Archivo del 17 de Noviembre de 2010
Hace días (más de quince), Las Palmas de Gran Canaria acogía la 52ª Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y el 26º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), es decir, citas profesionales que poco o nada suelen repercutir en la sociedad, y sí en las agendas de los hematólogos, oncólogos y demás profesionales sanitarios encargados de velar por la evolución de quienes padecemos algún tipo de cáncer. Vamos, que hubo unas jornadas técnicas en Canarias.
¿Qué qué han tenido de especial, o porqué hablamos de ellas en La Terapia del Canguro? (y encima con días de retraso). Pues porque uno de los expertos que acudió a este encuentro médico realizó en el marco de las jornadas una afirmación rotunda, y que echa por tierra un mito muy extendido entre la población. Y es que, según el jefe del Servicio de Hematología y Oncología Médica del Hospital Universitario Morales Meseguer de Murcia, Vicente Vicente García, “no hay ninguna base científica para decir que las antenas de telefonía móvil influyen como mecanismo desencadenante en la aparición de neoplasias de la sangre”.
Son las palabras de un investigador y experto en Oncohematología y
Genómica, así que suponemos que tendrá unas bases sólidas en las que apoyarse para realizar tales afirmaciones, y desmentir así la leyenda urbana de que los teléfonos móviles y las antenas de telefonía producen cáncer.
Según este experto, en los últimos años no es que haya más enfermedades de la sangre, sino más pacientes porque ha aumentado la población, que vive más años, y los tratamientos hacen que los pacientes vivan más tiempo. Por otra parte, el doctor Vicente García recalca que hay un notable avance en lo que a supervivencia se refiere, o lo que es lo mismo, cada vez muere menos gente como consecuencia del cáncer. Este médico señala además que las patologías relacionadas con la sangre no han cambiado respecto a las de hace 30 años, sino que han cambiado las circunstancias del diagnóstico. En este aspecto ha habido grandes avances en las últimas décadas, y actualmente se emplean técnicas de biología molecular para hacer un diagnóstico muy precoz, para el seguimiento de la enfermedad y su pronóstico.
El jefe de Hematología y Oncología Médica del Hospital Universitario Morales Meseguer de Murcia ha asegurado además que no es posible predecir un cáncer de sangre, ya que las enfermedades de la sangre son trastornos genéticos adquiridos y lo que se van descubriendo son manifestaciones o modificaciones moleculares que indican la existencia de una enfermedad. Según el doctor Vicente, no hay un diagnóstico genético de predisposición a enfermedades malignas de la sangre, aunque en otro tipo de tumores, como el cáncer de mama o el de colon, sí hay marcadores genéticos hereditarios.
Este médico rechaza la idea de que las ondas electromagnéticas emitidas por
antenas de telefonía móvil puedan tener algún tipo de influencia en el cáncer de sangre, y sin embargo admite que hay factores externos conocidos desde hace muchos años que producen leucemia. Y pone como ejemplos claros los casos detectados tras la explosión nuclear de Chernobyl y el bombardeo atómico sobre Hiroshima.
Advierte además de que hay pacientes que reciben quimioterapia por una serie de tumores, como cáncer de mama, que en cierta medida tienen más propensión a padecer cáncer.
Finalmente, Vicente Vicente incide en que determinados cánceres de sangre como el linfoma de Hodgkin se curan en el 90 % de los casos, una cifra de curación que se alcanza también en la leucemia infantil. Mientras, los pacientes con mieloma múltiple, cuya esperanza de vida era de 3 o 4 años tras el diagnóstico, han visto duplicada su supervivencia, es decir, viven en torno a 8 o 9 años. Así son los avances de la ciencia. Así es la magia de la medicina, que regala años de vida a personas que hace varias décadas apenas tendrían posibilidades de supervivencia. Disfrutar de ese gran regalo, de valor incalculable, de esos años de vida, depende solo de nosotros…
