¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

¡Bienvenid@ a La Terapia del Canguro!

Este blog es el punto de partida de una iniciativa para prestar ayuda y todo el apoyo posible a personas afectadas de cáncer, leucemia y linfoma. ¿Qué tiene de particular? Pues que quien suscribe ha estado viviendo esta experiencia… ¡en primera persona! Sí, me estoy recuperando de un cáncer, pero el mundo no se acaba tras el diagnóstico. Queda mucho por vivir, mucho por aprender y mucho por disfrutar… ¿Te unes al canguro?

Febrero 2011
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Hay una serie de aspectos que debemos tener en cuenta si nuestras defensas están bajas como consecuencia de la quimioterapia o la radioterapia. Si esto ocurre, nuestro organismo está más indefenso ante infecciones, y por tanto hay que extremar los cuidados. A continuación comparto con vosotr@s una serie de recomendaciones para colaborar con vuestro organismo y evitar infecciones.

–        Tomar zumos de frutas y vegetales preferentemente ENVASADOS.

–        Evitar los alimentos crudos (nada de ensaladas, sushi o verduras crudas!): siempre COCINADOS.

–        Tomar alimentos envasados y que sigan controles estrictos (zumos, helados, leche).

–        Tomar solo fruta que se pueda pelar: plátanos, mandarinas, manzanas, melocotones… Evitar, por ejemplo, fresas, moras, frambuesas o cerezas.

–        Cuando cocines, extrema la higiene. Hay que lavarse las manos con mucha frecuencia, sobre todo antes de preparar la comida, antes de comer y después de ir al baño.

–        No consumir especias crudas: AÑADIRLAS SÓLO DURANTE LA COCCIÓN (no después).

–        No comer natas o cremas (ni pasteles que las lleven).

–        La olla exprés puede ser una buena aliada en la cocina, ya que esteriliza los alimentos.

–        No comer huevos poco hechos (si se fríen, la yema ha de estar del todo cuajada), no comer requesón, fiambres, queso azul o queso roquefor

–        Evitar depilarse con cuchilla, no hacerse la manicura y, en general, evitar cortes y contusiones. Si es necesario utilizar guantes.

–        No compartir vasos, tazas ni cepillos de dientes.

–        Usar cepillos de dientes extra suaves, para evitar lesiones en las encías o sangrado.

–        Cada 3 meses renovar nuestro cepillo de dientes. Hay que renovar el cepillo de dientes SIEMPRE después de haber tenido una infección en la boca.

–        No manipular plantas ni animales. Evitar cepillar a las mascotas, no limpiar las jaulas

–        Evitar ambientes cerrados y muy concurridos, con aires acondicionados, aglomeraciones de personas, calefacción muy alta…

–        Evitar todo tipo de contacto con personas que tengan alguna infección, aunque sea un simple catarro o un resfriado. Posponer las visitas para otro momento.

–        Es conveniente ponerse el termómetro al menos 2 veces al día: al levantarse y justo antes de irse a dormir. Si tu temperatura alcanza los 38º o es superior, corre a urgencias. A veces los propios tratamientos o la enfermedad pueden provocar fiebre, pero podría ser también síntoma de alguna infección. El especialista deberá valorarlo.

Espero que os resulten útiles estos consejos, lo mejor es seguirlos a rajatabla mientras estéis inmuno-deprimidos (con las defensas bajitas). Eso sí, que no suponga un trauma, eh? Tenéis que verlos como unos cuidados extra para vuestro bienestar y para evitar, en la medida de lo posible, infecciones. Sin obsesionarse, pero ¡sin bajar la guardia!

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Hoy me apetece dedicar unas líneas a hablar de la alimentación en el transcurso de enfermedades oncológicas. Si bien es cierto que unos post más atrás os comentaba que, a mi entender, no existe una dieta-milagro para vencer o prevenir el cáncer (de la misma manera que no existe todavía una vacuna para el cáncer, la leucemia o el linfoma) quiero aclarar que no por ello la alimentación es un factor que debamos descuidar si nos han diagnosticado un cáncer y hemos comenzado a recibir tratamiento.

Según he leído últimamente en el libro “Recetas de cocina y autoayuda para el enfermo oncológico”, uno de los grandes progresos de la medicina moderna ha sido confirmar la influencia del estilo de vida, de las condiciones laborales y del medio ambiente en la frecuencia de aparición del cáncer.

Aunque es una enfermedad sobre la que todavía no se sabe todo lo que sedebería saber, lo que está claro es que ya en 1981 R. Doll y R. Peto, en su informe “Causas del Cáncer en Estados Unidos”, ya aseguraban que ¾ partes de los fallecimientos derivados del cáncer iban unidos a factores externos.

¿Qué factores son esos? Pues muchos y diversos: tabaco, consumo excesivo de alcohol, factores geofísicos, la contaminación, la exposición a productos industriales, el uso de ciertos medicamentos… Y también la alimentación, que unas veces puede contribuir a frenar el cáncer y otras puede acelerar la enfermedad.

Cada vez cuesta más seguir una “alimentación saludable”, de hecho llevar una alimentación sana no es necesariamente sinónimo de ponerse a dieta, o de comprar solo productos procedentes de la agricultura ecológica. Es algo mucho más complejo, y difícil de conseguir ya que estamos sometidos a distintas presiones que influyen negativamente en nuestra alimentación: El auge de la comida rápida y los precocinados para ahorrar tiempo en la cocina, la publicidad, las condiciones económicas de cada familia… Son elementos que debemos dejar al margen, y no sólo los pacientes oncológicos, sino tod@s aquell@s que deseen llevar una vida sana y practicar la prevención.

Una alimentación se considera saludable cuando es variada, equilibrada, higiénica, segura, cuando aporta la energía necesaria para afrontar el día a día y cuando nos aporta variedad de nutrientes. Además, una alimentación sana debe permitir a quien la practica sentirse mejor a nivel de salud.

La mala alimentación en seguida se refleja a nivel físico en el paciente: o bien en analíticas de sangre, o bien dando como resultado un aumento importante de peso (el sobrepeso, en sí mismo, es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar un cáncer). Algunos estudios sobre oncología y alimentación recalcan también la importancia de reducir la ingesta de grasas a un 30% de las calorías.

Muchas personas que están sometidas a tratamientos contra el cáncer (quimio, radioterapia, trasplantes de médula ósea o células madre propias o ajenas) sufren inconvenientes que les dificultan alimentarse con normalidad. Pueden ser llagas en la boca y garganta (mucositis), náuseas y vómitos, cambios en las papilas gustativas (determinados alimentos saben diferentes o “no saben a nada”)… Pero hay pequeños trucos que se pueden llevar a la práctica para “suavizar” esas molestias, y para mejorar la alimentación del paciente oncológico. Y es que la alimentación es muy importante, por no decir fundamental: alimentarse adecuadamente antes, durante y al finalizar los tratamientos ayuda a reponerse con mayor facilidad, ayuda también a que el paciente se sienta más fuerte y a tolerar mejor los tratamientos.

La regla fundamental es: comer bien, comer variado, reducir la ingesta de grasas animales, no abusar de nada, evitar los alimentos que los médicos desaconsejen y tratar de llevar un orden en las comidas, no comer sin control.

Así de fácil. Seguiremos hablando de alimentación, ésta ha sido una pequeña reflexión. Y es que ya lo dicen: “Somos lo que comemos”.

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Hace algunos días nos llegaba la primera consulta a nuestra psicóloga. Se trata de una chica de 25 años diagnosticada hace poco de un cáncer linfático, es decir, un linfoma. No sabemos si es un Hodking, como el mío, o un no Hodking, pero le he pasado la consulta de esta chica a nuestra psicóloga, que ha respondido encantada.

Para poneros en situación, la chica nos comentaba que desde que le diagnosticaron la enfermedad tiene crisis de ansiedad (antes no las tenía). Además nos comenta que le cuesta conciliar el sueño y tiene pesadillas… Nuestra psicóloga Marta Lazcano tiene algunos consejos para ella. A partir de aquí, ¡os dejo con Marta!
“El diagnóstico de cáncer es considerado como un estresor potente que puede provocar reacciones emocionales ( especialmente ansiedad y depresión) e incluso trastornos emocionales (de ansiedad y estado de ánimo). Como ante todo suceso estresante, ante el cáncer se produce una valoración o interpretación del mismo como una amenaza, por lo que inmediatamente se genera una reacción emocional de ansiedad, siendo esta más o menos intensa en la medida en que percibas que tus recursos para afrontar dicha amenaza son más o menos suficientes.
La ansiedad por definición, es una reacción emocional, que surge ante las situaciones de alarma que nos prepara para actuar ante ella. Esta reacción la vivimos como una experienca desagradable con la que nos ponemos alerta ante la posibilidad de obtener un resultado negativo para nuestros intereses. Pero aunque la ansiedad es de carácter esencialmente adaptativo, también puede que sea todo lo contrario si es mantenida en el tiempo y con altos niveles. Resumiendo, cuando la frecuencia, intensidad o duración de la respuesta de ansiedad son excesivas , tiende a disminuir la capacidad de adaptación al medio del individuo, entonces estaremos hablando de ansiedad patológica. En tu caso la respuesta ansiógena ante el diagnóstico es totalmente normal, ¡pero ojo! Como decíamos antes, lo que se presenta en un principio como una respuesta adaptativa, podría acabar siendo algo muy disfuncional para ti. Asi que querida amiga lo primero y más importante es que te informes lo máximo posible acerca tu enfermedad, etiología, tratamientos, vivencias de otras personas, etc. Esto permitirá que hagas una evaluación justa de tu situación y tus capacidades de afrontamiento, ahuyentando a todos aquellos posibles fantasmas (o falsas creencias) que puedas estar alimentando en tu cabeza. Se que no es tarea fácil, ni algo que se haga en uno o dos días, sino en muchos. Por ello, yo te recomendaría que te pusieses en contacto con alguna asociación de cáncer, donde puedan prestarte apoyo además de ser un sitio donde compartir tu experiencia y expresar tus dudas. Además seguramente ésta tenga talleres de Relajación, donde puedes aprender una serie de técnicas que te ayudarán a controlar la ansiedad y te ayuden a conciliar el sueño.

De todas formas es aconsejable que tengas en cuenta diez consejos prácticos y sencillos que te ayudarán a dormir mejor:
1 – Procura acostarte y levantarte siempre a la misma hora. La rutina te ayudará a dormir y no te acuestes ni intentes dormir hasta que no tengas sueño.
2 – No duermas durante el día. Sabemos que una siesta siempre apetece pero no utilices tu dormitorio para dormir durante el día.
3 – Haz ejercicio cada día por la mañana. No practiques ejercicio justo antes de acostarte.
4 – No hagas cenas muy pesadas ni tampoco te acuestes con hambre. Un vaso de leche caliente puede ayudarte a relajarte.
5 – Deja de fumar porque aunque al principio te costará más dormir luego será mejor.
6 – Bebe café únicamente por las mañanas.
7 – No consumas alcohol al menos cuatro horas antes de acostarse porque puede hacerte despertar durante la noche.
8 – Un baño o ducha caliente antes de acostarte te ayudará a relajarte y llegar más descansada a la cama.
9 – Intenta distraerte un buen rato antes de irte a dormir, pero nunca una vez en la cama. La televisión, ordenador, lectura y otros deberán quedar fuera del dormitorio.
10 – Duerme con prendas cómodas que no te molesten ni aprieten, un pijama de algodón será perfecto

Espero que te hayamos podido ayudar.
Un saludo. Marta”.

Esperamos que os resulte de utilidad. Un abrazo y ¡hasta el próximo salto de canguro!

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Hoy voy a hablaros de alternativas. Cuando recibes un diagnóstico de cáncer, acto seguido tu médico (oncólog@ o hematólog@) te enumera una serie de cosas que deberás evitar durante el tratamiento. Seguramente serán muchas y variadas, y se refieren tanto a pautas de alimentación (hay alimentos que están totalmente prohibidos, ya que pueden ser “peligrosos” para el/la paciente) como a hábitos cotidianos. A veces se trata de unas pocas prohibiciones, pero otras veces la lista es bastante larga, por lo que os recomiendo, como hice yo, tenerla por escrito, bien detallada, y siempre a la vista, sobre todo al principio, mientras un@ se está adaptando a esa nueva situación.

Psicológicamente, el hecho de que de repente muchas de nuestras actividades cotidianas se vean privadas de libertad puede afectarle a un@, en mayor o menor grado. A mi por ejemplo, me daba la sensación de que no podía hacer nada, de que casi todo me estaba vetado… Por eso realicé un ejercicio muy simple y que os invito a practicar: Por cada cosa que debía abandonar, cada alimento que debía dejar de tomar, cada hábito que debía cambiar, fui creando una lista paralela, con alimentos que me gustaban y que sí podía comer, con actividades que me gustaba realizar o que tenía ganas de probar y que no eran peligrosas para mi salud ni estaban desaconsejadas por mis doctoras. Y os aseguro que así el panorama cambia bastante, porque no tienes simplemente una lista de prohibiciones que en algún caso pueden suponer abandonar actividades de ocio que te gustaba realizar, o dejar de consumir determinados alimentos…

Por ejemplo, a mí y a la mayoría de pacientes oncológicos nos prohiben realizar ejercicio, deporte. Puedes dar un paseo, pero no puedes hacer unos largos en la piscina o en la playa (tampoco puedes ir a la piscina). Parece una tontería, pero a las pocas semanas de empezar con la primera quimio, e incluso mucho tiempo después, justo antes del autotrasplante, me moría de ganas de nadar en el mar (este pasado verano las condiciones climatológicas contribuían a reforzar ese anhelo) o de salir con mi mp3 a hacer “footing”. A una de mis doctoras le daba la risa, y se preguntaba “qué manía nos entraba a tod@s de querer hacer ejercicio justo en este momento de nuestra vida”. Incluso a personas que en su vida anterior al cáncer odiaban el ejercicio físico, y lo más cerca que habían estado de practicar algún deporte había sido a través del SILLÓN-BALL.

Aparte de esa “lista negra”, de cosas prohibidas, tienes tu propia lista de alternativas, a la que puedes echar un vistazo en momentos “de bajón”, cuando se te dé por pensar que no puedes hacer nada, que parece que estás sometid@ a un castigo…

Piénsalo, es algo así como deshojar margaritas. Por cada “no me quiere” hay un “me quiere”. Por cada “no puedo hacer/comer esto” hay un “si puedo”. Así las cosas están como más equilibradas ¿no? Por cada prohibición, una alternativa, una afición que sí puedas desarrollar… ¡O incluso alguna por descubrir!

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Portada del "cuento-guía"

Hace pocos días, con motivo del Día Mundial del Cáncer Infantil, el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, de Madrid, ha presentado una guía sobre trasplantes, dirigida a pequeños menores de 10 años.

La Directora General de Atención al Paciente, Elena Juárez, fue la encargada de presentar esta publicación, titulada “Me van a hacer un trasplante”. Su formato de “cuento” ayuda a los más pequeños a saber qué es y cómo se hace un trasplante de progenitores hematopoyéticos (sangre periférica, cordón o médula). ¡Seguro que los papás también leen con mucho interés este “cuento”!

La idea surgió del equipo de Onco-Hematología y la Unidad de Transplante hematopoyético de este centro pediátrico, y ha sido posible gracias a la colaboración de Soledad Maestre Martín-Ventas, una profesora que ha regalado los dibujos con los que se ilustra y da color a este cuento inspirado en las salas de hospitalización, las habitaciones, y otras instalaciones del Hospital Niño Jesús. Las ilustraciones han sido imprescindibles para poder traducir al lenguaje de los niños los conceptos más técnicos, y facilitarles la comprensión de lo que significa y conlleva el trasplante.

Se trata de la segunda guía que realiza este servicio médico en menos de dos años. La primera, también a cerca del trasplante hematopoyético, y dirigida a los padres de los pacientes, está teniendo una excelente acogida, un éxito que ha animado a los profesionales a poner en marcha iniciativas como éste cuento, relacionada con la información que se ofrece por escrito a los pacientes y a sus familiares.

Con 35 camas de hospitalización, un equipo de más de 110 personas y tratando alrededor de 100 nuevos casos al año, el servicio de onco-hematología y la unidad de trasplante hematopoyético de este hospital es uno de los mayores servicios europeos pediátricos en esta especialidad.

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Hoy voy a hablaros de una maravillosa iniciativa llamada JUEGATERAPIA, que conocí hace algún tiempo a través de Twitter. Siempre he estado convencida de que una de las cosas más maravillosas de este mundo es ver a un niño feliz. Una sonrisa de un niño o niña es uno de los espectáculos más hermosos de la naturaleza… En España, hay muchos pequeños afectados por algún tipo de cáncer o leucemia, como Guzmán, un amiguito del que otro día os hablaré. Y un buen día, a alguien se le ocurrió que podría hacerse más llevadera la estancia de los peques en el hospital y los tratamientos regalando videojuegos. Así nació Juegaterapia. Su sede central está en la calle Sagasta, en Madrid. Y colaboran estrechamente con la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer. Podeis encontrarles en http://juegaterapia.org/, en twitter, facebook y tuenti, o contactar con ellos por mail en info@juegaterapia.com.

¿En qué consiste su labor? Pues “recaudan” videoconsolas, PC’s, portátiles usados, videojuegos… Y los hacen llegar en distintos hospitales de la geografía española a pequeños que están ingresados recibiendo tratamientos. Su lema resume muy bien su filosofía: “la quimio jugando se pasa volando”. Y es que el juego puede ser una de las mejores terapias para estos peques. ¡Enhorabuena por esta gran iniciativa!

Como a veces una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo alguna de Juegaterapia. Regalando ilusión, regalando sonrisas. ¡Gracias chic@s!

(Próximamente: Entrevista a Juegaterapia)

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Hoy voy a hablar de algo muy importante: el uso de mascarillas. Que nadie se piense que se trata de un nuevo accesorio de belleza que se ha puesto de moda tras la desaparición de Michael Jackson, porque nada tiene que ver con el rey del pop. La mascarilla es un elemento fundamental en determinados casos de cáncer, los especialistas recomiendan su uso principalmente cuando el paciente está sometido a una quimioterapia agresiva, que hace que mermen sus defensas, después de un transplante de médula ósea o tras un autotrasplante. ¿Cuándo y cómo debe usarse la mascarilla?

En general, siempre que el paciente acuda a algún lugar donde corra peligro de contraer alguna infección de cualquier índole (y cuando un paciente está inmunodeprimido, es decir, cuando tiene las defensas bajitas, es muy sensible a todo tipo de infecciones y virus, por lo que hay que extremar las precauciones). Hay que decir que, al aire libre, el paciente tiene menos probabilidades de “cazar” algún virus o bacteria, pero cuando nos trasladamos a lugares cerrados y muy concurridos, la cosa cambia totalmente.

Tu médico te dirá si debes usar mascarilla y cuándo, pero en general es necesario usar mascarilla cuando el paciente acude al hospital o a un centro de salud, si utiliza algún medio de transporte (aunque esto suelen desaconsejarlo los médicos, que reducen las posibilidades de transporte de determinados pacientes al coche particular, al taxi o a la ambulancia), o si entra en un centro comercial, supermercado o tienda donde hay mucha gente (aunque este tipo de situaciones también las desaconsejan los médicos y suelen pedirle a los pacientes que las eviten a toda costa, para minimizar riesgos). Durante algún tiempo, también deberemos evitar a personas enfermas (aunque tengan un simple resfriado), para reducir las posibilidades de contraer algo nosotr@s.

No debe avergonzaros usar mascarilla. Sí, a veces la gente es imprudente e ignorante, y en cuanto nos ve en alguna de las situaciones citadas con la mascarilla bien encasquetada, nos mira raro. Algunos de reojo, otros descaradamente. Pero como es una medida preventiva y que nos puede evitar muchos quebraderos de cabeza, mejor que nos miren raro a caer enferm@s. A mí me han mirado raro muchas veces. Y me da igual, la verdad. No tenemos porqué llevar un letrero con caracteres bien grandes que diga “Warning: enferm@ de cáncer”, o “Llevo mascarilla para protegerme de tus posibles virus”. Os encontrareis incluso en situaciones graciosas, como que la gente pone cara de susto cuando os ve con la mascarilla, y much@s incluso se apartan de ti, por si acaso les puedes contagiar la gripe A o alguna extraña dolencia caribeña. No os cabreeis si vivís situaciones así: mucha gente no sabe de qué va todo esto. Y no saben que usamos la mascarilla para protegernos nosotr@s, no para evitar contagiarles algo a ell@s.

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Como el Canguro ha sido bueno, los Reyes le han traído una página web, gracias a la inestimable ayuda de Taller de Internet, Manufacturas de Internet, Miguelángel López y Diego González o Dieworks, como prefirais llamarle! Pero en nuestro pequeño equipo humano hay otras 2 incorporaciones que sin duda serán de gran interés para nuestros onconautas e internautas interesados en aprender un poquito más sobre el cáncer y sus efectos, en este caso os hablo de Cristina Vázquez,

Marta, la "psicóloga del canguro"

que podemos decir que ya es nuestra maquilladora y asesora de imagen de mano, y de Marta Lazcano, la psicóloga del canguro, que ¡ya cuenta con una sección propia! La sección se llama “La psicóloga responde” y esperamos y deseamos que os resulte a tod@s de gran utilidad. Marta y yo estamos encantadas de colaborar!

Calma, calma, nuestra asesora de imagen y maquilladora profesional Cristina también tendrá pronto la suya…

Tenemos dos correos electrónicos recién estrenados y estamos deseando recibir vuestras consultas: correo@laterapiadelcanguro.com o vsaez@laterapiadelcanguro.com.

Poned en el asunto del mensaje “consulta psicóloga” o “consulta imagen” y os responderemos a través de la publicación de un artículo relacionado en la web y en el blog, tan rápido como nuestras torpes patitas canguriles sean capaces de teclear! Mantendremos vuestra confidencialidad si así lo deseais! Un abrazo enorme, y hasta el próximo salto de canguro!

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Much@s quizás pensábais que había muerto, que el premio Linktostart 2010 como mejor proyecto social se me había subido a la cabeza, que lo de las entrevistas en prensa había hecho que perdiera el norte… ¡Pues nada de eso!

He pasado una época de agotamiento extremo y desgana total, pero parece que ya voy remontando, así que aquí estaré para seguir poniendo mi granito de arena en esta lucha sin cuartel, la lucha contra el cáncer.

¡Puedo decirlo más alto, pero no más claro! Disculpad por esta larga ausencia… Han pasado muchas cosas: he tenido “baile” de médicos, he acudido a varios obradoiros de Noites Abertas, estoy escribiendo un libro… ;) Pero sin duda una de las más importantes ha sido el último TAC: todo está ESTUPENDO, lo que quiere decir que casi casi casi se puede decir que ESTOY SEMI-CURADA (como el queso de los anuncios, jum!) :D

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