Archivo de Octubre de 2010
Da igual ser un personaje famoso, que un ciudadano de a pié. El cáncer es una enfermedad que no entiende de edad, sexo, clase ni estatus social. Cada día son más l@s famos@s que se ven aquejad@s por esta dolencia. Si hace menos de un mes perdíamos a una figura indiscutible de la canción gallega, Ana Kiro, víctima de un cáncer de ovario con metástasis, hace unas horas fallecía en el madrileño Hospital de La Paz, Carla Duval, de 46 años, hermana de la popular artista Norma Duval, que es además imagen de la marca de ropa de mujer Punto Roma.
Hace 3 años, Carla Duval (cuyo nombre real era Carla Martín Aguilera) superó un cáncer de cuello de útero, también conocido como cáncer de cérvix, tras someterse a varias intervenciones quirúrgicas y varias sesiones de quimio y radioterapia. En agosto de este año, Carla sufrió una recaída o recidiva, que le obligó a dejar la gira teatral de la obra “Brujas” en la que trabajaba. Al parecer su recaída fue fuerte y Carla era consciente de su gravedad.
Al parecer, la hermana de Norma Duval descartó someterse a más tratamientos agresivos y eligió someterse a tratamientos paliativos del dolor. ¿Podemos decir que Carla tiró la toalla? Habrá quienes opinen que sí, y habrá quienes opinen que no. Pero lo que hay que reconocer es que no es fácil mantener una lucha de 3 años y, una vez que se deja atrás la enfermedad, recaer de forma agresiva. En todo caso, aunque también en esta ocasión el cáncer ha vencido, no debe ser tomado como ejemplo por mujeres que se encuentren ante un diagnóstico similar, ya que cada caso es un mundo, y el cáncer, en cada persona, evoluciona de una forma diferente.
Desde La Terapia del Canguro queremos mostrar todo nuestro apoyo y cariño a la familia en este duro trance. Nuestro mensaje se mantiene invariable: luchar y vivir, vivir y luchar. Porque hay que luchar. Luchar hasta el final.
Joan Massagué (Barcelona, 1953) es uno de los investigadores españoles más citados del mundo. Este científico del Instituto Sloan-Kettering estuvo un par de años investigando en EEUU, allá por los años 80, y a punto estuvo de tomar el relevo de sus padres en la farmacia que regentaban en la ciudad condal. Sin embargo en EEUU, donde no dejan escapar a los buenos investigadores (como sucede aquí en España) le ofrecieron la posibilidad de quedarse… y él aceptó. Fue así como se convirtió en uno de los mayores expertos mundiales en metástasis, un proceso del que entonces apenas nadie sabía nada y que causa el 90% de las muertes por cáncer. Massagué dirige ahora el programa de genética y biología del cáncer del Instituto Sloan-Kettering de Nueva York. De paso por Madrid para participar en el congreso Fronteras en la Progresión Tumoral, que se clausuró el pasado miércoles, explicó en una entrevista al diario Público cómo serán las terapias contra el cáncer de la próxima década.
Aquí os dejo la entrevista, muy interesante, tal y como aparece hoy en Público.
“Habrá una medicina normalizada del cáncer en 10 años”
¿Cómo surge la metástasis?
Yo utilizo la analogía de la delincuencia. Cuando hay sociedades amenazadas por la violencia y la pobreza, generan más candidatos a causar daño y a exportar ese daño. Muchos de ellos se quedan por el camino, pero siempre hay uno que se convierte en el terrorista más eficaz.
¿Un Bin-Laden del cáncer?
“Se desarrollarán medicamentos limpios en vez de quimioterapia”
Exacto. Es un proceso de selección darwiniana. Las células de un tumor han dejado de respetar las normas de urbanidad. A fin de formar un organismo, las células deben renunciar a grados de libertad individual y adaptarse al bien de la comunidad. No dividirse cuando quieran e incluso autoeliminarse cuando llevan mutaciones. El cáncer es el precio que pagamos por ser organismos vivos. Se desarrolla por errores o mutaciones en las células de nuestros propios tejidos que generan una comunidad asocial. Pero tienen que pagar un precio, porque el resto de la comunidad está en contra y manda al sistema policial, el sistema inmunitario. El tumor que vemos es el que ha conseguido burlar a esa policía. Lo que llamamos cáncer y metástasis es el resultado final del proceso de selección de los mejores entre los peores, los más malos.
¿Cuál es su plan para intentar frenar esa evolución?
No hay estrategia. Es una frontera tan amplia que lo primero que hay que hacer es poner conocimiento sobre la mesa, identificar genes y actividades de las células involucradas. Queremos descubrir los mecanismos por los cuales las células cancerosas abusan de genes que están diseñados para hacer el bien pero que les ayudan a infiltrarse en el cerebro, por ejemplo, a poder sobrevivir el estrés de estar en un tejido que nunca habían conocido antes y a pasar de resistir a dominar el entorno.
¿Qué es lo más nuevo en esta línea de investigación?
Nos interesa especialmente el estado de latencia. Ahora entendemos que todo tumor diagnosticado ha estado soltando células a la sangre. Por suerte la mayoría o todas han muerto. La quimioterapia, una herramienta burda pero efectiva, las liquida. Pero sabemos también que en muchos casos el enfermo se queda con una carga de células diseminadas invisibles, en nidos con unas pocas decenas en el hígado, en el pulmón, en la médula ósea y que están sin crecer. Queremos descubrir cuáles son los procesos que permiten a esas células malvivir, pero seguir ahí. Si los descubrimos y podemos desarrollar medicamentos que interfieran en ese proceso, estaremos previniendo la metástasis.
¿Cómo cree que serán esos tratamientos?
Se podrá perfilar muy bien el tumor de cada persona, qué mutaciones y riesgo tiene de atacar un órgano u otro. De toda la información que estamos poniendo sobre la mesa saldrán dianas contra las que desarrollar medicamentos razonablemente limpios, sin efectos secundarios, en forma de pastilla en vez de la quimioterapia.
¿Será así la medicina personalizada?
Serán conjuntos de pastillas y cada persona tendrá uno. Algunos lo llaman medicina personalizada, yo prefiero medicina normalizada del cáncer. Es el futuro al que llegaremos en una década.
¿Qué opina de la actual polémica con las células madre embrionarias en EEUU?
Es un paso atrás muy importante. La fecundación in vitro que ha recibido el Nobel este año era anatema en los años setenta y todavía la iglesia no la aplaude, a pesar de que millones de personas están en el mundo gracias a esa técnica. Pero la ciencia siempre avanza, no hay vuelta de hoja.
“La autoestima te da el 90% de la fuerza para afrontar el cáncer. La seguridad que le da a una persona verse guapa, verse con pelo, no tiene precio”
( Maria Esther Lago, peluquera y vendedora de pelucas)
Uno de los principales efectos secundarios de la quimioterapia es la caída del cabello, un hecho que suele resultar más traumático para nosotras que para ellos. ¿El motivo? No hay una explicación racional, puede ser por cuestiones de moda, de los cánones estéticos que nos impone la sociedad, incluso puede ser coquetería… O una mezcla de todos estos factores. Lo cierto es que cuando nos vemos sin pelo, nos convertimos en mujeres al borde de un ataque de nervios. Aunque algunas no quieran reconocerlo y se hagan las fuertes, el tema de la caída del cabello preocupa (y mucho) a la mayoría de las mujeres diagnosticadas de cáncer, leucemia o linfoma. Por suerte hay solución, y para algo están las tiendas de pelucas ¿no?
Sus precios varían en función del material del que están hechas, sintético o cabello natural. Las de cabello natural están tan bien logradas que sólo la usuaria nota que lleva una peluca. Pero si quieres tener más de una y tu bolsillo no puede soportar este cuantioso gasto, están también las sintéticas, de mayor o menor calidad (¡cuidado, no se trata de ir disfrazada de Morticia Addams!).
Maria Esther Lago Iglesias fue peluquera durante 10 años y hace 23 que se dedica al negocio de la venta de pelucas. Desde 1970, esta viguesa de 50 años muy bien llevados regenta el establecimiento Monna Lissa en la calle Cuba, cerca de la zona centro de la ciudad olívica. Maria Esther asegura que su primer contacto con el cáncer fue, precisamente, a través de su trabajo. “Cuando empecé a trabajar con pelucas, observé que la mayoría de clientes eran enferm@s de cáncer. Se viven momentos tensos en este tipo de negocio, el ambiente que predomina es de tristeza. No sólo viene gente mayor, también acuden a mi tienda jóvenes, y ahí ya se me cae el alma a los pies”- asegura.
“De repente, un día yo misma me veo afectada por la enfermedad”- me quedo ojiplática, la verdad es que esto no me lo esperaba. “Primero fue mi madre, con un cáncer de mama, y a los 2 años de eso me tocó a mí…”- Maria es una mujer activa, charlatana y nadie diria que ha vivido el cáncer en sus propias carnes- “Fue duro, muy duro. Del de mi madre ya han pasado 12 años, del mío 10. Ahora las dos estamos bien, vivas, felices. Hacemos vida normal”- no me cabe ninguna duda, a la vista está.
¿Y cómo afecta al entorno del enfermo conocer el diagnóstico? Según Maria Esther Lago “uno no puede apoyarse exclusivamente en los que están a tu lado, en tu pareja. Porque ellos no ven la parte psicológica, no lo tienen muy claro… Sino te ven muy muy malita ¡no te echan una mano!”- ríe. A partir de su propia experiencia, asegura haberse sensibilizado más todavía con el cáncer. “Hay diferencia entre tratar con clientes enfermos de cáncer que con otro tipo de clientela. La mayoría llegan a mi tienda en un momento muy delicado de su vida. Algunos se muestran muy poco receptivos… ¡Los hay que hasta vienen llorando!”- señala. “No es lo mismo que clientes que vienen por una halopecia, o simplemente porque buscan un cambio de look”.
“Les cuento a mis clientes que yo también he pasado por eso. Entonces notas cómo les cambia la cara… Se alegran, ponen cara de alivio… Alivio, porque yo lo he tenido y estoy viva”.
¿Cómo es el día a día de alguien que regenta una tienda de venta de pelucas? “Preparo las pelucas que están en exposición, realizo cortes, tintes y mechas más modernos a las pelucas, trato de renovar la tienda. Con mis clientes, sobre todo con los indecisos, pierdo bastante tiempo, pero no me importa, porque me gusta, me siento bien, a pesar de que los cojo en la peor fase: cuando empiezan la quimio, cuando se les está cayendo el pelo…”.
Sin duda lo que parece un trabajo sencillo no lo es, incluso requiere ser un poco psicóloga, algo de lo que te das cuenta cuando llevas 5 minutos charlando con Maria Esther. Hay momentos complicados. “Llevo bastante mal que hay clientes y clientas a los que conozco en la fase inicial de la enfermedad, luego pasan años sin venir, y a lo mejor, de repente, tienen una recaída y vuelven por aquí… Entonces no me alegro nada de verlos, es lo que peor llevo”- asegura.
Ella, como mujer que ha superado un cáncer de mama, asegura que es necesario desconectar de vez en cuando, perder de vista la enfermedad “Sino, te vuelves loca”- recalca. “En mi caso, lo único que me ayudaba a desconectar era mi trabajo, estar en contacto con los clientes. En esos momentos, me olvidaba por completo de mí misma para centrarme en ellos. En los momentos de soledad es cuando una piensa más…”- tiene toda la razón, aunque si esos momentos de soledad nos mantenemos ocupad@s… Entonces tampoco le damos vueltas al cáncer ni a nuestro estado de salud.
Claro que no tod@s pueden permitirse eso de tener cáncer y trabaja
r al mismo tiempo. Maria Esther es una de pocas. “Cuando tuve cáncer de mama seguí trabajando, porque mi trabajo no requería un esfuerzo físico descomunal: si una tarde estaba mal, pues no venía. No tengo un horario estricto, en eso he tenido suerte”- nos cuenta.
¿Cambia en algo tu vida después de tener un cáncer? “En mi caso no ha cambiado nada. Al tener una mastectomía radical (le han extirpado un pecho) yo físicamente no me gusto, pero ya lo tengo aceptado. No voy por ahí anunciando con un cartel que he tenido cáncer, pero tampoco tengo problema en decirlo: No me veo distinta a los demás”- explica.
¿Puede una peluca cambiarte la vida si has sido diagnosticad@ de cáncer, leucemia o de un linfoma? Maria Esther está convencida de que sí, y no porque ella se dedique profesionalmente a este negocio.
“El 90% de la fuerza para afrontar un cáncer viene dado por la autoestima. El aspecto enfermizo que produce el tratamiento, con cara ojerosa, tono de piel cetrino, caída del cabello… hace que te veas en el espejo y te caigas. Lo importante, lo fundamental, es no permitir que nuestro aspecto sea de enfermo”- recalca. “Creo que el uso de peluca debería ser obligatorio para quienes tienen cáncer. Hay quien, tras el diagnóstico, se encuentra abatido, y asocian la peluca con el cáncer y se niegan a usarla. Pero es un error. La seguridad que le da a una persona verse guapa, verse con pelo, no tiene precio. Es importantísimo para tener fuerzas y ánimos”- insiste.
La peluca tiene más demanda por parte de las mujeres que de los varones. ¿Tendrá esto alguna explicación, o es que, simplemente, somos más vanidosas?
“Para ellos la pérdida del pelo es menos traumática, lo ven como algo secundario. De hecho muchos chicos se rapan el pelo por cuestión de modas o porque les gusta, no por tener cáncer. En una mujer, sin embargo, el pelo rapado no es nada habitual. Vendo pelucas también a hombres, pero ellos son sólo un 10% de mi clientela, el otro 90% son mujeres”- explica Maria Esther. “A ellos les importa mucho menos la imagen, y de hecho también son más reticentes que nosotras a usar maquillaje, no quieren ni oir hablar del tema. Ellos están más pendientes de su enfermedad en sí, mientras que a nosotras nos preocupa más nuestro aspecto, los efectos secundarios…”.
No tiene ningún libro, película o canción predilecta (o quizás la pregunta la ha pillado por sorpresa), pero asegura que antes era mucho “de dramas” (en lo que a cine se refiere) y a raíz de la enfermedad empezó a aficionarse a las comedias. “Necesito que me hagan reír”- explica. Asegura que para ella un color que refleja optimismo es el blanco, aunque parezca mentira (por ser un color asociado a hospitales). ¿Porqué? “El color blanco desprende luz, claridad. Te hace ver las cosas más claras”.
En cuanto a su estilo de vida, Maria Esther es fumadora. No ha intentado dejar de fumar, ni tiene pensado dejarlo. Sin embargo, se declara a favor de la Ley Antitabaco que entrará en vigor en enero de 2011 “si me prohíben fumar por ley, a lo mejor así consigo dejarlo”- señala. En cuanto a si lleva o no una vida saludable… Pues a medias. “Me pongo de nota un 6. El tabaco me resta puntos, y también el café, porque tomo mucho, aunque no debería. Para compensar, no bebo nada de alcohol, me alimento bien y trato de ir andando a todas partes. También iba 2 días a la semana a pilates, aunque ahora lo he dejado. Tengo una vida muy activa, porque… ¡soy muy activa!”.
Para Maria Esther, una vez que le explico porqué un canguro da nombre a mi iniciativa “no hay un animal mejor para transmitir lo que tú quieres”. Recomienda la web a cualquier persona que de una u otra forma haya sido “tocada” por el cáncer. Y su mensaje está muy claro, para todos aquellos que viven con esta enfermedad:
“Es una mala etapa, de esto se sale”.
Cuando a uno le diagnostican un cáncer, leucemia o linfoma lo más habitual es que en un corto período de tiempo desde la fecha en que recibe la noticia comience con la quimio. ¿Qué es la quimio? Pues la quimioterapia, uno de los tratamientos más habituales en enfermedades cancerosas. Puede administrarse por vía oral, en forma de pastillas cuyo compuesto principal es un determinado fármaco, o bien administrarse por vía venosa, vertiendo esos compuestos directamente al torrente sanguíneo del paciente.
Para este segundo tipo de administración de la quimio, pueden emplearse las venas periféricas (principalmente las de los brazos), aunque en los últimos tiempos los hematólogos y oncólogos son más partidarios de la colocación de un pequeño dispositivo (similar en forma y tamaño a una caja de lentillas) llamado reservorio venoso subcutáneo. Va colocado debajo de la piel, normalmente encima del pecho, y conectado a través de un catéter a una vena principal, lo que permite que la administración de los fármacos sea más rápida.
La quimio suele tener efectos secundarios que varían de unos pacientes a otros: náuseas, vómitos, diarrea, agotamiento físico, somnolencia, apatía, sudores… Estos efectos son más patentes durante las 48 horas posteriores a la administración de la quimioterapia, y van desapareciendo progresivamente a medida que pasan los días. Entre sesión y sesión suelen darnos un periodo de tiempo que varía (suelen ser varios días) para que nuestro organismo se recupere y esté listo para una nueva sesión.
Lo primero que debemos asumir es que no debemos temer a la quimio. Es desagradable (bueno, los fármacos en sí no, me refiero a sus efectos) y las náuseas, acompañadas de vómitos y cansancio, suelen ser inevitables. Para hacerlo un poco más llevadero los médicos recetan a los pacientes Zofram o Yatrox, dos fármacos que sirven para paliar los efectos desagradables de la quimio (aunque en muchos casos no consiguen eliminarlos del todo).
Pues lo dicho, la quimio es por nuestro bien, en parte gracias a ella podremos curarnos. Así que debemos ser fuertes y asumirla como un sacrificio que nos reportará beneficios en un futuro próximo. Cuando acudas a ponerte la quimio al hospital de día, te recomiendo que lo hagas por la mañana, después de un buen desayuno. Ayuda mucho después de la quimio tomar cosas suaves, como arroz hervido con pechugas de pollo a la plancha, un puré de verduras, una sopa… Evitando comidas con olores y sabores fuertes. También evitaremos cocinar en las 24 horas siguientes a la quimio, para evitar que se incrementen las náuseas y los vómitos.
Es recomendable beber mucha agua (nada de agua del grifo ni agua de pozo, de fuentes, etcétera, sino agua embotellada), tomar infusiones, zumos de frutas y Coca-cola o Pepsi.
Sí, sí, habeis leído bien. Los refrescos de cola son estupendos para asentar el estómago entre vomitona y vomitona, si están fresquitos mejor. Coca-cola, Pepsi… Da igual. Eso sí, debe ser SIN CAFEÍNA (debemos evitar los excitantes: café, té, tabaco, alcohol) y yo os recomiendo que preferiblemente LIGHT o ZERO (sin azúcar, para no sumar calorías inútiles a nuestra dieta).
Las horas post-quimio pueden ser una tortura (por los efectos secundarios) o podemos tomárnoslas como un par de jornadas de relax, en las que limitaremos nuestra actividad física al mínimo, dormiremos muchas horas y podemos hacer otras cosas como leer, ver la tele, ver alguna película en DVD, jugar a algún videojuego (sin cansarnos) o incluso dibujar o pintar!
A medida que nos vayamos sintiendo mejor podemos salir a dar un paseo (si es en invierno bien abrigad@s, ya que nuestras defensas estarán bajas y podemos resfriarnos con mayor facilidad), recibir la visita de algún amigo/a, cocinar, hacer la compra, conectarnos a Internet, escribir (si no estaba entre tus hobbies éste es un buen momento para experimentar con la escritura… engancha, de verdad!), hacer manualidades, aprender a coser, a hacer ganchillo o a crear tu propia bisutería con abalorios… Lo importante es mantenerse activo, no abandonase a la enfermedad… Por mucho que nos duela, por muy incómodos que sean los efectos secundarios, nuestras ganas de vivir siempre tienen que estar en primera plana! Porque ¿sabeis qué? A mi me está funcionando. Y si a mi me funciona, ¿porqué no a vosotros? Ya sé, cada caso es un mundo, cada paciente es un mundo, pero hay una regla universal que me dejó muy clara desde el principio una de mis hematólogas:
El 50% de la curación depende del trabajo de los médicos y del tratamiento, pero el otro 50%, es decir, la mitad de la curación depende de un@ mism@!!!!!!!!!!!!
Nada de dejarse vencer, chicos y chicas, hombres y mujeres que leais este artículo. No hay nada escrito, el destino lo escribimos nosotros mismos! Tu actitud debe ser positiva, debes animarte y desterrar de tu mente los nubarrones-pensamientos pesimistas y negativos. Si eres capaz de repetirte cada día a ti mism@ “Quiero vivir, quiero vivir, la vida es maravillosa, esto solo es una mala racha, un mal trago que pronto quedará atrás” ya tienes medio camino andado…
Piénsalo. No te cuesta nada. Cuanto más sonrías, más fuerte serás ante la enfermedad. Porque una sonrisa tuya alivia a tus seres queridos (en el mejor de los casos preocupadísimos por ti en esta etapa de tu vida, y en el peor de los casos… destrozados tras conocer el diagnóstico), una sonrisa tuya le dice al cáncer “NO TE TENGO MIEDO” y le dice también “Soy más fuerte que tú”.
Sonríe, vive, disfruta de las pequeñas cosas.
No pienses en lo que puede pasar mañana… Porque realmente nadie lo sabe con certeza, tenga o no tenga cáncer, leucemia, un linfoma… o un simple dolor de cabeza!
La nueva ley antitabaco ha superado su primer trámite al ser aprobada por consenso en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados. El texto prohíbe fumar en los espacios públicos y cerrados y decreta lugares libres de humo los recintos hospitalarios, incluidas las zonas de acceso, y las áreas de ocio infantiles.
La nueva norma permitirá fumar en los centros penitenciarios, residencias de mayores y discapacitados y en psiquiátricos, pero solo en aquellas áreas reservadas para ello.
De la misma manera, se permite que los hoteles reserven un 30% de sus plazas para fumadores, pero éstas deberán ser siempre las mismas y estar perfectamente identificadas.
La ley sin embargo no contempla la posibilidad de destinar espacios reservados para fumadores en bares y restaurantes, ni ningún tipo de indemnización a aquellos empresarios del sector hostelero que realizaron obras de acondicionamientos en sus locales.
Esta nueva norma cumple con el objetivo planteado por distintas organizaciones sociales, entre las que se encuentra la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc), que no es otro que proteger a menores y no fumadores de la exposición al humo del tabaco.
A partir de ahora, el texto inicia su trámite en el Senado y está previsto que entre en vigor el 2 de enero de 2011.
FUENTE: www.aecc.es
Ikerlan-IK4 y Mondragón Unibertsitatea participan en un proyecto impulsado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, que ha desarrollado un microchip capaz de separar y extraer las células tumorales que viajan por el torrente sanguíneo a través de ondas ultrasónicas. En este trabajo también han colaborado la Fundación Hospital General de la Universidad de Elche junto con el investigador Alfredo Carrato.
El microchip patentado tiene un tamaño de una moneda de un euro y dispone de un pequeño canal por donde discurre una muestra de sangre del paciente con células tumorales circulantes. A través de ondas ultrasónicas enfocadas en una zona, estas células, que tienen densidad y tamaño diferentes al resto, se concentran en este punto desde el que se recolectan.
Este dispositivo fabricado en plástico presenta potenciales ventajas en la detección de metástasis en sus fases iniciales, y en el control de la efectividad de la terapia aplicada a pacientes con cáncer. Está compuesto por un generador piezoeléctrico de ondas acústicas, un microchip y un encapsulado fluídico.
Otra de las peculiaridades se encuentra en que el proceso es completamente no-invasivo, ya que no necesita introducir en la muestra de la sangre ningún elemento externo para la detección de las células tumorales circulantes en sangre. Además, mantiene las propiedades de las células para llevar a cabo posteriores estudios o análisis biomoleculares.
La siguiente fase consiste en el desarrollo de un prototipo industrial con el objetivo que pueda ser utilizado masivamente. Para ello, el equipo investigador ya está trabajando en perfeccionar el microchip, y en el desarrollo de un sistema de detección y contaje automático de las células tumorales.
(FUENTES: http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias; EUREKALERT)
“¿Cáncer? Eso no me afecta, yo nunca voy a tener uno”. Seguramente este es el pensamiento de much@s de vosotr@s. Podemos mostrarnos solidarios con determinadas causas, como puede ser esta, pero nunca nos planteamos que podamos llegar a ser nosotr@s l@s afectad@s. Una dosis extra de empatía nunca viene mal. ¿Qué qué es eso de la empatía? Pues meterse en la piel del otro, en vez de mirar para otro lado e ignorar la realidad que nos rodea. Muchas veces es lo más fácil y cómodo, como cuando nos ponían en la tele o en la prensa aquellas campañas para contribuir a paliar el hambre en África. En el momento causaban gran impacto “Pobrecitos niños, que delgadísimos están, cuantos se mueren cada día…” pero al siguiente corte publicitario ya nos habíamos olvidado del hambre, de las enfermedades y de todas las penurias que pasaban aquellos niños (eso si habíamos visto el spot, porque algun@s sin dudarlo cambiarían de canal, para no herir sus sensibilidades con aquellas imágenes desagradables).
Quizás resulte duro el ejemplo y duras mis palabras, pero con el cáncer sucede lo mismo. Yo misma en mi trabajo como periodista radiofónica he realizado diversas entrevistas, noticias o reportajes relaccionados con esta enfermedad… Me considero una mujer empática y solidaria, pero jamás imaginé que yo estaría “al otro lado”, que sería yo la enferma, que sería yo un número más de las estadísticas de afectados por el cáncer… Dicen que, generalmente, la realidad supera a la ficción, y eso es lo que me sucedió a mí…
No cometais este error, no penseis que el cáncer es algo que le pasa a otr@s, pero que nunca os va a tocar a vosotr@s ni a vuestros seres queridos. No soy en absoluto pesimista ni apocalíptica, ojo. A la vista están las cifras. Echando un vistazo a la web de la Sociedad Española de Oncología Médica, he visto las predicciones de afectad@s de cáncer de aquí a 5 años… ¡Y no son poc@s precisamente! En 2015 más de 220.000 personas serán diagnosticadas de cáncer en España (136.961 varones y 85.108 mujeres), siendo el tipo más frecuente el cáncer colorrectal, por delante, en términos globales, de los de pulmón y mama.
Uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres (lo que suman 2 de cada 7 personas, una estadística considerablemente elevada) serán diagnosticadas de esta enfermedad a lo largo de su vida. ¿Qué significa esto? Pues que el cáncer no es una enfermedad minoritaria, que afecta a un reducido sector de la población, sino todo lo contrario. De hecho, cada día que pasa conocemos más casos (amigos, familiares, conocidos, famosos…) de esta enfermedad. Por suerte, aunque se prevé que la dolencia vaya en aumento en los próximos años, aunque es la segunda causa de muerte en España y, como problema de salud, debe ser tratado con la máxima prioridad, también es cierto que a medida que aumenta su incidencia, disminuye su tasa de mortalidad. Y esto gracias a los avances en el diagnóstico precoz y el tratamiento, a los avances de los investigadores, e indudablemente, gracias a la concienciación. Porque poco a poco nos vamos concienciando de la necesidad de realizarnos chequeos rutinarios en el medico de cabecera, en el caso de las mujeres de acudir a nuestra cita con el ginecólogo.
En la actualidad, la SEOM calcula que la prevalencia total de cáncer en España es de más de 1.500.000 personas. Entre l@s pacientes diagnosticad@s en los últimos 5 años, el tumor más frecuente en términos globales es el de mama, seguido del colorrectal. El cáncer de pulmón y el colorrectal son los que tienen peor prognóstico, es decir, los causantes de un mayor número de muertes.
Con esto no quiero desmoralizar a nadie, sino informar, concienciar y sobre todo, dejar claro que:
- El cáncer tiene cura.
- Tener cáncer no es sinónimo de estar condenado a muerte.
- El cáncer (en cualquiera de sus variantes, incluidas el linfoma o la leucemia) puede afectar a cualquiera.
- L@s fumador@s y bebedor@s habituales tienen más papeletas para sufrir algún tipo de cáncer, ahora o dentro de unos años.
- La mejor prevención: La información.
- Un estilo de vida saludable, practicando algo de deporte (aunque sea pasear a paso ligero) y llevando una alimentación lo más sana y natural posible ayudan a disminuir nuestros boletos para este sorteo…
- Tener cáncer no es sinónimo de “estar apestado”: No es contagioso, no suele incapacitar para desempeñar un trabajo y no debe ser visto como algo desagradable, sino como cualquier otra enfermedad (¿una gripe de larga duración?
).
- Las cifras son eso, cifras, el ser humano es mucho más complejo que las cifras, y cada caso es un mundo: Cada enferm@ es un mundo!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡EL CÁNCER ES COSA DE TODOS!!!!!!!!!!!
(Fuentes consultadas: www.seom.com, www.elpais.com, www.eldiariomontanes.es )
Hoy, 19 de octubre, para muchos y muchas es solo una fecha más en el calendario. Pero este día tiene algo especial. ¿Quereis descubrir el qué? Pues seguid leyendo…
Hoy es el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, una jornada de reflexión sobre esta dolencia, de ensalzar la importancia de la prevención, y una jornada para recordar, tanto a aquellas que están librando ahora la batalla como a las que ya han superado el cáncer de mama o a las que nunca podrán contarlo. Hoy es un día dedicado a la mujer, a todas nosotras. Porque lo valemos!
Por tercer año consecutivo, Ausonia y la Asociación Española contra el Cáncer han puesto en marcha una campaña solidaria para colaborar en la prevención e investigación del cáncer de mama. El objetivo de este año es transmitir que llevar una vida sana realmente ayuda a prevenir este tipo de dolencia.
En esta ocasión, dos voces españolas han cambiado el micrófono por la brocha, para pintar sobre una pared blanca un enorme lazo rosa. Marta Sánchez y Chenoa, juntas por una buena causa.
Si el pasado año Lolita Flores, Olivia Molina, María Castro, José Toledo y Almudena Cid, posaban ante el objetivo del fotógrafo Alfonso Ohnur con una lazo rosa y un pañuelo a la cabeza, como madrinas de la segunda edición de esta campaña, este año Marta Sánchez y Chenoa han posado con el pañuelo rosa de Ausonia en la cabeza, y pintando un gran lazo rosa como muestra solidaria ante el cáncer de mama, una enfermedad que según datos de la AECC padecerá 1 de cada 8 mujeres. Esta cifra aislada puede alarmar, pero tenemos muchos motivos para ser positivos, ya que gracias a los avances en la investigación y al diagnóstico precoz, la supervivencia tras vivir esta dolencia ha mejorado significativamente en los últimos 20 años.
“Cada año disponemos de mayor información para prevenir, diagnosticar precozmente y tratar el cáncer de mama. Y hoy en día, si se detecta en su etapa inicial, la posibilidad de curación es prácticamente del 100%”, comentaba Marta Sánchez.
¿Y cómo detectar la enfermedad en su etapa inicial? Pues, si tienes de 45 a 50 años, no lo dudes ni un minuto, hazte una mamografía. Es la prueba más eficaz y fiable para diagnosticar el cáncer de mama, para poder tratarlo a tiempo. Para poder curarte cuanto antes.
En la campaña de este año, Ausonia y la AECC hacen hincapié en la necesidad de llevar una vida sana, como parte del programa de prevención. Y es que la sencilla combinación ejercicio+alimentación sana+mamografías periódicas realmente es efectiva para prevenir la enfermedad. Vamos con algunos sencillos consejos para nuestro día a día, chicas y chicos! Sí, sí, habeis leído bien, vosotros no estais exentos de llevar una vida saludable. Además, por si no lo sabíais, aunque tiene una menor incidencia entre los varones, el cáncer de mama también afecta a algunos hombres…
Decíamos que los 3 pilares básicos son ejercicio+alimentación sana+ mamografías. Vamos con …
EJERCICIO: No hace falta “machacarse” en el gim ni practicar un deporte a nivel competición. Pero en nuestro día a día sí podemos hacer ejercicio… ¿Cómo?
- Subiendo por las escaleras al menos una vez al día, olvidándonos del ascensor.
- Aprovechar las distancias cortas para ir andando (nada de coger el coche o el autobús para todo!).
- Dedica una tarde a la semana a practicar algún deporte, bailar, jugar con los niños… Si no te apetece, también vale con caminar a buen ritmo, al menos, 30 minutos al día.
ALIMENTACIÓN: Disminuir la ingesta de grasas es una de las claves para prevenir el cáncer. Principalmente debemos evitar la bollería industrial, y fijarnos en la composición de los alimentos que compramos, ya que muchos de los componentes que llevan “E” seguido de un número son poco recomendables para la salud. Cuanto más natural comas, mejor.
¿Que te apetecen unos brownies con pepitas de chocolate? Pues puedes hacerlos tú mismo/a! (en unos días cuelgo la receta). Pero vamos a lo que vamos, a los consejillos para llevar una alimentación un poco más sana.
- Come al menos 2 piezas de fruta al día. La merienda o a media mañana son buenos momentos, en vez de “picotear” cosas menos saludables. Puedes sustituir una de las piezas de fruta por un vaso de zumo de naranja natural. Elige frutas que te gusten, que no sea una obligación, que pase a convertirse en un hábito agradable.
- Trata de comer verduras todos los días. Puedes utilizarlas como guarnición en tus platos, en revueltos (espinacas), gazpachos, ensaladas, caldos o sopas.
- No te olvides de la fibra, un aporte diario de 30 a 35 gramos ayuda a prevenir el cáncer de mama. Algunos alimentos ricos en fibra son los cereales (principalmente los integrales), guisantes, habas, la soja, las fresas, moras y frambuesas, manzanas, ciruelas, peras, cítricos (naranja, limón, pomelo, lima), coles de bruselas, bróculi, pimientos, patatas, espárragos (también los de bote), zanahorias, ajo, lechuga, espinacas, tomates y frutos secos (almendras, avellanas, ciruelas pasas…).
MAMOGRAFÍA: Las más jóvenes debemos realizarnos auto-exploraciones, y en el caso de detectar algún bultito (bien en el pecho, en las axilas o cuello) consultar con nuestro médico de cabecera. Las mamografías, a partir de los 45-50 años son fundamentales para el diagnóstico precoz de la enfermedad. Así que, si no estás en edad de hacerte mamografías o eres chico, puedes colaborar con la causa recordándole a tu mujer, a tu madre, a tu tía, a tu abuela o toda fémina que aprecies (sí, también a tu suegra) que no olviden sus visitas al ginecólogo, ni tampoco realizarse periódicamente una mamografía. Puedes salvarles la vida!
Cada 35 minutos una mujer en España es diagnosticada de cáncer de mama (mientras lees esto habrá una más). Esta enfermedad es la primera causa de muerte entre la población femenina española, y en nuestro país afecta cada año a un promedio de 16.500 mujeres. Al año, fallecen 6.000 mujeres en España y 40.000 en Estados Unidos por esta causa.1 de cada 8 mujeres presentará cáncer de mama a lo largo de su vida.
Las cifras producen escalofríos, porque son frías y tajantes. Pero tenemos muchos motivos para sonreir y afrontar el futuro con optimismo porque en el mismo espacio-tiempo, en España la mortalidad debido a esta enfermedad está bajando un 1’4% al año, gracias en buena parte a las campañas de detección precoz, que permiten detectar el cáncer “a tiempo”, y en estados cada vez más iniciales.
Además, en España cerca del 80% de las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama lo superan. Por ejemplo mi vecina de enfrente. Es una mujer de setenta y pico años, soltera, sin hijos, le han estirpado ambos pechos y también (como medida preventiva y dada su edad) el útero. Es agradable, dulce, atenta, y lleva la ausencia de pecho con gran dignidad (y usando prótesis, que siempre mejoran estéticamente la apariencia).
La mamografía es el método de detección más fiable en mujeres mayores de 40 años. Permite detectar lesiones en la mama 2 años antes de que se hagan palpables. Y una realización periódica puede reducir un 30% la mortalidad. Además, diagnosticar el cáncer de mama en las primeras fases de la enfermedad es la mejor manera de luchar contra él, pues aumentan considerablemente las posibilidades de curación. De hecho, si el tumor se detecta antes de que se haga invasivo, las posibilidades de curación son superiores al 98%. Estas cifras ya animan, eh?
Marta Sánchez y Chenoa no son las primeras famosas (ni serán las últimas) en apoyar esta causa, de hecho nombres como Donna Karan, Estée Lauder, Avon, La Mer, Clinique, Bobbi Brown, Aveda o las planchas para el cabello GHD ya se han sumado a la iniciativa. Y es que el cáncer, hablando ya en sentido amplio, es una de las primeras causas de muerte en el mundo. Hay que llamarle por su nombre, poner nuestro grano de arena para que deje de ser un tabú, y hablar, compartir información y vivencias, apoyar a quienes lo sufren en sus carnes, a sus amigos, a sus familias o parejas.
Hace días perdíamos a una importante figura de la canción gallega. Tras 5 años de lucha sin perder la esperanza ni la sonrisa, finalmente el cáncer venció por KO a Ana Kiro. Su historia es un ejemplo de superación, y aunque la enfermedad pudo más que ella, Maria Dolores Casanova González (así se llamaba en realidad) luchó hasta el final, sin tirar la toalla. Las ganas de vivir se imponían a la enfermedad, un cáncer de ovario que le fue diagnosticado hace años y que ya la había condenado, puesto que la enfermedad ya había producido metástasis y el final estaba escrito. Sólo era cuestión de tiempo. Un tiempo que Ana Kiro recibió como un regalo, y no como una condena. A pesar de las 2 operaciones a las que fue sometida y de las tortuosas sesiones de quimio que tan bien conocemos los que en uno u otro momento las hemos recibido, ella perseveró, disfrutó de su familia, de sus amigos, de su vida. Daba igual cuánto quedase por vivir, lo importante era disfrutarlo, no perder ni un minuto lamentándose por la enfermedad, dejándose hundir, con limitaciones (llevaba años alejada de la vida pública, aunque asistió hace varios años al homenaje que le rindieron sus vecinos de la localidad coruñesa de Mera), pero siempre con su sonrisa.
Varias cosas tenemos que aprender de ella: siempre le llamó a la enfermedad por su nombre. Hoy en día, parece mentira, pero sigue siendo un tabú, un estigma para muchos, incluso una vez superada la enfermedad temen hablar de ella (“quizás no me contrate ninguna empresa si sabe que he pasado un cáncer” comentaba hace varias semanas en la sala de espera de la consulta de Hematología del Hospital Xeral de Vigo un joven de treinta y pocos años que se está recuperando de un Linfoma no Hodgkin). Pero ella, Ana Kiro, Maria Dolores Casanova, aseguraba hace 3 años en una entrevista para Radio Voz “con mi marido, mi hija, mis nietos hablo con toda naturalidad de la enfermedad, no se ocultan palabras y al cáncer se le llama cáncer”.
“Non me choredes se falto, tiven unha vida boa”, pedía a sus allegados. Y es que, como os decía, Ana Kiro vivió los últimos 5 años de su vida disfrutando de cada detalle, de cada pequeña cosa, intensamente, con entereza y valentía, con discreción y sobre todo, disfrutando de los suyos. Logró su gran sueño: ser cantante. Y otro logro no menos importante: conoció el amor. Ella se ha ido, entre nosotros queda su recuerdo, un buen recuerdo. Siempre con esa sonrisa.
Porque lo importante en esta vida, amigos, no es cuánto va a durar, sino cómo la vivimos cada día…











