pueden alterar el ADN de algunas células o causar otros cambios en las células de seno que pueden derivar en un cáncer de mama.

En 2002, salieron a la luz los resultados de una investigación sobre la relación entre el cáncer de seno y los antitranspirantes o desodorantes. Este estudio no demostró un riesgo mayor de cáncer de mama entre las mujeres que aseguraron usar antitranspirante o desodorante. Los resultados tampoco demostraron un riesgo mayor de cáncer de mama entre las féminas que aseguraron depilarse con cuchilla, ni entre las que acostumbraban a usar desodorante o antitranspirante antes de que transcurriera una hora tras la depilación axilar. Estos resultados se basaron en las entrevistas realizadas en 813 mujeres con cáncer de seno y 793 mujeres sin antecedentes de este cáncer.

Otro estudio realizado en 2003 examinó la frecuencia de afeitarse las axilas y usar desodorantes y antitranspirantes entre 437 supervivientes de cáncer de mama. En este estudio se demostró que las mujeres que usaban estos productos y se depilaban las axilas con frecuencia fueron diagnosticadas de cáncer de mama con menor edad de las que no seguían este ritual higiénico.

Por otra parte, las mujeres que iniciaron estos hábitos antes de los 16 años fueron diagnosticadas de cáncer de mama a una edad más temprana que quienes empezaron esas costumbres con más edad. Estos resultados sugieren que afeitarse las axilas y usar antitranspirantes o desodorantes pueden estar relacionados con el cáncer de mama, aunque no demuestran un vínculo conclusivo entre las costumbres de higiene de la axila y el cáncer de seno.

En 2006, los investigadores examinaron el uso de antitranspirantes y otros factores en 54 mujeres con cáncer de mama y 50 mujeres sanas. La conclusión de ese nuevo estudio fue que no existe una asociación entre el uso de antitranspirantes y el riesgo de padecer cáncer de mama. Sin embargo, los antecedentes familiares y el uso de anticonceptivos orales (píldora anticonceptiva) si han sido asociados con un mayor riesgo de padecer un cáncer de pecho.

Ya que los estudios que relacionan el uso de antitranspirantes y desodorantes con el riesgo de padecer cáncer de mama han proporcionado resultados diversos, conflictivos y poco claros, es necesario que se sigan realizando investigaciones en este ámbito, para poder demostrar si existe esa relación y detallar otros factores que puedan estar involucrados.

De todas formas, a la vista de los datos, cada un@ puede extraer sus propias conclusiones. Por si os interesan las mías: desde que he conocido estos datos, antes de comprar un desodorante en el súper o la droguería me leo sus componentes. Evito llevarme a casa los que incorporan aluminio y parabenos a su fórmula. Tampoco se los compro a mi pareja. Porque más vale prevenir ¿no? A lo mejor, con este pequeño gesto, estamos evitando que nuestra salud corra riesgos…

Fuente consultada : www.cancer.gov (web del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU)

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“La autoestima te da el 90% de la fuerza para afrontar el cáncer. La seguridad que le da a una persona verse guapa, verse con pelo, no tiene precio”

( Maria Esther Lago, peluquera y vendedora de pelucas)

Uno de los principales efectos secundarios de la quimioterapia es la caída del cabello, un hecho que suele resultar más traumático para nosotras que para ellos. ¿El motivo? No hay una explicación racional, puede ser por cuestiones de moda, de los cánones estéticos que nos impone la sociedad, incluso puede ser coquetería… O una mezcla de todos estos factores. Lo cierto es que cuando nos vemos sin pelo, nos convertimos en mujeres al borde de un ataque de nervios. Aunque algunas no quieran reconocerlo y se hagan las fuertes, el tema de la caída del cabello preocupa (y mucho) a la mayoría de las mujeres diagnosticadas de cáncer, leucemia o linfoma. Por suerte hay solución, y para algo están las tiendas de pelucas ¿no?

Sus precios varían en función del material del que están hechas, sintético o cabello natural. Las de cabello natural están tan bien logradas que sólo la usuaria nota que lleva una peluca. Pero si quieres tener más de una y tu bolsillo no puede soportar este cuantioso gasto, están también las sintéticas, de mayor o menor calidad (¡cuidado, no se trata de ir disfrazada de Morticia Addams!).

Maria Esther Lago Iglesias fue peluquera durante 10 años y hace 23 que se dedica al negocio de la venta de pelucas. Desde 1970, esta viguesa de 50 años muy bien llevados regenta el establecimiento Monna Lissa en la calle Cuba, cerca de la zona centro de la ciudad olívica. Maria Esther asegura que su primer contacto con el cáncer fue, precisamente, a través de su trabajo. “Cuando empecé a trabajar con pelucas, observé que la mayoría de clientes eran enferm@s de cáncer. Se viven momentos tensos en este tipo de negocio, el ambiente que predomina es de tristeza. No sólo viene gente mayor, también acuden a mi tienda jóvenes, y ahí ya se me cae el alma a los pies”- asegura.

“De repente, un día yo misma me veo afectada por la enfermedad”- me quedo ojiplática, la verdad es que esto no me lo esperaba. “Primero fue mi madre, con un cáncer de mama, y a los 2 años de eso me tocó a mí…”- Maria es una mujer activa, charlatana y nadie diria que ha vivido el cáncer en sus propias carnes- “Fue duro, muy duro. Del de mi madre ya han pasado 12 años, del mío 10. Ahora las dos estamos bien, vivas, felices. Hacemos vida normal”- no me cabe ninguna duda, a la vista está.

¿Y cómo afecta al entorno del enfermo conocer el diagnóstico? Según Maria Esther Lago “uno no puede apoyarse exclusivamente en los que están a tu lado, en tu pareja. Porque ellos no ven la parte psicológica, no lo tienen muy claro… Sino te ven muy muy malita ¡no te echan una mano!”- ríe. A partir de su propia experiencia, asegura haberse sensibilizado más todavía con el cáncer. “Hay diferencia entre tratar con clientes enfermos de cáncer que con otro tipo de clientela. La mayoría llegan a mi tienda en un momento muy delicado de su vida. Algunos se muestran muy poco receptivos… ¡Los hay que hasta vienen llorando!”- señala. “No es lo mismo que clientes que vienen por una halopecia, o simplemente porque buscan un cambio de look”.

“Les cuento a mis clientes que yo también he pasado por eso. Entonces notas cómo les cambia la cara… Se alegran, ponen cara de alivio… Alivio, porque yo lo he tenido y estoy viva”.

¿Cómo es el día a día de alguien que regenta una tienda de venta de pelucas? “Preparo las pelucas que están en exposición, realizo cortes, tintes y mechas más modernos a las pelucas, trato de renovar la tienda. Con mis clientes, sobre todo con los indecisos, pierdo bastante tiempo, pero no me importa, porque me gusta, me siento bien, a pesar de que los cojo en la peor fase: cuando empiezan la quimio, cuando se les está cayendo el pelo…”.

Sin duda lo que parece un trabajo sencillo no lo es, incluso requiere ser un poco psicóloga, algo de lo que te das cuenta cuando llevas 5 minutos charlando con Maria Esther. Hay momentos complicados. “Llevo bastante mal que hay clientes y clientas a los que conozco en la fase inicial de la enfermedad, luego pasan años sin venir, y a lo mejor, de repente, tienen una recaída y vuelven por aquí… Entonces no me alegro nada de verlos, es lo que peor llevo”- asegura.

Ella, como mujer que ha superado un cáncer de mama, asegura que es necesario desconectar de vez en cuando, perder de vista la enfermedad “Sino, te vuelves loca”- recalca. “En mi caso, lo único que me ayudaba a desconectar era mi trabajo, estar en contacto con los clientes. En esos momentos, me olvidaba por completo de mí misma para centrarme en ellos. En los momentos de soledad es cuando una piensa más…”- tiene toda la razón, aunque si esos momentos de soledad nos mantenemos ocupad@s… Entonces tampoco le damos vueltas al cáncer ni a nuestro estado de salud.

Claro que no tod@s pueden permitirse eso de tener cáncer y trabajar al mismo tiempo. Maria Esther es una de pocas. “Cuando tuve cáncer de mama seguí trabajando, porque mi trabajo no requería un esfuerzo físico descomunal: si una tarde estaba mal, pues no venía. No tengo un horario estricto, en eso he tenido suerte”- nos cuenta.

¿Cambia en algo tu vida después de tener un cáncer? “En mi caso no ha cambiado nada. Al tener una mastectomía radical (le han extirpado un pecho) yo físicamente no me gusto, pero ya lo tengo aceptado. No voy por ahí anunciando con un cartel que he tenido cáncer, pero tampoco tengo problema en decirlo: No me veo distinta a los demás”- explica.

¿Puede una peluca cambiarte la vida si has sido diagnosticad@ de cáncer, leucemia o de un linfoma? Maria Esther está convencida de que sí, y no porque ella se dedique profesionalmente a este negocio.

“El 90% de la fuerza para afrontar un cáncer viene dado por la autoestima. El aspecto enfermizo que produce el tratamiento, con cara ojerosa, tono de piel cetrino, caída del cabello… hace que te veas en el espejo y te caigas. Lo importante, lo fundamental, es no permitir que nuestro aspecto sea de enfermo”- recalca. “Creo que el uso de peluca debería ser obligatorio para quienes tienen cáncer. Hay quien, tras el diagnóstico, se encuentra abatido, y asocian la peluca con el cáncer y se niegan a usarla. Pero es un error. La seguridad que le da a una persona verse guapa, verse con pelo, no tiene precio. Es importantísimo para tener fuerzas y ánimos”- insiste.

La peluca tiene más demanda por parte de las mujeres que de los varones. ¿Tendrá esto alguna explicación, o es que, simplemente, somos más vanidosas?

“Para ellos la pérdida del pelo es menos traumática, lo ven como algo secundario. De hecho muchos chicos se rapan el pelo por cuestión de modas o porque les gusta, no por tener cáncer. En una mujer, sin embargo, el pelo rapado no es nada habitual. Vendo pelucas también a hombres, pero ellos son sólo un 10% de mi clientela, el otro 90% son mujeres”- explica Maria Esther. “A ellos les importa mucho menos la imagen, y de hecho también son más reticentes que nosotras a usar maquillaje, no quieren ni oir hablar del tema. Ellos están más pendientes de su enfermedad en sí, mientras que a nosotras nos preocupa más nuestro aspecto, los efectos secundarios…”.

No tiene ningún libro, película o canción predilecta (o quizás la pregunta la ha pillado por sorpresa), pero asegura que antes era mucho “de dramas” (en lo que a cine se refiere) y a raíz de la enfermedad empezó a aficionarse a las comedias. “Necesito que me hagan reír”- explica. Asegura que para ella un color que refleja optimismo es el blanco, aunque parezca mentira (por ser un color asociado a hospitales). ¿Porqué? “El color blanco desprende luz, claridad. Te hace ver las cosas más claras”.

En cuanto a su estilo de vida, Maria Esther es fumadora. No ha intentado dejar de fumar, ni tiene pensado dejarlo. Sin embargo, se declara a favor de la Ley Antitabaco que entrará en vigor en enero de 2011 “si me prohíben fumar por ley, a lo mejor así consigo dejarlo”- señala. En cuanto a si lleva o no una vida saludable… Pues a medias. “Me pongo de nota un 6. El tabaco me resta puntos, y también el café, porque tomo mucho, aunque no debería. Para compensar, no bebo nada de alcohol, me alimento bien y trato de ir andando a todas partes. También iba 2 días a la semana a pilates, aunque ahora lo he dejado. Tengo una vida muy activa, porque… ¡soy muy activa!”.

Para Maria Esther, una vez que le explico porqué un canguro da nombre a mi iniciativa “no hay un animal mejor para transmitir lo que tú quieres”. Recomienda la web a cualquier persona que de una u otra forma haya sido “tocada” por el cáncer. Y su mensaje está muy claro, para todos aquellos que viven con esta enfermedad:

“Es una mala etapa, de esto se sale”.

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