Archivo de Noviembre de 2010
Hoy vamos a empezar a hablar de los cuidados que necesita la piel durante la radioterapia y después de la misma. Con unos sencillos consejos podemos mimar un poquito nuestra piel durante este tratamiento en el que, como comentábamos en otros post, se destruyen células cancerígenas, pero por desgracia las celulas sanas sufren también desbarajustes.
Lo primero y fundamental es mantener una higiene adecuada de nuestra piel. Esto no significa que tengamos que ducharnos 3 veces al día, embadurnarnos de body milk y ducharnos de nuevo (esta vez en colonia y desodorante). La higiene de la piel irradiada (es decir, de la piel de las zonas donde estamos recibiendo radioterapia) es mucho más sencilla. La zona debe lavarse con agua tibia (ni muy fría ni muy caliente, ¡por favor! La piel ya sufre bastante con la radiación, y puede incluso estar irritada, sensible, por lo que debemos evitarle “sufrimientos” innecesarios). Debemos usar jabón o gel preferiblemente neutro, suave y sin perfume.
Hoy ha sido mi segunda sesión y he alucinado de la cantidad de gente que me he encontrado en la sala de espera: la mayoría eran hombres de edad avanzada, pero también había varias chicas jovencitas y un chico de unos treinta y tantos… Realmente parecía que regalaban algo, porque la sala de espera de radioterapia en el Meixoeiro ¡estaba a rebosar! Esto viene a confirmar y reafirmar mi idea de que el cáncer es cosa de tod@s, porque cada vez somos más l@s afectad@s…
Mañana más consejos para el cuidado de la piel durante la radio.
¡Solo me quedan 23 sesiones!
Hoy ha sido una nueva fecha señalada en mi particular “calendario” desde que me diagnosticaron el cáncer. Hoy he recibido mi primera sesión de “radio” (trataré de usar este término para referirme a la radioterapia, porque es más corto y también más coloquial, que esto no lo escribe una especialista, oigan, aunque al paso que vamos, después de más de año y medio de batalla contra las fuerzas del mal, es decir, contra el cáncer, pues igual acabo especializándome un poco y todo…).
La primera sesión ha sido, según me han contado, diferente a las sesiones que recibiré los próximos 24 días de tratamiento (contamos 24 días excluyendo domingos y festivos, ¡faltaría más!) (bueno, aunque tuviera que ir también domingos y festivos no me importaría, “si hay que ir se va”, además ¡la salud es lo primero!). La de hoy ha sido una sesión un poco más larga, he estado 15 minutos recibiendo radioterapia directa sobre la piel de las zonas afectadas. En algunas de ellas, la radioterapia tiene una función de profilaxis (no, no hablo de preservativos, ¡malpensad@s!), que traducido al cristiano quiere decir que se usa para evitar que el cáncer vuelva a reproducirse en esas zonas. Pero en otras zonas, por ejemplo en el cuello, la radioterapia que me dan es para destruír células cancerosas que todavía andan por ahí dando la lata.
Al principio me he asustado un poco al entrar en “mi sala” (donde a partir de ahora recibiré siempre el tratamiento. En la puerta tiene un cartel de “Peligro: riesgo de radiación externa. No entrar”- pero claro, l@s pacientes tenemos que entrar, diga lo que diga el cartel, sino a ver como nos dan nuestra ración de radiación), pues el caso es que al entrar en mi sala había un grupo de chicas vestidas de blanco. Pensé que todas eran enfermeras, pero no, en este equipo también hay auxiliares y debe haber al menos una radioterapeuta (que se encarga de colocarte en la posición adecuada para recibir el tratamiento, y que controla las máquinas para asegurarse de que recibes la cantidad de radiación recetada por el onco-radiólogo). Examinaron mi tatuaje, me pusieron la máscara (os dejo con varias incógnitas que iremos resolviendo en próximos post), me dejaron sola en “la máquina” y comenzó. No sentí dolor, ni calor, ni nada de nada. Nervios y nada más. Salí de allí como una rosa. ¡Ya solo me quedan otras 24!
PD. Disculpad la tardanza, hoy el canguro, pablo y yo hemos disfrutado del derby “Barça-5-lobitos-al-Madrid” vía radiofónica y luego en la repetición. ¡Partidazo! Sí, somos los mejores ¿y qué?^^
Hoy voy a hablaros del tratamiento que comienzo mañana: la radioterapia. Como sabréis, es un tipo de tratamiento contra el cáncer, que puede administrarse sólo (por ejemplo en casos de cáncer de mama, tras extirpar un tumor…) o como coadyuvante (como “refuerzo” o complemento) de la quimioterapia. Consiste en usar dosis altas de radiación con el fin de destruir las células cancerosas de nuestro organismo y evitar así que se propaguen por nuestro cuerpo. La radioterapia externa es la más habitual, suele aplicarse en zonas muy concretas (la extensión de la zona a radiar varía en función del tipo de tumor o cáncer a combatir). Puede usarse antes de la quimio, para reducir el tamaño de un tumor, durante la quimio o después de la quimio (para asegurarnos que el organismo queda “limpio” de células cancerosas).
La radioterapia externa se administra al paciente o la paciente a través de una máquina fuera del cuerpo que dirige la radiación hacia las células afectadas por la enfermedad. Gracias a este tratamiento se eliminan las células cancerosas, o si el cáncer está muy avanzado se frena un poco el aumento de estas células.
Para que comiencen a destruirse las células cancerosas, (es decir, para que la radioterapia haga efecto) se necesitan días o semanas de tratamiento. Luego las células “malas” siguen destruyéndose durante semanas o incluso meses después de finalizar la radioterapia. También puede destruir células sanas, pero éstas casi siempre se regeneran después de terminar el tratamiento. De todas formas, para proteger en lo posible las células sanas, los onco-radiólogos usan las dosis más bajas posibles (que hagan el efecto deseado en las células cancerígenas, pero que no lleguen a dañar seriamente las sanas), “dosifican” el tratamiento en sesiones de pocos minutos diarios durante varios días seguidos (en mi caso serán unos 25 días), la complementan con medicinas y la dirigen a zonas muy localizadas, al foco de la enfermedad.
La mayoría de las personas recibe radioterapia externa una vez al día, 5 o 6 días a la semana, de lunes a viernes o de lunes a sábado. El tratamiento dura de 2 a 10 semanas, dependiendo del tipo de cáncer y del objetivo que se persiga con el tratamiento. El período de tiempo entre la primera y la última sesión se llama curso de tratamiento.
Como os decía, mañana empiezo mi tratamiento com radioterapia (del que
os iré dando más detalles sobre la marcha). Sí, tengo cáncer, pero soy muy feliz. Parece una contradicción ¿verdad? Pues no lo es, os lo aseguro. He crecido como persona, como mujer, como ser humano. He descubierto nuevas facetas de mi personalidad que desconocía. Ahora sé quien soy realmente, y desde que me detectaron el cáncer, mi vida de repente cobró sentido. Sí, soy un poco más sabia también. Y trato de sacar cada día algo bueno a esta enfermedad. No, no me he vuelto loca. Es cuestión de enfoque, de perspectiva, de actitud, de valentía. Y de valorar la vida como el más valioso de los tesoros…
Con este post inauguramos sección, pero antes de nada dejar claro que quien suscribe no es médico, sino periodista, por lo que en ningún caso vamos a hacer recetas electrónicas, ni pretendemos ser farmacéuticos, ni incitar a l@s lector@s del blog a automedicarse, ni nada por el estilo. Aquí simplemente analizaremos algunos productos que se venden en farmacias, que no requieren receta médica (aunque seguramente en algún momento los oncólogos, los hematólogos o los radiólogos nos los recomendarán). Conoceremos sus propiedades y veremos cómo nos pueden hacer la vida un poco más fácil durante los tratamientos contra el cáncer.
Empezaremos hablando de la loción hidratante específica Ureadin Rx Rd. Esta crema, de reciente lanzamiento al mercado, se comercializa en envase de 250 ml. Está indicada para pacientes que vayan a someterse a tratamiento de radioterapia. La radioterapia suele administrarse como coadyuvante de la quimio, antes, durante o después de ella (esto varía en función del tipo de cáncer, del tipo de quimio, del estado de salud del paciente… Son los oncólogos y hematólogos quienes deciden cuando y como debe administrarse la radioterapia. El especialista que se encarga de hacer el seguimiento de este tratamiento y de sus efectos secundarios es el onco-radiólogo). Uno de los efectos indeseables que produce la radioterapia son las reacciones cutáneas: la piel se vuelve muy sensible en las zonas que reciben radiación, y esas zonas pueden aparecer enrojecidas, resecas, con descamaciones (como cuando “pelamos” tras una quemadura solar) y en ocasiones con picores molestos. Este conjunto de síntomas se denomina “radiodermitis” y por el momento parece que Ureadin Rx Rd es el producto más indicado para tratarlos. Y es que esta loción posee propiedades hidratantes, calmantes, protectoras y reparadoras, y a la vez reduce el prurito o picor que origina en la piel la radioterapia.
Después de cada sesión, debo aplicarme Ureadin Rx Rd en toda la zona tratada, y según el especialista los efectos indeseables en la piel serán menos patentes (esto no quiere decir que vayan a desaparecer del todo, pero según me ha contado mi doctor serán menos molestos). La loción debe aplicarse con suavidad sobre la piel cada 12 horas, 2 veces al dia, una de ellas justo después de la sesión de radioterapia.
Hay que tener en cuenta que en las 2 horas previas a la administración de la radioterapia no se debe aplicar ningún producto sobre la piel. El lunes comenzaré un tratamiento de este tipo, y tendré ocasión de hablaros un poco más de este tipo de terapia radiológica. Mi tratamiento durará 25 días consecutivos (saltándonos los domingos y algún sábado), pero ya hablaremos de él en otro post. El caso es que a mí el onco-radiólogo me recomendó simplemente ducharme con un gel suave para la piel y antes de la radioterapia nada de desodorantes, ni colonias, ni cremas, ni depilación en las zonas que van a ser radiadas. En mi caso desde el cuello hasta el diafragma (creo… ¡Os lo confirmaré el lunes!).
Nota: NO uses este producto por tu cuenta, este artículo es meramente informativo. Consulta antes de su uso con tu oncólogo, onco-radiólogo o hematólogo.
Foto: Vanesa Sáez
Much@s de nosotr@s habrán oído hablar o habrán leído sobre una serie de alimentos que hay quien llama ya “alimentos anti-cáncer” o alimentos anticancerígenos. Pero ¿puede realmente la alimentación ser un factor determinante para desarrollar un cáncer? ¿influye la dieta en la aparición de la enfermedad? Y más interesante aún ¿realmente existen alimentos que ayudan a prevenir o a curar el cáncer? Pues la verdad es que, por el momento, esto es casi como hablar de la existencia de vida extraterrestre. Sería un tema digno de un Expediente X. ¿Porqué? Pues porque hay pocos estudios acerca de ello, pocas evidencias que lo demuestren.
En el último número de la revista Saber Vivir, por ejemplo, dedican un
buen número de páginas a explicar las propiedades anti-cáncer de una serie de alimentos, pero ¿hay pruebas que constaten que el consumo de esos alimentos permite curar el cáncer (o evitarlo)? Desgraciadamente NO, ya nos gustaría, porque así ya tendríamos ganada la batalla frente al cáncer: bastaría con seguir una determinada dieta a base de unos determinados alimentos, y ale, a despreocuparse, el cáncer ya estaría descartado de nuestras vidas. Pero como sabreis, las cosas de momento no funcionan así.
Aunque por supuesto, no dudo en que la dieta sí influye en el desarrollo de la enfermedad, también es cierto que deben confluir otra serie de factores para que el
cáncer aparezca. En primer lugar, es una enfermedad estadística. ¿Porqué? Pues porque los investigadores estiman que en los próximos años, uno de cada 3 hombres y una de cada 4 mujeres tendrán algún tipo de cáncer. Es decir, 2 de cada 7 personas tendrán cáncer. Y estas cifras si tienen una base científica. Sin embargo, se sigue estudiando porqué unos individuos y no otros desarrollan la enfermedad. El tabaco, el consumo de alcohol, el estrés, llevar una vida sedentaria, ingerir demasiadas grasas, frecuentar ambientes contaminados (por ejemplo bares llenos de humo de tabaco). Todos estos factores influyen en la aparición del cáncer. ¿Cómo? Eso nos lo tendrán que aclarar los científicos.
Y con respecto a los alimentos anticáncer, bajo mi punto de vista son un mito. Sí hay alimentos con propiedades muy beneficiosas para la salud, que ayudan incluso a recuperarse tras las tortuosas sesiones de quimio. De ellos iremos hablando en próximos post: de los que recomiendan los expertos en salud, y de los que he constatado por mi propia experiencia que efectivamente tenían un efecto beneficioso sobre mi organismo… Mientras os dejo reflexionando sobre este tema de los alimentos anticancerígenos. ¿Qué opinais?
Os invito a leer un artículo que he encontrado en Internet, es de hace 5 años, y fue publicado en el New York Times. Para ver el artículo completo haz click AQUÍ.
Fuentes consultadas: Revista Saber Vivir nº 122, www.lanacion.com.ar, www.consejosnaturales.com, www.naturalpa.com.
Aunque ya casi es mañana, no puedo dejar que termine esta jornada sin que el canguro saque una tarjeta roja como símbolo de repulsa a la violencia de género. Este año ya son 63 las mujeres que han muerto en España a manos de sus parejas o ex parejas. Y puede que mañana o pasado, otro nombre femenino más se sume a esa lista. No, no puede ser. Nada justifica la violencia de género. Como seres humanos, somos imperfectos por naturaleza, pero este gran defecto, la violencia, debemos corregirlo entre tod@s: denunciando, no consintiendo, educando, enseñando valores, mostrando repulsa. Seas hombre o mujer, joven o madurit@, solter@, casad@, comprometid@, saliendo con alguien o viviendo en pareja… No consientas que él (o ella) te ponga la mano encima. Nunca. Los hippies de los años 60 estarían hasta las cejas de porros, marihuana y otras sustancias alucinógenas, pero sin duda ensalzaron un lema que revela una gran sabiduría: “Haz el amor y no la guerra”. Amemos a nuestros semejantes, pero emplear la violencia… Nunca!
El canguro saca tarjeta roja a la violencia de género. Pero esta causa, al igual que la lucha contra el cáncer, no debe ser cosa de un día. Quedan muy bonitos en los titulares de los medios de comunicación los “Días internacionales de…” o los “Días internacionales contra…”, es estupendo que aunque sea un día los medios informativos se sumen a bombo y platillo a estas causas, empleando para tal fin una cascada de textos e imágenes acordes con la causa, sea ésta cual sea. Pero ¿creeis de verdad que con un día basta? Toda una vida es poca para decir no. Al cáncer. Y a la violencia de género.
Y a otras muchas cosas que se me ocurren…
(seguro que a vosotr@s también)
La farmacéutica suiza Roche Holding AG ha anunciado estos días la obtención de una licencia global del grupo de biotecnología estadounidense Genzyme para desarrollar pruebas sobre mutaciones celulares en el cáncer de pulmón.
Roche asegura que la finalidad de estas pruebas es detectar mutaciones del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por su sigla en inglés), con el fin de mejorar la administración de su fármaco Tarceva, una píldora que se toma en una dosis diaria para el tratamiento de cáncer pulmonar y pancreático.
Según ha asegurado en un comunicado el jefe de la división de diagnóstico de Roche, Daniel O’Day, el estudio tiene como finalidad proveer una herramienta simple que permitirá identificar rápidamente las mutaciones que se activen del EGFR.
Fuentes: Público.es, Europa Press.
Más info sobre esta farmacéutica en su web en España.
Una proteína provoca metástasis en el sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer de huesos que afecta principalmente a niños y jóvenes
Así lo determina un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge
Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell, Cataluña) demuestra que la proteína caveolina-1, presente en la membrana celular, está relacionada con la metástasis del Sarcoma de Ewing, uno de los tipos de cáncer infantil más frecuentes. El estudio en cuestión se publica este miércoles en la revista especializada Molecular Cancer Research. El Sarcoma de Ewing es el segundo tipo de cáncer de huesos más frecuente entre niños y adolescentes de entre 10 y 20 años, representa un 3% de todos los tumores infantiles y tiene una incidencia anual de 0,6 casos por cada millón de habitantes.
Este tipo de cáncer se caracteriza por una rápida evolución y los índices de curación son muy bajos, en función del primer órgano en el que se desarrolle el tumor.
El estudio del Idibell demuestra que la proteína caveolina-1 tiene un papel fundamental en la regulación de la habilidad de las células tumorales para migrar, para invadir la matriz extracelular y colonizar otros órganos distantes.
El coordinador del estudio, Óscar Martínez Tirado, explicó que la
importancia del estudio radica en que “se le añade relevancia al papel que juega esta proteína en el desarrollo del Sarcoma de Ewing”. “Hasta ahora conocíamos su papel en la oncogénesis (que es la fase previa al desarrollo del tumor) y la resistencia a la quimioterapia, pero ahora añadimos el papel fundamental que juega para el desarrollo de la metástasis”, dijo el coordinador del grupo de investigadores del Idibell.
Martínez Tirado aseguró que este descubrimiento “abre las puertas al desarrollo de nuevos fármacos para evitar la metástasis en este tipo de cáncer”.
Además de los investigadores del Idibell, en este estudio han participado también expertos del Instituto de Investigación de la Vall d’Hebron de Barcelona, del St. Jude Children’s Research Hospital de Memphis (EE.UU.), y del Georgetown University Medical Center de Washington (EE.UU.).
Fuentes: Europa Press, La Vanguardia, lainformación.com, www.telecinco.es.
Fotos: Idibell, AP.
Últimamente, por motivos de “agenda” (médica) y porque me encuentro inusualmente cansada (dicen que es todavía por efecto de la última quimio) actualizo el blog, como estos días pasados, un poco más tarde de mi horario habitual en el ciberespacio. Sobre las 8 de la tarde me siento frente al ordenador, respiro hondo (en breve comenzaré un tratamiento con radioterapia que durará casi un mes, justo ahora que empezaba a recuperar las fuerzas por momentos) y comienzo a teclear una nueva entrada. Pero en cuanto visito otro blog alojado en Novaxove, decido que la entrada de hoy tiene que ser de agradecimiento a Cristina Vázquez Santiso, gran maquilladora, gran persona y que ha decidido alegrarme el día hablando de la Terapia del Canguro en su blog. Aquí os dejo su post, tal cual. Espero que lo disfruteis tanto como yo!
“Un blog diferente, una entrevista diferente:la terapia del canguro
Hoy os voy a hablar de un Blog que creo que merece la pena leer, consultar y recomendar:La Terapia del Canguro.
Se trata de un blog centrado en el cáncer, desde el personalísimo punto de vista de alguien que lo sabe de primera mano, contando desde su misma experiencia (sin caer en el victimismo), puntos de vista desde distintos profesionales y temas relacionados con todo ello. Siendo la franqueza, vitalidad y energía puntos sobresalientes, que se respiran en cada una de sus líneas; siendo el realismo y el optimismo las claves.
A tener en cuenta para el paciente que por primera vez se encuentra en esta situación (orientación, información y comprensión), como para el que ha recaído, así como para sus familiares. Manteniéndonos al tanto de lo último en este campo y con muchas ganas de prosperar en diversos aspectos.
Todo ello con el rigor y la profesionalidad de esta joven periodista, a la cual he tenido el placer de conocer (me ha parecido encantadora y sincera)
Además de todo ello:
1) La puesta en marcha de una web especializada en cáncer y un blog la ha llevado a ser premiada en X Edición del Concurso de Ideas Empresariales Innovadoras de la USC (febrero 2010), finalista en la 2ª edición de Linktostart (2010).
2) Daniel Seijo (coordinador editorial de Weblogs SL, la mayor red de blogs profesionales en español, y uno de los bloggers más influyentes) comenta en su twitter: “Creo que nunca he hecho un #ff, así que mi primer y posiblemente último va para @TerapiaCanguro. ”
Y por último, he tenido el gran placer de ser entrevistada por Vanesa Sáez, el alma de este blog, os dejo el enlace que os conduce a dicha entrevista (la publicada el lunes 22 de noviembre). ¡Gracias Vanesa!
Espero que os guste”.
Cristina, no nos gusta ¡nos encanta! trabajar con gente tan profesional y a la vez tan cercana como tú!
Al que más y al que menos le preocupa su aspecto físico. Esta es una
realidad, un hecho, y aunque much@s niegan que el físico sea un factor importante en el día a día de una persona, sinceramente o mienten o están equivocad@s. ¿Quereis una prueba? Vamos a por ella: ¿cuant@s de vosotr@s salís de casa sin haberos mirado antes, al menos una vez, a un espejo? (¡aunque sea para peinaros!) Está muy claro que el aspecto físico es importante en la sociedad en la que vivimos, y ya no hablamos sólo de nuestro aspecto físico de cara a las relaciones con l@s demás, sino también de cara a la relación con un@ mismo, de cara a subir la propia autoestima. Para que l@s demás nos vean bien, antes tenemos que vernos nosotr@s bien ante el espejo, estar satisfech@s con nuestra imagen. No se trata de ser guap@ o atractiv@, la belleza es algo subjetivo, y por tanto todo el mundo no sigue los mismos criterios a la hora de calificar a alguien como guapo, bello, hermoso. La apreciación de algo como bello va más unido a modas, a prototipos que van cambiando a lo largo de la historia. Yo hablo de la satisfacción con el propio aspecto, que resulte agradable para uno mism@ y para l@s demás.
Si ya en el día a día de cualquier persona es un reto sentirse a gusto con su imagen, en el caso de quienes padecemos algún tipo de cáncer ¡ni os cuento! Hay quien adopta una actitud de total pasotismo, como respuesta a la enfermedad y a la huella que los tratamientos dejan en su imagen, pero creo que esto es contraproducente. En mi caso, por ejemplo, ha aumentado el tiempo que paso ante el espejo, el tiempo que dedico a cuidarme, y los resultados saltan a la vista, porque muy poca gente de mi entorno sabe que estoy luchando contra un cáncer, tengo buen aspecto (y en parte se lo debo al maquillaje, al lápiz corrector, al iluminador…) e incluso mis hematólogos y el onco-radiólogo me felicitó el otro día. Este tipo de cosas ayudan a un@ a venirse arriba, y os lo digo con total sinceridad, sin afán de frivolizar ni nada por el estilo. Cuando un@ tiene cáncer, verse bien ante el espejo, sentirse satisfech@ con su imagen, ya es una gran ayuda para hacer frente a la enfermedad.
Para hablar de imagen y maquillaje en el caso de pacientes oncológicos, nadie mejor para asesorarnos que una maquilladora profesional, y la elegida ha sido Cristina Vázquez Santiso, una joven coruñesa de 27 años que, tras licenciarse en Sociología en la UDC descubrió que su verdadera vocación era maquillar. Comenzó a trabajar en el mundo de la perfumería, para pagarse los estudios, formándose de la mano de varias firmas de maquillaje y estética. Esto le sirvió para adquirir experiencia a la hora de trabajar de cara al público, para captar las carencias existentes en ese ámbito y también para conocer las necesidades del cliente, algo en lo que, reconoce Cristina, también le han aportado mucho sus estudios de Sociología.
Cristina, que tiene un blog en Novaxove, y una web propia, confiesa que
siempre le gustó todo lo que rodea al mundo de la fitoterapia, y estudiando sobre ello pudo aprender todo lo que las plantas ofrecían como bálsamo para nuestra piel. Algo que, según ella misma explica, ahora está muy de moda: lo eco. ¿En qué momento esta socióloga de formación se dio cuenta de que, definitivamente, lo suyo era el maquillaje? “En Madrid de la mano de Roberto Siguero”- relata- “A partir de ahí realicé un curso en Sevilla de estética, maquillaje y caracterización. Este último año me he especializado en maquillaje para medios audiovisuales, moda, cine y televisión. También en cuidados estéticos para pacientes oncológicos, de la mano de la firma barcelonesa Zenith”. Pero eso no es todo… “Actualmente sigo formándome en dermocosmética e imagen personal. Además de maquilladora, soy beauty personal shopper, y oriento en cuidados de la piel”- nos cuenta esta emprendedora coruñesa.
La quimioterapia deja una huella bien visible en el aspecto de los pacientes oncológicos. Estos cambios se van produciendo paulatinamente, a medida que aumentan las sesiones de tratamiento acumuladas en el organismo, y suelen apreciarlos mejor, según recalca Cristina, quienes no viven el día a día con el paciente. Tomad nota de algunos consejos que nos da la experta: “Lo primero es hacerse con una buena peluca, ya sea de pelo natural como de las últimas que se están realizando sintéticas, de este modo un@ no se encuentra tan rar@. La piel cambia rotundamente con la quimio, no es la misma de antes, por lo tanto los cuidados tampoco: la deshidratación se hace visible, se vuelve hipersensible, no cicatriza bien, no acepta bien la luz solar… Hay que prestar especial atención a las manchas, y las cremas a utilizar han de ser muy fluídas y simples. Una vez que acabemos con la quimio y la piel vuelva a ser lo que era (en la medida de lo posible) haremos más uso de la protección solar. En cuanto al maquillaje, tenemos que vernos lo mejor posible, la imagen, el buen aspecto proporciona empuje: corregir flacidez, proporcionar luz, crear cejas suaves, hacer uso de las correcciones…”. Las pesatañas y las uñas, según la maquilladora coruñesa, mejor ni tocarlas. “Los pegamentos que se usan para fijar las pestañas postizas pueden dañar la piel de los pacientes que reciben quimio, que están más sensibles. Y los médicos en general recomiendan que no se pinten las uñas, ni usen acetonas o productos químicos en ellas. Como mucho limarlas suavemente o recortarlas con mucho cuidado”. Lo que sí se recomienda es usar crema de manos y crema específica para los pies que suelen agrietarse y si no se cuidan pueden incluso resultar heridos durante el proceso quimioterápico.
De todas formas, como cada paciente es único, antes de hacer nada, es mejor consultar al oncólogo o hematólogo que nos lleva, y una vez que nos den luz verdem acudir a asesorarse con un profesional en el ámbito de la estética y el maquillaje, que tenga formación en este campo. “Esto se aplica también a los hombres, que pueden usar maquillajes con fines correctores, es decir, para disimular bolsas y ojeras, para mejorar el tono de su piel (que suele volverse muy pálido o cetrino durante los tratamientos). No tienen porqué tener vergüenza, el maquillaje ya no es algo exclusivo de mujeres”- explica Cristina Vázquez.
En cuanto a la elección de la peluca, la maquilladora y experta en imagen
nos recomienda que sea de un tono similar al del paciente o la paciente, y mejor aún si tiene mechas o reflejos que contribuyan a aportar luz al rostro. Con respecto a la elección del lápiz de cejas, que se usa para disimular un poco la pérdida del vello de las cejas durante o tras la quimio, Cristina nos recomienda elegir un tono que no sea demasiado oscuro “Mejor pecar de claro que de oscuro. Y negro ¡ni hablar! Aporta dureza a las facciones y resta naturalidad”.
¿Y que hay de la experiencia directa de Cristina con el cáncer? Pues en lo profesional ha realizado, como comentábamos, un curso especializado en cuidados estéticos para pacientes oncológicos. “El curso lo impartía una profesional en el ámbito de la belleza que además sufrió un cáncer y seguía luchando contra la enfermedad. La información era muy válida y tenía aún más mérito”. De momento Cristina solo ha tenido un cliente que ha recibido quimioterapia, pero seguro que en un futuro serán más l@s pacientes oncológic@s que acudan a ella… Es una chica sensible y empática, y esto le da más puntos a la hora de tratar con este tipo de clientela. De hecho, considera que no es lo mismo trabajar con pacientes oncológicos que con otro tipo de clientes. “Las diferencias se encuentran, ya para empezar, en el estado psicológico en el que se encuentran estas personas, es duro y hay que poner todas las energías del mundo para continúar y no dejarse vencer, algo que es muy sencillo de decir pero difícil de realizar. Cada persona es un mundo”- asegura. “La quimio es un tratamiento tóxico y corrosivo, queda acumulada en otros zonas del cuerpo, y los efectos secundarios son múltiples. La piel se vuelve hipersensible, como la de un bebé. La persona no se siente ella misma, es un cambio brutal, y creo que además del apoyo psicológico, del día a día con la persona, de todo lo que pueda hacer un médico, los cuidados de la piel… La alimentación también juega un papel muy importante”- señala.
¿Es importante mantener alta la autoestima durante el tratamiento del cáncer? “Muchísimo, esa autoestima, esa fuerza es la que mantiene vivo a uno, y más sintiendo los cambios que tanto a nivel interno como externo, se sufren”- opina Cristina.
En lo personal, nuestra entrevistada también ha vivido de cerca el cáncer, no en su propia familia, pero sí en la de su mejor amiga… “Fue hace unos seis años. No suelo hablar mucho de esto… Era la madre de mi mejor amiga, a la cual le tenía mucho cariño porque siempre estuvimos muy unidas. He visto como con cuarenta y pocos años una persona encantadora, llena de salud y con unos hábitos impresionantes cambiaba de la noche a la mañana, mostró toda su fortaleza e intentó ser ella misma hasta el último momento. Falleció, su familia quedó destrozada como te puedes imaginar, y su hija por aquel entonces sólo contaba con 22 años y una madurez digna de admiración”- recuerda, un poco triste como es lógico.
Cristina asegura que el rojo es un color que le transmite pasión y optimismo, recomienda música salsa para “cambiar el chip”, y además lleva una vida sana. “Jamás he probado un cigarrillo en mi vida, sin embargo he sido y soy fumadora pasiva”- señala- aunque las amistades que son fumadoras, conmigo son siempre muy respetuosas”. Se pondría un 8 en hábitos de vida saludables (¡Sobresaliente!). ¿Quereis saber porqué? “Además de poder presumir todavía de huerta, y de consumir productos ecológicos… las algas, lo integral, el sésamo, el lino, las plantas, frutas, verduras y agua son mis productos indispensables. Sin descuidar la carne y el pescado. Realizo deporte. No consumo grasas en exceso y la comida rápida no es lo mío. No puedo ponerme un 9… ¡porque mis hábitos, mis horas, muchas veces se ven trastocados por mi trabajo!”- señala.
La maquilladora y estilista Cristina Vázquez se confiesa amante del cine clásico y la lectura, y nos recomienda una película que ella no se cansa de ver: “Desayuno con diamantes, para mí tiene una riqueza en matices absoluta gracias a la interpretación de Audrey, puesto que nada tiene que ver con la obra literaria. Un ejemplo, es ver cómo en su buzón guarda el maquillaje y su perfume, porque no espera ni cartas ni noticias de nadie: estaba sola en el mundo”- nos cuenta. 
Sobre lectura, asegura que le encantan las obras de Daniel Goleman, y nos las recomienda. En relación con el cáncer, Cristina asegura que no debemos dejar de leer “Tu vida en tus manos”, de Janet Plant.
¡Tomamos nota!


