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Hace unos días hablábamos de la PET, una de las pruebas de radiodiagnóstico más importantes para la detección y el seguimiento de la evolución de cualquier tipo de cáncer (incluidos leucemia y linfomas). Para refrescaros la memoria os recuerdo que las siglas PET vienen del inglés (Positron Emission Tomography), lo que traducido al castellano es el nombre que suele darse a una tomografía por emisión de positrones.
Es una técnica de diagnóstico e investigación “in vivo”, por imagen, capaz de medir la actividad metabólica del organismo humano con la ayuda de un radiofármaco de vida muy muy corta, administrado al paciente a través de inyección intravenosa.
La PET permite a los médicos identificar, localizar y cuantificar el consumo de glucosa. Esto resulta un arma de capital importancia al diagnostico médico, puesto que muestra qué áreas del cuerpo tienen un metabolismo glucídico elevado, que es una característica primordial de los tejidos neoplásicos, es decir, de los tejidos en crecimiento (tanto benignos como cancerígenos). Para el paciente la exploración no es molesta ni dolorosa.
Se debe consultar en caso de mujeres lactantes o embarazadas ya que en
estas situaciones se debe de retrasar la prueba, o bien no realizarse. De hecho, al menos aquí en Galicia, las mujeres (incluso en edad menopáusica) deben acudir un par de días antes de la fecha de la prueba a su Centro de Salud, a consulta con su médico de cabecera, y realizarse un test de embarazo, que obviamente ha de resultar negativo y ha de presentarse en el hospital a la enfermera momentos antes de realizarse la PET.
El día previo a la exploración, lo recomendable es permanecer mayoritariamente en reposo, evitando todo esfuerzo o ejercicio físico, y
tomando la medicación habitual. Lo que sí se debe hacer es evitar el café, bebidas de cola, té y cualquier tipo de excitante (incluido el alcohol) durante esa jornada. Además no se debe fumar en las 24 horas anteriores a la PET, y no debe consumirse azúcar ni ningún producto azucarado (es muy importante para que la prueba salga bien, ya que puede imposibilitar la obtención de imágenes adecuadas, obligando a repetir el estudio posteriormente).
El día de la PET, se debe acudir en ayunas. El o la paciente deben beber abundante agua, aproximadamente un litro y medio desde que se levanta el día de la prueba hasta el momento de ir a realizársela. Al llegar al hospital deberá responder a unas preguntas rutinarias, y posteriorm
ente deberá ponerse un camisón que le entregará la enfermera y le será inyectado el radiofármaco. En ocasiones, la enfermera administra al paciente un relajante muscular en forma de comprimido, para facilitar su relajación. El o la paciente permanecerá en una habitación en reposo y relajado (yo a veces me relajo tanto…¡que me quedo dormida!). La exploración tiene una duración aproximada de 30-45 minutos, y la duración total de la prueba es de aproximadamente 1 hora y media.
Espero que os haya parecido interesante y útil
Si el título del post os suena a chino mandarín, seguid leyendo, porque yo me estoy convirtiendo en una experta en el manejo de estos “palabros”. Es el mote cariñoso que le tengo a los tecnicismos de cualquier rama del conocimiento que, a quienes somos profanos en la materia, más que aclararnos dudas nos las plantean.
Con todo lo acontecido en Japón tras desatarse las fuerzas de la naturaleza y con el peligro sobrevolando la central nuclear de Fukushima, hablar de energía nuclear está de moda. Para mal, claro, porque de repente, todo el mundo la odia y clama por el uso de las energías renovables. ¿Y si os dijera que no todo lo que incluye la palabra NUCLEAR es “malo”? Por ejemplo, debeis saber que, hoy por hoy, la medicina nuclear es una de las principales aliadas de l@s oncólog@s y hematólog@s para el diagnóstico y seguimiento de la evolución de cualquier tipo de cáncer o actividad tumoral.
En medicina nuclear se utilizan radiofármacos, formados por un fármaco transportador y un isótopo radiactivo. Se aplican al organismo del/ la paciente, principalmente por vía intravenosa. Este compuesto, una vez inyectado, se reparte por todo nuestro organismo (o al menos es así en el caso de los linfomas), y después es detectado por un aparato llamado gammacámara, y se almacena digitalmente, en unos ordenadores que están en “la pecera” de medicina nuclear y que me imagino tendrán más memoria que un PC o portátil normal…
Los médicos procesan esa información obteniendo imágenes de todo el cuerpo (o del órgano a estudiar). A diferencia de las obtenidas mediante otras técnicas radiológicas, muestran en vivo y en directo cómo están funcionando los órganos y tejidos explorados, y son capaces de mostrar alteraciones a nivel molecular, y por tanto, células cancerígenas en crecimiento. Este tipo de exploración no suele presentar efectos secundarios en el paciente.
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Pero ¿qué es exactamente una PET? (a parte de lo que me van a hacer a mi mañana por la mañana). Pues PET viene del inglés Positron Emission Tomography, es una tomografía por emisión de positrones. Nos quedamos como estábamos ¿no? La PET es una de las tecnologías que usa la medicina nuclear. Es una técnica de diagnóstico e investigación “in vivo”, por imagen, capaz de medir la actividad metabólica del organismo humano con la ayuda de un radiofármaco de vida muy muy corta, administrado al paciente a través de inyección intravenosa.
La PET permite a los médicos identificar, localizar y cuantificar el consumo de glucosa. Esto resulta un arma de capital importancia al diagnostico médico, puesto que muestra qué áreas del cuerpo tienen un metabolismo glucídico elevado, que es una característica primordial de los tejidos neoplásicos, es decir, de los tejidos en crecimiento (tanto benignos como cancerígenos). Precisamente la PET permite diferenciar unas y otras células, al revelar los focos de crecimiento celular anormal en todo el organismo. Esto se consigue mediante un solo estudio, al ser un estudio de cuerpo entero, y permite a los especialistas conocer la extensión de los tejidos tumorales, es decir, del cáncer: si hay un solo tumor localizado, si el cáncer se ha extendido a otras zonas del organismo (proceso conocido como metástasis)… Pero la PET no tiene solamente fines diagnósticos: sirve, entre otras cosas, para comprobar si el organismo está respondiendo bien a los tratamientos de quimio y radioterapia.
¡Deseadme suerte mañana en mi PET!

