Archivo de Junio de 2011
Aunque lo parezca esto no es un publireportaje, ni publicidad, ni nada similar. Hoy quiero hablaros de algo que puede convertirse en un complemento indispensable para personas con cáncer. Yo lo he descubierto hace poco, a través de una amiga que padece Linfoma no Hodgkin. Se trata de una chica muy especial para mi, y aunque nuestra amistad es virtual, es como si la conociera de años. A veces pasan cosas así, ¡la vida es algo sorprendente! El caso es que ella me ha descubierto esta prenda, y me cuenta que es muy cómoda y útil, además de resultar muy versátil.
A algun@ le sonará lo de Buff quizás de su época adolescente, y es que la empresa empezó a fabricarlo en los años 90, de hecho fue en el 92 cuando creó, tal y como cuentan en su web, “el primer tubular multifuncional sin costuras bajo la marca Buff®”. En el 95 empezaron a exportar a otros países dew Europa y actualmente el 80% de sus ventas los realizan en más de 60 países, incluido EEUU. La empresa está ubicada en Igualada, una pequeña ciudad a 60 km de Barcelona, y es un claro ejemplo de éxito de la innovación aplicada al mundo del deporte. Lo que seguramente no contaban es que sus prendas Buff iban a trascender del ámbito deportivo al oncológico.
¿Porqué? Bueno, ya hemos comentado muchas veces uno de los efectos indeseables de la quimioterapia, la caída del cabello, que a veces puede resultar un tanto traumático. De repente, una de nuestras señas de identidad, nuestro pelo ¡desaparece! En fin, y hay a quien en look “bola de billar” o “cocoliso” (como bromeaba una buena amiga) no le acaba de convencer.
Están las pelucas, de las que ya hemos hablado y de las que seguiremos hablando, los pañuelos, las gorras… Y los Buff, que por su versatilidad y al ser multiusos, pues pueden ser pañuelo, gorra, bufanda… ¡Lo que quieras! Están hechos con materiales de muy buena calidad, y no tienen costuras, por lo que no producen rozaduras en la piel (ni siquiera en la sensible piel de la cabeza, en el cuero cabelludo, que con la quimio y la pérdida del cabello se vuelve más sensible y es necesario protegerla). Hay varios modelos, de invierno (realizados con lana), de verano, transpirables, con filtro solar UV… Esto me lo ha contado mi ciber amiga onconauta Laura, con la que un día hablaremos de su enfermedad, pero hoy hablamos de Buff, a petición suya por cierto
“Yo ahora teng
o uno con protección solar: viene b
ien para que no salgan manchas en la calva, jeje”- dice Laura- “Y… ¡es comodísimo! Lo uso en casa, cuando salgo al jardín”.
Los hay de muchos colores y con diversos estampados, para que puedas combinarlos a tu gusto y adaptarlos a tu estilo de vestir. Además son unisex, ¡los podemos llevar chicas o chicos!
El Buff original, el modelo básico vamos, cuesta 14 euros, los de protección UV, indicados para estar al aire libre y
proteger al 100% nuestra cabeza del sol cuestan 17 euros, y los que vienen con visera incorporada, como la última adquisición de Laura, salen por 21 euros. Podeis consultar modelos y catálogo en http://www.buff.eu/es/ESP/products, ¡os van a encantar!
¡El buff es la nueva “onco-moda”!
¡Señores de Buff, una ayudita para LTdC, que menudo product placement les hemos hecho aquí mi amiga Laura y yo!
Hoy seguimos hablando de alimentación, y de cómo la quimio afecta a nuestro aparato digestivo. Además de las desagradables náuseas y vómitos, causa otros problemillas no menos molestos, pero que tenemos que sobrellevar con paciencia y buen humor (pensemos que todo ello es necesario para curarnos, así que merece la pena el esfuerzo y las molestias).
Es normal padecer gases (también llamados disfagia) durante la quimio o incluso cuando ya hemos terminado el tratamiento. Es incómodo y puede hacer que nos ruboricemos o pasemos por situaciones embarazosas, pero es difícil evitarlo.
Así que nuestra nutricionista Begoña Suárez nos da algún consejo para llevar los “pedetes” algo mejor, y tratar de que se reduzca la hinchazón de nuestras tripillas:
-Comer despaci
o masticando bien la comida.
-Los alimentos ricos en fibra, como legumbres y verduras, cocerlas bien, condimentarlas con especies como albahaca, hinojo, tomillo, orégano y perejil. Incluso las podemos triturar en forma de puré.
-Podemos tomar infusiones, con las que notaremos cierto alivio. La más efectiva es la manzanilla con anís (no es manzanilla con unas gotas de licor eh? Se vende así, tal cual. ¡Lo que lleva es anís estrellado, no Anís del Mono!).
Como os contaba, las náuseas (sensación de mareo y/o ganas de vomitar) y
los vómitos son ya todo un clásico en cuanto a efectos secundarios de la quimioterapia. Begoña nos da algunas pautas para lidiar mejor con ellos:
- Comer lo más relajado posible y en ambiente tranquilo. Masticando bien y pausadamente.
- Repartir las comidas a lo largo del día, con ingestas frecuentes y en pocas cantidades. Optar por alimentos fácilmente digeribles, de textura blanda y condimentados de forma suave.
- En lo posible, evitar comer y beber en las 2 horas anteriores a la sesión de quimio. Si tenemos sed, un poco de agua será suficiente.
- Beber entre horas líquidos fríos a pequeños sorbos.
- Podemos tomar infusiones de jengibre, se venden en herboristería aunque empieza a venderse en algunos supermercados.
Es frecuente en esta etapa de la enfermedad que suframos episodios alternos de diarrea y estreñimiento. Algunos consejos alimentarios contra la diarrea:
- Tomar los alimentos templados.
- Tomar preparados lácteos sin lactosa.
- Suprimir alimentos integrales o con mucho aporte de fibra, como verduras y legumbres.
- Beber líquido abundante en forma de agua, infusiones como té y caldos de arroz blanco.
Para favorecer el tránsito intestinal y evitar el incómodo estreñimiento, evitar laxantes (salvo en casos muy extremos, en todo caso debemos consultarlo previamente con nuestro oncólogo o hematólogo, nunca tomarlos a libre albedrío). Lo mejor es utilizar la alimentación como coadyuvante para ir al WC:
- Beber gran cantidad de líquidos.
- Aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales (pan, arroz y pastas integrales).
- Añadir suplementos de fibra siempre que el médico nos lo autorice.
Otro efecto secundario, frecuente tras quimios agresivas o pre-trasplante, es la mucositis. Se trata de inflamación y úlceras en nuestra cavidad bucal, gástrica e intestinal, y puede ser leve o severa, según el paciente y el tratamiento. Os aseguro que es casi más desagradable que las náuseas y los vómitos, al menos así lo he vivido yo. Y es que suele dificultar la ingesta de alimentos, ya que produce dolor (en el caso de la mucositis severa, como la que yo padecí, no podía casi ni tragar líquidos, por lo que tuve que estar con una vía y “alimentándome” de suero. ¡No podía ni tragar saliva! El dolor era indescriptible. Otro día os contaré como lo trataron en el hospital). Aunque contra la mucositis poco se puede hacer, salvo tener paciencia y aumentar nuestra tolerancia al dolor, nuestra nutricionista nos da alguna clave para que, si podemos tragar alimentos, “no echemos más leña al fuego”, ya me entendeis…
- Tomar los alimentos a temperatura ambiente, ya que la comida caliente puede contribuir a aumentar la inflamación y/o el dolor.
- Por este mismo motivo, debemos condimentar la comida con salsas muy suaves (favorecen el paso por el esófago) o un poco de aceite de oliva.
- Por último, evitaremos alimentos irritantes (chorizo, guindilla, salsas picantes, pimentón…) y fritos.
Espero que estos consejos nutricionales que comparto con vosotr@s de la mano de la nutricionista de La Terapia del Canguro, Begoña Suárez (que también es bióloga y naturópata) os resulten interesantes y útiles.
Un abrazo y ¡buen provecho a tod@s!

