Archivo del 2 de Diciembre de 2010
Ahí van los últimos consejos que os puedo dar para cuidar la piel durante la radioterapia. Además de mantener una higiene adecuada, usando productos adecuados, y de evitar rozaduras en las zonas que reciben tratamiento, otro factor fundamental es la hidratación. Si ya de por sí usar una buena crema hidratante es un gesto que nuestra piel nos agradecerá (tengamos o no cáncer, recibamos o no radioterapia), con la radiación la piel se vuelve muy sensible y es preciso hidratarla. Para ello debemos aplicar la loción hidratante con un suave masaje, sin frotar, para asegurarnos de su correcta absorción. ¿Qué beneficios tiene la hidratación sobre nuestra piel? Pues permite mantener su equilibrio, además de favorecer la reparación y proliferación de la capa basal de la piel.
Por último, os recomiendo a tod@s proteger adecuadamente vuestra piel del
sol. Y es que con la contaminación y el agujero de la capa de ozono, el astro rey se ha convertido en uno de los peores enemigos de nuestra piel, siendo el responsable directo de los melanomas (tipo de cáncer que afecta a la piel). Las pieles claras corren un mayor peligro frente a las inclemencias solares, así que no está de más usar un protector solar incluso en invierno (de factor 15 como mínimo). En verano, por supuesto, al llevar menos ropa y exponer más nuestra piel al sol, debemos usar una protección mayor (SPF-30 o superior). Esto para las pieles sanas. Pero, ¿y las pieles que reciben radioterapia? Pues las zonas irradiadas deben protegerse de las radiaciones solares (¡con la radiación que están recibiendo en el hospital ya tienen suficiente!), utilizando a diario (incluso en invierno, aunque no salga el sol) un protector solar elevado (en verano el SPF debe ser todavía más elevado, o mejor aún, de “pantalla total”). Para que nuestra piel no se resienta, debemos mantenerla protegida de condiciones climatológicas adversas, como viento o temperaturas extremas.
¡Mañana más y mejor! Sólo me quedan… ¡21 sesiones!