¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

Este blog es el punto de partida de una iniciativa para prestar ayuda y todo el apoyo posible a personas afectadas de cáncer, leucemia y linfoma. ¿Qué tiene de particular? Pues que quien suscribe ha estado viviendo esta experiencia… ¡en primera persona! Sí, me estoy recuperando de un cáncer, pero el mundo no se acaba tras el diagnóstico. Queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?

Mayo 2013
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Archivo de la categoría ‘Alimentos recomendables’

Recientemente, tras finalizar mis vacaciones, he leído un titular en la prensa que ha llamado poderosamente mi atención: “Dietas ricas en vegetales reducirían el riesgo de cáncer mamario”. El titular y la noticia están muy bien, pero parecen dirigirse sólo a las mujeres (por la referencia al cáncer de mama, aunque como os he comentado en alguna ocasión, los hombres también pueden padecerlo, aunque es menos habitual en ellos).

No soy investigadora oncológica, sólo comunicadora, pero he leído mucho sobre cáncer, y creo que las recomendaciones alimenticias a las mujeres para reducir el riesgo de padecer cáncer de pecho pueden aplicarse a toda la población en general, para reducir el riesgo de padecer cáncer.

Según un estudio realizado en Estados Unidos y cuyos resultados fueron publicados el pasado mes de agosto en el American Journal of Epidemiology, en las mujeres con una alimentación rica en vegetales, frutas y legumbres disminuye el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. Las féminas que consumen poca carne roja (la carne de ternera, la de buey, la caza y las vísceras se engloban en el apartado de “carnes rojas”), poco sodio y pocos carbohidratos procesados son, según el estudio, menos propensas a determinado tipo de tumores mamarios, en concreto a los RE negativo, los que carecen de receptores de estrógeno.

Menos del 1% de más de 86.000 mujeres (todas ellas enfermeras) estudiadas durante 26 años desarrolló cáncer de mama RE negativo. El riesgo fue más bajo en las participantes con una alimentación más parecida a la dieta DASH, que los especialistas recomiendan a personas con hipertensión, porque es rica en vegetales, frutas, granos con alto contenido en fibra, legumbres y frutos secos. Además, incluye lácteos descremados. En la dieta DASH se recomienda el consumo diario de entre 4 y 5 porciones de verduras y la misma cantidad de frutas, además de 4 o 5 porciones semanales de legumbres, frutos secos y semillas.

Este estudio en concreto no prueba al 100% que la dieta rica en vegetales, en sí misma, disminuya la posibilidad de desarrollar cáncer mamario, y los estudios suelen llegar a conclusiones contradictorias sobre la relación entre dieta y cáncer. Sin embargo, como dice Teresa T. Fung, profesora asociada de nutrición del Simmons College, en Boston, y autora principal de un nuevo estudio sobre el tema mujer-alimentación-cáncer de mama, “cualquier mejora es mejor que nada“. Por eso no creo que esté de más ir tomando nota de algunos consejos nutricionales para mejorar nuestra salud: recomendaciones que deberíamos seguir tod@s, hombres y mujeres, para comer más sano y tener menos papeletas para desarrollar un cáncer.¡Apuntad!

  • Reducir el consumo de carnes rojas y optar por las blancas (lomo de cerdo, pollo, pavo, conejo).
  • Tomar frutas y verduras cada día.
  • Consumir cereales, alimentos ricos en fibra y legumbres varias veces por semana.
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en carbohidratos procesados (bollería industrial, snacks, comidas precocinadas, precocinados congelados).
  • Optar por leche desnatada o semi.
  • Incrementar la ingesta de proteínas vegetales (podemos encontrarlas en alimentos como los guisantes, la soja o las nueces).
  • Reducir la ingesta de carbohidratos refinados (como el pan blanco y otros alimentos con almidón).

La vida sedentaria, el estréss, el sobrepeso y los malos hábitos nutricionales son, para muchos, algunos de los factores que pueden influir en el desarrollo de un tumor. Pero también hay otros factores, como los genéticos y/o hereditarios, a los que hay que prestar atención. Luego está la suerte, porque cuando a un@ le toca la enfermedad, no deja de ser una especie de sorteo macabro. Y luego están los vicios: el tabaquismo, el consumo irresponsable de alcohol, el consumo de drogas… Todo suma, todo influye, y tarde o temprano, puede pasarnos factura. Así que ¿no es mejor prevenir que curar? Prevenir cuesta poco, basta con incorporar a nuestra vida diaria ciertas rutinas (un poco más de ejercicio, comer variado y lo más sano posible, ir abandonando malos hábitos). Pero curar cuesta un huevo. Os lo dice una que lo ha vivido en sus carnes.

Fuentes consultadas: American Journal of Epidemiology online, www.publico.es.

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Después de unas necesarias vacaciones, La Terapia del Canguro se pone de nuevo en marcha, con energías renovadas. Es verano y much@s probablemente ya estéis de vacaciones o planificándolas, pero en el tema del cáncer no hay descanso…

Hace unos días llegaba al e-mail de La Terapia del Canguro un correo de una lectora del blog, Mª Ángeles, que nos planteaba una duda sobre alimentación y cáncer, ya que su marido fue diagnosticado de un Linfoma de Hodgkin B de células grandes, afortunadamente en remisión completa tras la 4ª de 7 sesiones de quimioterapia efectivas. Mª Ángeles nos cuenta que su esposo tenía afectada la cavidad abdominal : hígado, estómago, bazo, y pleura … Reproduzco parte del mail que nos envió:

“Estamos ya a la espera de que le realicen a mi marido un autotrasplante de médula ósea (ya se hizo la aféresis). Superó sin grandes molestias las sesiones de quimio y ha comido relativamente bien. Mi pregunta viene ahora porque está volviendo a lo que creo son errores de alimentación: por ej. apenas toma fruta fresca, sólo algún zumo de naranja a la semana; toma alcohol en la comida (2-3 latas de cerveza o 2-3 copas de vino); pimienta; toma mucho café (una cafetera grande  - de 4 ud.- por la mañana) y un poco menos por la tarde, con lo cual no toma leche ni zumos; sólo cena uno o dos yogures, aunque desayuna (tostadas con tomate rallado y aceite de oliva, huevo, jamón y queso ) y come bien (algo de verdura o ensalada, o lentejas o carne/pescado).

¿Es realmente preocupante o debo dejarle tomar lo que le apetezca sin ponerme pesada? Él argumenta que sus doctores no le han mencionado nada en cuanto a alimentos prohibidos. Pero si sigue tomando protector de estómago y a la vez todo lo demás… Me parece que no cuadra algo.

Gracias por tu atención, y quedo a la espera de tu respuesta.

Seguiré consultando el blog que me parece muy interesante y al que he llegado precisamente buscando respuesta a mis dudas.

Un abrazo,

Mª Ángeles”.

El mail se lo he pasado directamente a nuestra nutricionista, Begoña Suárez, aquí va nuestra respuesta, ¡esperamos que os resulte útil!
“Estimada Mª Ángeles,

Lo ideal sería hablar con sus oncólogos para que le diesen su opinión sobre su forma de alimentarse. El desayuno es bastante completo y saludable asi que tu marido debe mantenerlo. Durante el dia come poca fruta, pero mientras siga tomando los zumos pues no hay problema, intenta que tome zumos naturales, a los que, además de naranja, se les puede añadir limón, pomelo… También puedes intentar que tome batidos naturales, preparados con leche y plátano o fresas, así aumenta la ingesta de leche y de frutas.  Sin embargo, en algunos casos los pacientes no suelen tolerar grandes cantidades de leche, asi que no le obliges si no es capaz de tomar más cantidad. Puedes quedarte tranquila que se alimenta de manera bastante saludable.

Otro factor que debéis tener en cuenta es que debe comer a las horas en las que tenga más apetito.

Lo que si yo le quitaría la ingesta de café y de alcohol (o en su defecto, sustituir el café por descafeinado o por un preparado con achicoria, y tomar cervezas sin alcohol, que no están contraindicados en los tratamientos contra el cáncer). De todas formas, si él es reticente a suprimir café y alcohol, lo mejor será que cuando acudáis a consulta le pregunteis a los oncólogos o hematólogos su opinión, ya que a lo mejor si deja de tomarlo, pueden incrementarse sus niveles de estrés y ansiedad, lo que requeriría aumentar la ingesta de fármacos para prevenir ese malestar, y tal vez por este motivo no le han prohibido ningún alimento (mejor consultadlo, porque también puede deberse a un descuido por parte de los médicos). ¡Un abrazo enorme para los dos!”.

¿Vosotr@s también tenéis dudas? Ya sea sobre nutrición, sobre aspectos psicológicos o sobre maquillaje e imagen personal durante el tratamiento oncológico o el proceso de recuperación, no tenéis más que enviar un correo a vsaez@laterapiadelcanguro.com o correo@laterapiadelcanguro.com.

¡Estaremos encantados de poder ayudaros a resolver vuestras dudas! No os costará nada, porque por si alguien todavía no lo sabe, esta es una iniciativa social y sin ánimo de lucro. El Canguro vuelve a estar en plena forma, ¡espero que las vacaciones os sienten tan bien como a él!

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Hoy seguimos hablando de alimentación, y de cómo la quimio afecta a nuestro aparato digestivo. Además de las desagradables náuseas y vómitos, causa otros problemillas no menos molestos, pero que tenemos que sobrellevar con paciencia y buen humor (pensemos que todo ello es necesario para curarnos, así que merece la pena el esfuerzo y las molestias).

Es normal padecer gases (también llamados disfagia) durante la quimio o incluso cuando ya hemos terminado el tratamiento. Es incómodo y puede hacer que nos ruboricemos o pasemos por situaciones embarazosas, pero es difícil evitarlo.

Así que nuestra nutricionista Begoña Suárez nos da algún consejo para llevar los “pedetes” algo mejor, y tratar de que se reduzca la hinchazón de nuestras tripillas:

-Comer despacio masticando bien la comida.

-Los alimentos ricos en fibra, como legumbres y verduras, cocerlas bien, condimentarlas con especies como albahaca, hinojo, tomillo, orégano y perejil. Incluso las podemos triturar en forma de puré.

-Podemos tomar infusiones, con las que notaremos cierto alivio. La más efectiva es la manzanilla con anís (no es manzanilla con unas gotas de licor eh? Se vende así, tal cual. ¡Lo que lleva es anís estrellado, no Anís del Mono!).

Como os contaba, las náuseas (sensación de mareo y/o ganas de vomitar) y los vómitos son ya todo un clásico en cuanto a efectos secundarios de la quimioterapia. Begoña nos da algunas pautas para lidiar mejor con ellos:

- Comer lo más relajado posible y en ambiente tranquilo. Masticando bien y pausadamente.

- Repartir las comidas a lo largo del día, con ingestas frecuentes y en pocas cantidades. Optar por alimentos fácilmente digeribles, de textura blanda y  condimentados de forma suave.

- En lo posible, evitar comer y beber en las 2 horas anteriores a la sesión de quimio. Si tenemos sed, un poco de agua será suficiente.

- Beber entre horas líquidos fríos a pequeños sorbos.

- Podemos tomar infusiones de jengibre, se venden en herboristería aunque empieza a venderse en algunos supermercados.

Es frecuente en esta etapa de la enfermedad que suframos episodios alternos de diarrea y estreñimiento. Algunos consejos alimentarios contra la diarrea:

- Tomar los alimentos templados.

- Tomar preparados lácteos sin lactosa.

- Suprimir alimentos integrales o con mucho aporte de fibra,  como verduras y legumbres.

- Beber líquido abundante en forma de  agua, infusiones como té y caldos de arroz blanco.

Para favorecer el tránsito intestinal y evitar el incómodo estreñimiento, evitar laxantes (salvo en casos muy extremos, en todo caso debemos consultarlo previamente con nuestro oncólogo o hematólogo, nunca tomarlos a libre albedrío). Lo mejor es utilizar la alimentación como coadyuvante para ir al WC:

- Beber gran cantidad de líquidos.

- Aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres y  cereales integrales (pan, arroz y pastas integrales).

- Añadir suplementos de fibra siempre que el médico nos lo autorice.

Otro efecto secundario, frecuente tras quimios agresivas o pre-trasplante, es la mucositis. Se trata de inflamación y úlceras en nuestra cavidad bucal, gástrica e intestinal, y puede ser leve o severa, según el paciente y el tratamiento. Os aseguro que es casi más desagradable que las náuseas y los vómitos, al menos así lo he vivido yo. Y es que suele dificultar la ingesta de alimentos, ya que produce dolor (en el caso de la mucositis severa, como la que yo padecí, no podía casi ni tragar líquidos, por lo que tuve que estar con una vía y “alimentándome” de suero. ¡No podía ni tragar saliva! El dolor era indescriptible. Otro día os contaré como lo trataron en el hospital). Aunque contra la mucositis poco se puede hacer, salvo tener paciencia y aumentar nuestra tolerancia al dolor, nuestra nutricionista nos da alguna clave para que, si podemos tragar alimentos, “no echemos más leña al fuego”, ya me entendeis…

- Tomar los alimentos a temperatura ambiente, ya que la comida caliente puede contribuir a aumentar la inflamación y/o el dolor.

- Por este mismo motivo, debemos condimentar la comida con salsas muy suaves (favorecen el paso por el esófago) o un poco de aceite de oliva.

- Por último, evitaremos alimentos irritantes (chorizo, guindilla, salsas picantes, pimentón…) y fritos.

Espero que estos consejos nutricionales que comparto con vosotr@s de la mano de la nutricionista de La Terapia del Canguro, Begoña Suárez (que también es bióloga y naturópata) os resulten interesantes y útiles.

Un abrazo y ¡buen provecho a tod@s!

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Como os comentaba ayer, todavía hay cosas en el tintero, pero en los próximos días trataré de poneros al día sobre todo lo que se cuece en “Cangurolandia”. Tengo un@s colaborador@s maravillos@s y quizás pronto tengamos a alguien más en el staff del canguro… ¡Necesitamos consejos de imagen ya! Hoy os dejo con Begoña Suárez, nuestra nutricionista, bióloga y naturópata. Begoña nos hace algunas recomendaciones para contrarrestar los efectos secundarios (e indeseables) de la quimio, para poder llevar mejor esos efectos no deseados o incluso hacer que casi desaparezcan. ¡Tomad nota!

Consejos a pacientes con anorexia o falta de apetito.

  • Aprovechar los momentos de mayor apetencia: Es decir, vamos a comer a las horas en las que tenemos más hambre.

  • Enriquecer nutricionalmente  los platos, por ejemplo: podemos añadir un huevo batido a los licuados de frutas y/o verduras, sémola de trigo a sopas,  cacitos de leche en polvo a batidos de leche.

  • Tomar bebidas energéticas o  Batidos de soja azucarados.
  • Postres energéticos como natillas, flanes, bizcochos con galletas.

Consejos a pacientes con hinchazón y retención de líquidos.

  • Evitar alimentos salados.
  • No añadir mucha sal a los platos cocinados.
  • Beber mucha agua, y ésta mejor de mineralización débil.
  • Podemos mantener los pies en alto después de las comidas, y si el médico nos lo permite hacer un poco de ejercicio moderado.

Consejos a pacientes que notan cambios de sabor, muy común notar sabor a “metal” en sus comidas.

  • Aumentar la condimentación de los platos con especias.
  • Evitar temperaturas muy calientes o muy frías.
  • Durante el tratamiento es mejor no ingerir los alimentos que más nos gusta, porque llegaremos incluso a odiarlos y a no querer ingerirlos más.
  • “Jubilar” durante el tratamiento nuestra vajilla y utilizar cubiertos, platos y vasos de plástico. Así evitaremos ese sabor a “metal” tan característico y fastidioso.

Beber agua embotellada de baja mineralización.

Consejos a pacientes con xerostomía: sequedad en la boca por falta de salivación.

  • No tomar alimentos secos y fibrosos como algunas carnes, frutos secos y cereales integrales.
  • Condimentar con salsas para hacer las comidas más jugosas.

Si lo podemos tolerar podemos masticar chicles o tomar caramelos que harán que salivemos más.

Podemos hacer cubitos con zumos de frutas y deshacerlos en la boca, siempre y cuando esto no nos quite el apetito.

  • Próximamente: Consejos para evitar o paliar los efectos secundarios desagradables en el aparato digestivo. Ya sabéis: náuseas, vómitos, mucositis…
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Vamos con la segunda parte de la entrevista a Begoña Suárez, bióloga, nutricionista y naturópata. Queremos algún consejillo más sobre alimentación y también conocer un poco mejor a Begoña, que acaba de incorporarse al staff de La Terapia del Canguro.

Si quereis hacerle algún tipo de consulta relacionada con alimentación y cáncer, podeis enviar un mail a vsaez@laterapiadelcanguro.com.

Ayer hablábamos de una frase promovida desde algunos programas de televisión y publicaciones, “somos lo que comemos”. ¿Qué opina de esta afirmación Begoña?

“Es una frase que utilizo mucho, sobre todo cuando imparto cursos de nutrición. Es muy importante de que la gente se de cuenta de la importancia de la alimentación para la salud y la vida”- señala. Sin embargo, a veces seguimos hábitos poco saludables, y aunque parezca mentira, nuestra cultura gastronómica a veces tiene un poco de culpa… “Muchas fiestas están relacionadas con alimentos, y esto a veces nos lleva a excesos que pueden pasar factura o a comer cosas poco saludables”- asegura la nutricionista.

Otro “enemigo” de la alimentación saludable, recomendable para todo el mundo y muy especialmente para personas que hayan sido diagnosticadas de cáncer, es nuestro estilo de vida: El ajetreo, el estrés, la falta de tiempo… Llevan a que muchas familias, para resolver algunas comidas, echen mano de la comida rápida y de los precocinados. “Es una de las desventajas del sigo XXI. No hay tiempo para cocinar, o no sabemos, o ni siquiera tenemos tiempo suficiente para hacer la compra”- señala Begoña. “Sin embargo hay precocinados que son más saludables que otros”- puntualiza.

Por otra parte, nuestra nutricionista reconoce que, aunque la alimentación deficiente puede ser un factor de riesgo que contribuya a desarrollar un cáncer, otra de las características de la enfermedad es que puede padecerla cualquiera, ya que no discrimina. “Una mala alimentación puede influir en que alguien padezca un cáncer, pero también están expuestos quienes se alimentan bien: le puede pasar a cualquiera”- matiza.

Cuando le preguntamos cuáles son las comidas más importantes del día, Begoña nos comenta que está muy de moda hacer 5 comidas al día, “pero hay personas que hacen solo 2 o 3 comidas y están perfectamente alimentadas”. Todo depende, según la nutricionista, de nuestro nivel de actividad y del metabolismo de cada uno, entre otros factores. “Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, pero esto, por ejemplo, no se puede aplicar a personas que trabajan en turno de noche… Para esas personas la comida más importante del día es la cena”- explica.

Queremos conocer un poquito más a Begoña en lo personal. Sus colores favoritos, por ejemplo, son el azul y el verde. “El color del mar me relaja mucho. Además me gusta vestirme con esos colores porque van con el color de mis ojos”. En cuanto a cine, una película que le ha dejado huella es “El club de los poetas muertos. Recuerdo que en EGB nos mandaron hacer un trabajo sobre esa película. Fuimos los 40 de clase juntos al cine a verla y lo pasamos genial”- nos explica.

Le encanta leer para aprender, de hecho como le apasiona su trabajo nos cuenta que su casa parece una biblioteca de nutrición. Últimamente está leyendo sobre nutrición ayurvera (medicina hindú). Pero alguna novela de vez en cuando también cae. Ahora mismo está leyendo La ladrona de libros, y nos recomienda El Código da Vinci para pasar un buen rato.

Sobre gustos musicales, su grupo favorito es Depeche Mode, y asegura que para cargar pilas nada mejor que escuchar su canción por excelencia, Personal Jesus. También le gusta mucho un tema de Withney Houston, One moment in time.

Begoña no fuma y desde niña es antitabaco, hasta tal punto que ha llegado a tener problemas con gente por este motivo. En cuanto a hábitos de vida saludables, se autopuntúa con un 7: se alimenta bien y come sano, no bebe alcohol, no fuma, y aunque no va al gimnasio se mantiene en forma con largas caminatas (desde la Playa de Samil hasta la estación de ferrocarril de Vigo hay una buena caminata ¿no?). Su único vicio es trasnochar. “Mi único defectillo es que duermo muy poco… ¡Los días deberían tener 50 horas!”- señala. Ella se pondrá un 7, pero yo creo que ¡se merece un 9!

Quedaos con su frase, “lo importante es que aprendamos a nutrirnos por el estómago, no por la vista”, tiene mucha razón. Vosotr@s ¿qué pensais?

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La alimentación es un factor fundamental en nuestra vida, y en cierto modo puede influir sobre ésta de un modo determinante. ¿Porqué? Pues porque según sea nuestra alimentación, así estará nuestro organismo. No voy a daros ahora una charla de clases de primaria sobre cómo absorbe nuestro cuerpo los nutrientes que le aportamos a través de la alimentación, pero sí pediros que hagais memoria, porque así entendereis mejor porqué mucha gente (no solo médicos y nutricionistas) está cada vez más concienciada de que “Somos lo que comemos” (esto suena al programa Saber vivir, del incombustible Manuel Torreiglesias ¿verdad?).

Begoña Suárez Álvarez

Para hablar sobre alimentación, hemos decidido ponernos en contacto con una profesional, Begoña Suárez Álvarez, que además de nutricionista es bióloga y naturópata. Vamos, una chica completita (tanto que ha fichado por el staff de LTdC).

Nacida en Bremen (Alemania), pero afincada en Vigo, a Begoña la he estado entrevistando durante unas 3 horas. Mejor dicho, hemos estado charlando largo y tendido sobre alimentación y salud, alimentación y cáncer. Esta nutricionista de 34 años nos ha contado cosas muy interesantes, que esperamos os resulten útiles. Para empezar, Begoña nos da algunas claves básicas para llevar una alimentación sana (y ¡ojo! Son aplicables a todo el mundo, no solo a pacientes oncológicos).

“Según la OMS, la Organización Mundial de la Salud, lo ideal es la dieta mediterránea. Para empezar, es importante tomar cada día al menos 5 frutas, verduras u hortalizas crudas o semi-crudas. Estos alimentos nos aportan micronutrientes (vitaminas y minerales) muy importantes , que se pierden con el calor, al cocinar estos productos, de ahí la importancia de tomarlos crudos”- explica. Otro elemento imprescindible en nuestra dieta son las proteínas: “Un aporte diario adecuado de proteínas contribuye al crecimiento, en el caso de los niños, y a la renovación celular, en el caso de los adultos. Además de en carnes, pescado, huevos y leche, las proteínas se encuentran también en frutos secos y legumbres”.

“Por otra parte, los hidratos de carbono aportan energía. La fibra es uno de los más importantes, porque ayuda a eliminar toxinas. Y luego están las grasas esenciales, como Omega 3 u Omega 6, presentes de forma natural por ejemplo en el pescado azul y en las nueces. Ayudan al buen funcionamiento de nuestras neuronas y sistema cardiovascular”- señala Begoña.

Nuestra nutricionista nunca ha trabajado con enfermos de cáncer, sin embargo sí ha tenido una experiencia personal cercana con esta enfermedad. Hace varios años, su madre tuvo cáncer de pulmón. Los médicos le dijeron que había desarrollado el cáncer por fumar, ya que consumía diariamente varias cajetillas de tabaco. La madre de Begoña pasó por el quirófano. “Fue en junio de 2010. Le extirparon un fragmento del pulmón afectado, y posteriormente le dieron quimio preventiva. Ahora está estupendamente: ha recuperado su peso y… ¡las analíticas de sangre están perfectas!”, nos cuenta nuestra bióloga y nutricionista. Durante la enfermedad, Begoña daba consejos a su madre sobre cómo debía alimentarse, y también empleaba la naturopatía, a través de infusiones que ayudaban a la paciente a sobrellevar mejor los tratamientos y sus efectos secundarios. “Esto fue importante, el tema de las comidas. Además, tenemos la suerte de que mi padre es muy buen cocinero”- sonríe.

Para Begoña, la principal diferencia de trabajar con pacientes oncológicos a trabajar con pacientes de otro tipo es que “cambia la forma de aconsejar… Incluso los consejos. Por ejemplo, a un enfermo de cáncer no le puedes poner unos horarios rígidos para comer.Tampoco prohibirle alimentos que le apetezcan, como pasteles o carnes rojas, porque ya de por sí tienen náuseas, sienten dolor al comer o pierden el apetito durante ciertos tratamientos, rozando la anorexia, por eso lo importante es que coman”- explica. “El cuerpo es sabio, a los pacientes oncológicos suelen apetecerles alimentos que contienen nutrientes de los que hay carencia en su sangre. En la consulta del médico no suelen dar pautas de alimentación al enfermo, o al menos no las suficientes, a mi juicio”. En cierto modo estoy de acuerdo con Begoña: a mí la única pauta de alimentación que me dieron fue entregarme una lista de alimentos prohibidos. Tan prohibidos que no he podido ni probarlos en casi 2 años…

Le preguntamos a Begoña, como bióloga y nutricionista, si bajo su punto de vista la alimentación inadecuada puede influir en el aumento de los casos de cáncer que se han venido registrando en Galicia, y en toda España, en los últimos años… Ella cree que sí.

“Hoy en día, casi nadie hace la dieta mediterránea, ni siquiera la dieta atlántica. Se toman muchas frituras, comida industrial, en fin, alimentación a la americana. Suelen ser comidas con mucha sal, con muchos aditivos, sobre todo aditivos químicos. Algunos son sospechosos de producir cáncer, y otros aditivos, ingeridos en pequeñas cantidades serían inocuos, pero si se abusa de ellos no son recomendables para nuestra salud”. En este punto, a Begoña su formación le aporta 3 puntos de vista diferentes: como bióloga (asegura que le gustaría analizar bajo el microscopio muchos alimentos), como naturópata (se muestra partidaria de todo lo que es natural) y un tercero, como nutricionista. Pone en tela de juicio, por ejemplo, los yogures de fresa. “Sabemos que son de fresa porque lo dice el envase, y porque son de color rosa, pero muchas veces no sabemos hasta que punto tienen un contenido real de esta fruta o llevan simplemente aromas”- explica. “Los niños son más sensibles a los aditivos”- continúa- “porque se acostumbran a alimentos apetecibles a la vista pero poco saludables. Está probado y estudiado que los aditivos que contienen algunas gominolas y chucherías de esas que tanto les gustan a los peques producen hiperactividad, lo cual podría contribuir a mermar las defensas de los niños y hacerles más vulnerables”- asegura.

Begoña nos deja un consejo que vale oro: “Hay que comer con el estómago, no con la vista”, o lo que es lo mismo, “Lo importante es aprender a nutrirnos por el estómago, no por la vista”.

Mañana, la segunda parte de la entrevista. Espero que acepteis estos consejos, a mi me parecen triplemente valiosos: nos los ofrece una nutricionista, una bióloga y una naturópata. Pautas de alimentación más completas … ¡imposible!

Y por cierto, que se me olvidaba… ¡Buen provecho a tod@s!

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Hoy me apetece dedicar unas líneas a hablar de la alimentación en el transcurso de enfermedades oncológicas. Si bien es cierto que unos post más atrás os comentaba que, a mi entender, no existe una dieta-milagro para vencer o prevenir el cáncer (de la misma manera que no existe todavía una vacuna para el cáncer, la leucemia o el linfoma) quiero aclarar que no por ello la alimentación es un factor que debamos descuidar si nos han diagnosticado un cáncer y hemos comenzado a recibir tratamiento.

Según he leído últimamente en el libro “Recetas de cocina y autoayuda para el enfermo oncológico”, uno de los grandes progresos de la medicina moderna ha sido confirmar la influencia del estilo de vida, de las condiciones laborales y del medio ambiente en la frecuencia de aparición del cáncer.

Aunque es una enfermedad sobre la que todavía no se sabe todo lo que sedebería saber, lo que está claro es que ya en 1981 R. Doll y R. Peto, en su informe “Causas del Cáncer en Estados Unidos”, ya aseguraban que ¾ partes de los fallecimientos derivados del cáncer iban unidos a factores externos.

¿Qué factores son esos? Pues muchos y diversos: tabaco, consumo excesivo de alcohol, factores geofísicos, la contaminación, la exposición a productos industriales, el uso de ciertos medicamentos… Y también la alimentación, que unas veces puede contribuir a frenar el cáncer y otras puede acelerar la enfermedad.

Cada vez cuesta más seguir una “alimentación saludable”, de hecho llevar una alimentación sana no es necesariamente sinónimo de ponerse a dieta, o de comprar solo productos procedentes de la agricultura ecológica. Es algo mucho más complejo, y difícil de conseguir ya que estamos sometidos a distintas presiones que influyen negativamente en nuestra alimentación: El auge de la comida rápida y los precocinados para ahorrar tiempo en la cocina, la publicidad, las condiciones económicas de cada familia… Son elementos que debemos dejar al margen, y no sólo los pacientes oncológicos, sino tod@s aquell@s que deseen llevar una vida sana y practicar la prevención.

Una alimentación se considera saludable cuando es variada, equilibrada, higiénica, segura, cuando aporta la energía necesaria para afrontar el día a día y cuando nos aporta variedad de nutrientes. Además, una alimentación sana debe permitir a quien la practica sentirse mejor a nivel de salud.

La mala alimentación en seguida se refleja a nivel físico en el paciente: o bien en analíticas de sangre, o bien dando como resultado un aumento importante de peso (el sobrepeso, en sí mismo, es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar un cáncer). Algunos estudios sobre oncología y alimentación recalcan también la importancia de reducir la ingesta de grasas a un 30% de las calorías.

Muchas personas que están sometidas a tratamientos contra el cáncer (quimio, radioterapia, trasplantes de médula ósea o células madre propias o ajenas) sufren inconvenientes que les dificultan alimentarse con normalidad. Pueden ser llagas en la boca y garganta (mucositis), náuseas y vómitos, cambios en las papilas gustativas (determinados alimentos saben diferentes o “no saben a nada”)… Pero hay pequeños trucos que se pueden llevar a la práctica para “suavizar” esas molestias, y para mejorar la alimentación del paciente oncológico. Y es que la alimentación es muy importante, por no decir fundamental: alimentarse adecuadamente antes, durante y al finalizar los tratamientos ayuda a reponerse con mayor facilidad, ayuda también a que el paciente se sienta más fuerte y a tolerar mejor los tratamientos.

La regla fundamental es: comer bien, comer variado, reducir la ingesta de grasas animales, no abusar de nada, evitar los alimentos que los médicos desaconsejen y tratar de llevar un orden en las comidas, no comer sin control.

Así de fácil. Seguiremos hablando de alimentación, ésta ha sido una pequeña reflexión. Y es que ya lo dicen: “Somos lo que comemos”.

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Much@s de nosotr@s habrán oído hablar o habrán leído sobre una serie de alimentos que hay quien llama ya “alimentos anti-cáncer” o alimentos anticancerígenos. Pero ¿puede realmente la alimentación ser un factor determinante para desarrollar un cáncer? ¿influye la dieta en la aparición de la enfermedad? Y más interesante aún ¿realmente existen alimentos que ayudan a prevenir o a curar el cáncer? Pues la verdad es que, por el momento, esto es casi como hablar de la existencia de vida extraterrestre. Sería un tema digno de un Expediente X. ¿Porqué? Pues porque hay pocos estudios acerca de ello, pocas evidencias que lo demuestren.

En el último número de la revista Saber Vivir, por ejemplo, dedican un buen número de páginas a explicar las propiedades anti-cáncer de una serie de alimentos, pero ¿hay pruebas que constaten que el consumo de esos alimentos permite curar el cáncer (o evitarlo)? Desgraciadamente NO, ya nos gustaría, porque así ya tendríamos ganada la batalla frente al cáncer: bastaría con seguir una determinada dieta a base de unos determinados alimentos, y ale, a despreocuparse, el cáncer ya estaría descartado de nuestras vidas. Pero como sabreis, las cosas de momento no funcionan así.

Aunque por supuesto, no dudo en que la dieta sí influye en el desarrollo de la enfermedad, también es cierto que deben confluir otra serie de factores para que el cáncer aparezca. En primer lugar, es una enfermedad estadística. ¿Porqué? Pues porque los investigadores estiman que en los próximos años, uno de cada 3 hombres y una de cada 4 mujeres tendrán algún tipo de cáncer. Es decir, 2 de cada 7 personas tendrán cáncer. Y estas cifras si tienen una base científica. Sin embargo, se sigue estudiando porqué unos individuos y no otros desarrollan la enfermedad. El tabaco, el consumo de alcohol, el estrés, llevar una vida sedentaria, ingerir demasiadas grasas, frecuentar ambientes contaminados (por ejemplo bares llenos de humo de tabaco). Todos estos factores influyen en la aparición del cáncer. ¿Cómo? Eso nos lo tendrán que aclarar los científicos.

Y con respecto a los alimentos anticáncer, bajo mi punto de vista son un mito. Sí hay alimentos con propiedades muy beneficiosas para la salud, que ayudan incluso a recuperarse tras las tortuosas sesiones de quimio. De ellos iremos hablando en próximos post: de los que recomiendan los expertos en salud, y de los que he constatado por mi propia experiencia que efectivamente tenían un efecto beneficioso sobre mi organismo… Mientras os dejo reflexionando sobre este tema de los alimentos anticancerígenos. ¿Qué opinais?

Os invito a leer un artículo que he encontrado en Internet, es de hace 5 años, y fue publicado en el New York Times. Para ver el artículo completo haz click AQUÍ.

Fuentes consultadas: Revista Saber Vivir nº 122, www.lanacion.com.ar, www.consejosnaturales.com, www.naturalpa.com.

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Las frambuesas negras son muy eficaces para prevenir los tumores colorrectales en dos modelos de ratón de la enfermedad, según un estudio de la Universidad de Illinois en Chicago (Estados Unidos) que se publica en la revista ‘Cancer Prevention Research’.

El cáncer colorrectal es el tercer cáncer más común y la segunda causa de mortalidad por cáncer en hombres y mujeres, sólo en los Estados Unidos, según el Instituto Nacional del Cáncer de este país.

Estudios previos han descubierto que las frambuesas negras tienen propiedades antioxidantes, anticancerígenas, antineurodegenerativas y antiinflamatorias y el trabajo actual examinó su capacidad para prevenir el cáncer de colon.  Según explica Wancai Yang, responsable del estudio, “veíamos las frambuesas negras como un producto natural muy potente y de fácil acceso”. Los investigadores se centraron en las interacciones de los factores genéticos y nutricionales en el desarrollo del cáncer intestinal y la prevención tumoral.

Los científicos utilizaron dos variedades de ratones, Apc1638 y Muc2, que tenían cada uno un gen específico desactivado que llevaba a que los ratones desarrollaran tumores intestinales o colitis. La colitis es una inflamación del intestino grueso que puede contribuir al desarrollo de cáncer colorrectal.Ambas variedades de ratón tomaban una dieta al estilo occidental de alto riesgo, alta en grasas y baja en calcio y vitamina D, o la misma dieta suplementada con un 10 por ciento de polvos de frambuesa negra secados mediante frío durante 12 semanas.

Los investigadores descubrieron en ambos tipos de ratón que la dieta con suplementos de frambuesas negras producía un amplio rango de efectos protectores en el intestino, colon y recto e inhibía la formación de tumores. En los ratones Apc1638, la incidencia tumoral se reducía en un 45 por ciento y el número de tumores alrededor de un 60 por ciento. Los investigadores descubrieron que las frambuesas negras inhibían el desarrollo tumoral al suprimir una proteína, conocida como beta-catenina, que se une al gen APC.

En los ratones Muc2, la incidencia tumoral y el número de tumores se reducían en un 50 por ciento, y las frambuesas negras inhibían el desarrollo tumoral al reducir la inflamación crónica asociada con la colitis.

Los investigadores señalan que dado que las frambuesas negras no sólo previenen el cáncer sino también la inflamación, también podrían proteger contra otras enfermedades como la enfermedades cardiacas.

Foto: WIKIMEDIA COMMON

FUENTE: Europa Press

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